Un pueblo de 600 habitantes tiene una estación de AVE por la que no pasa ni un solo tren. Conectarla a la red cuesta 1.700 millones

Las máquinas llegan al terreno y empiezan a remover la tierra. Dos décadas después, la obra no está terminada. ¿De qué estamos hablando? Con esos datos, podríamos hablar de muchas carreteras. Y de muchas conexiones ferroviarias. Esta vez hablamos de la Y vasca. Un proyecto que lleva más de 20 años en desarrollo y del que, desde luego, no se atisba un final.
Y sin embargo, sí que tiene una certeza: un pueblo de 600 habitantes con una estación de AVE en la que se han gastado decenas de millones de euros y que puede morir sin que haya pasado un solo tren por ella.
¿Qué es la Y vasca? La Y vasca es el proyecto de alta velocidad ferroviaria que pretende unir las tres capitales de provincia del País Vasco. El objetivo es lanzar una línea de tren desde San Sebastián que se desdoble para llegar a Vitoria por un lado y a Bilbao por otro. De esta manera, Bilbao quedaría unido por alta velocidad a Francia pasando por San Sebastián e Irún y Vitoria, además, quedaría unida a Madrid mediante su conexión por la línea de Burgos.
Eso es lo que dice la teoría porque 20 años después de que las primeras máquinas empezaran a mover la tierra, el proyecto de la Y vasca sigue siendo una promesa más que una realidad. Y lo peor de todo, nadie tiene muy claro algunos de los puntos cruciales. Uno de ellos tiene una estación de tren abandonada junto a un pueblo de apenas 600 habitantes.
La conexión navarra. Además de las conexiones entre Francia y Bilbao o Vitoria y esta última con Madrid a través de Burgos, la Y Vasca tiene otra oportunidad: conectar con Pamplona. Esta última es mucho más que una simple conexión para pasajeros ya que se trata del enlace que pretende unir este tramo ferroviario de alta velocidad con el corredor del Mediterráneo pero también quedar unido al corredor Atlántico.
De salir adelante, la conexión será clave ya que permitiría mover mercancías y pasajeros con mucha facilidad entre el norte y el este español, solucionando en parte la dependencia radial que sufre gran parte del entramado ferroviario del país. Para muestra de esto último, el enlace entre Almería y Murcia.
Ezkio-Itsaso. Es la parada de Ezkio-Itsaso donde se concentra gran parte del meollo. Esta población de 604 habitantes, según el último censo publicado, vio cómo en 2022 por fin se terminó (más o menos) la magnífica estación de tren para la alta velocidad junto a la AP-636. Ahora, unos pocos minutos en coche separan sus idílicas casas en el monte de una estación de tren de alta velocidad.
Eso sí, de trenes, ni rastro. De hecho, los habitantes de este municipio corren el riesgo de no ver ni uno solo de ellos y comprobar qué sucede cuando construyes una enorme estación de tren y la dejas completamente abandonada. Hoy, cuentan en El Mundo, por allí sólo se dejan caer los grafiteros que comparten protagonismo con la maleza que quiere ganar terreno.
1.000 millones de euros en juego. Y es que aunque los operarios terminaron las obras en 2022, hay un problema: nadie confirmó este enlace. Es decir, la estación se ha construido pero desde entonces (y desde antes) se debate si el enlace para unir Pamplona con la Y vasca debe pasar por este municipio o, por el contrario, debería salir desde Vitoria.
Los motivos para dudar son evidentes. Si el tren pasa por Ezkio-Itsaso se calcula que la inversión en infraestructura costará unos 1.705 millones de euros. Sin embargo, para sacar adelante el enlace desde Vitoria apenas habría que invertir 585 millones de euros. Apenas, por decir algo.
Aralar. El nombre que explica este enorme sobrecoste se llama Aralar. Y es que tirar la línea por esta pequeña localidad reduciría el tiempo de viaje entre la Y vasca y Pamplona en 25 minutos. Pero la orografía es delicada. Primero porque habría que picar suelo en esta sierra hasta construir un túnel con líneas ferroviarias en ambos sentidos, así como todas las ramificaciones subterráneas adyacentes que son necesarias para garantizar la seguridad.
En total, se calcula que serían 21 kilómetros de excavaciones solo para el túnel ferroviario y hay numerosas incógnitas de qué se encontrarían los operarios sobre el terreno. Y es que no está del todo claro cuánto tiempo podría llevar la obra completa ni si existen más sobre costes. Tantos son los problemas que ya hay en marcha un estudio para una tercera vía.
El proyecto, además, cuenta con el rechazo frontal de organizaciones ambientalistas y los partidos políticos que más se inclinan por conservar el paisaje tal y como está.
Vitoria. La alternativa que está sobre la mesa es, como decíamos, la vía vitoriana que según El Mundo es la que tienen decidida en Transportes. En este caso el trayecto pasaría de 44 minutos a 69 minutos de viaje pero la orografía es mucho más amable por lo que no es necesario excavar tanta tierra. Es más barato pero, evidentemente, el tiempo de viaje es muy superior.
Los defensores de la vía Ezkio-Itsaso defienden que alargar el tiempo de viaje esos 25 minutos puede ser clave para que el tramo ferroviario fracase pese a sacarlo adelante. Quienes apuestan por la vía vitoriana alegan, evidentemente, menor impacto medioambiental y económico.
Sea como sea, lo que es seguro es que una estación ya está levantada. La duda es si caerá en desgracia y los habitantes de un pequeño pueblo guipuzcoano se quedarán con una moles de hormigón valorada en cuatro millones de euros para que por ella no pase ni un solo tren de alta velocidad.
Foto | Gotzon Aranburu / Goierriko Hitza y Asier Sarasua Garmendia
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