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Sunday, November 8, 2026

A lo Boca, a lo campeón: un final de película para coronar al mejor de la temporada

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Boca volvió a ser Boca. Al menos en eso que tanto extrañaba: salir campeón. Después de 1.347 días, de 15 torneos sin títulos y de cinco entrenadores que pasaron por el banco, la Bombonera volvió a vivir una fiesta. El último título había llegado el 1° de marzo de 2023, con un 3-0 ante Patronato por la Supercopa Argentina, tres goles de Darío Benedetto y Hugo Ibarra como técnico, que dejó el cargo apenas cuatro partidos después y nunca más volvió a dirigir.

El final de película, con Enner Valencia otra vez en el rol de héroe, como en la Copa Argentina ante Racing, le sumó dramatismo a una temporada que terminó coronando al mejor de todos. Porque hasta el quinto minuto de descuento, Central era campeón: ganaba 2-0 ante Estudiantes de Río Cuarto en Arroyito y en Boca ya casi no había esperanzas. Pero llegó ese centro bombeado de Lautaro Blanco que Matías Borgogno parecía tener controlado, pero que se le escapó de las manos y la pelota quedó muerta en el área para que el ecuatoriano la metiera y desatara la locura.

A Boca se le alinearon los planetas cuando ya no había tiempo para nada. Ya sin Paredes en la cancha, Arruabarrena había mandado a todos al ataque, con Facundo Herrera y Lautaro Di Lollo como nueves, junto a Valencia y Miguel Merentiel, y con Tomás Aranda y Leonel Flores empujando desde atrás. El equipo buscaba el gol como podía. Y lo encontró en la última, para que la fiesta fuera completa.

Central ya celebraba en Arroyito, pero Valencia tenía otros planes: le dio a Boca el título tras tres años y medioManuel Cortina

Y pensar que, cuando arrancó la temporada, la Tabla Anual era tal vez el título que menos le importaba a Boca, que tenía la cabeza puesta en la Copa Libertadores. Pero había que cortar la racha. Volver a levantar un trofeo, sacarse esa mochila de encima y encarar lo que viene con otra confianza. Y eso explica lo que se vivió en la cancha: un recibimiento de final, tribunas repletas, chicos emocionados hasta las lágrimas y jugadores que festejaron de cara a los hinchas, en una celebración que pocos imaginaban para un título que, hasta hace poco, no despertaba demasiado interés. Imágenes que nadie hubiera imaginado cuando este trofeo nació, entre polémicas, con aquella famosa foto de los futbolistas de Rosario Central mostrándolo desde una combi. Esta vez, el Canalla ya festejaba en el Gigante, pero el gol de Valencia lo dejó con las manos vacías. Boca llevaba demasiado tiempo sin festejar. Y aunque tenía, y todavía tiene, objetivos más importantes por delante, necesitaba ganar uno para volver a sentirse campeón.

Boca sufrió como nunca. Desde el arranque se encontró con un rival ordenado, prolijo, que también jugaba su final: buscaba clasificarse a la Copa Sudamericana, escalar posiciones en la zona y superar al propio Boca para quedar como escolta de Instituto. Con Alan Velasco en lugar de Leonel Flores, Arruabarrena apostó más al juego por adentro que a la velocidad por afuera, pero en el primer tiempo Boca nunca encontró los caminos. Defensa ocupaba bien los espacios, cerraba las líneas de pase y obligaba al equipo a depender de las individualidades. Velasco intentaba, pero no terminaba de resolver, y cuando Sebastián Villa conseguía desbordar por derecha, sus centros atrás no lograban superar el cerrojo defensivo del Halcón. Solo una vez pudo romper esa barrera: la pelota le quedó a Miguel Merentiel, pero el uruguayo remató cruzado y la pelota se fue a un metro del palo.

Miguel Merentiel tuvo una de las chances más claras del primer tiempo, cuando el empate todavía le alcanzaba a Boca para ser campeónManuel Cortina

La derrota de Argentinos Juniors y el empate provisorio de Central le permitieron a Boca jugar con cierta tranquilidad, sin estar tan pendiente de los otros resultados. Pero esa calma también le quitó intensidad al equipo. Leandro Paredes estaba más impreciso que de costumbre y los minutos pasaban sin que Boca lograra inquietar demasiado. Incluso Defensa tuvo sus oportunidades para ponerse en ventaja: Juan Gutiérrez exigió a Álvaro Montero, mientras que Héctor Martínez generó peligro con dos cabezazos. Recién a los 38 minutos Boca volvió a tener una ocasión clara. En una acción muy parecida a la que derivó en la roja a Lucas Martínez Quarta en el Superclásico, Merentiel picó libre, superó al arquero y definió con el arco vacío, pero el asistente Sebastián Raineri levantó la bandera y anuló el gol. Yamil Possi confirmó la decisión desde el VAR: un offside milimétrico, pero bien sancionado.

El 1-0 de Central sobre el final del primer tiempo cambió el clima en la Bombonera y obligó a Boca a salir a buscar el partido con otra urgencia. El equipo volvió del descanso con otra actitud, más decidido y plantado en campo contrario. Adelantó líneas, ajustó marcas en el medio y empezó a arrinconar a Defensa con la pelota parada, una de sus principales armas ofensivas. Pero el reloj corría y la ilusión empezaba a darle paso, de a poco, a la desesperación. Entre la gente, en la cancha y también en el banco. La necesidad llevó a Rodolfo Arruabarrena a recurrir a Tomás Aranda, que recién esta semana había vuelto a jugar al fútbol luego de su fractura de peroné derecho. La idea era llevarlo de a poco, darle algunos minutos en los próximos partidos, pero el apuro de ganar pudo más. Al final, entró para aportar ese pase claro que Boca no encontraba y evitar que todo dependiera de arrestos individuales, córners y aproximaciones que no se traducían en situaciones claras. Arruabarrena sacó además a Paredes, otra vez tocado, y puso a Enner Valencia para sumar otro nueve al lado de Merentiel. Boca terminó partido, con todos buscando el gol y dejando espacios atrás, aunque Defensa, a esa altura, ya casi ni se animaba a aprovecharlos.

Tomás Aranda ingresó en el segundo tiempo, con muy poco rodaje tras su lesión, para darle más opciones a Boca en ataqueManuel Cortina

El destino quería a Boca campeón. Y a lo largo de la temporada ya había ganado varios partidos de la misma manera, con goles sobre el final. ¿Cuánto valen ahora aquel golazo de Tomás Belmonte contra Lanús y el cabezazo de Facundo Herrera ante Independiente en Avellaneda? Esta vez, además de los merecimientos, Boca volvió a tener su cuota de fortuna. Porque Borgogno, con varias atajadas, iba camino a ser la figura. Y Boca, a sufrir un nuevo traspié de local en un partido determinante. Pero el arquero se pasó de revoluciones en la última jugada: salió demasiado lejos a cortar el centro, se llevó puesto a un compañero y dejó la pelota servida para Valencia, que no perdonó y marcó el gol del título cuando el partido se moría. A lo Boca. A lo campeón.

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