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Wednesday, October 28, 2026

Fotografías de moda, publicidad y experimentación: el Museo de la Ciudad reabre el archivo de José Luis Perotta

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Suena “Trátame suavemente”, en la versión de Soda Stereo. Un grupo de visitantes conversa con un vermú en la mano, mientras el DJ Villa Diamante musicaliza la inauguración con una selección de rock de los 80. Entre las fotografías, la modelo y actriz Anamá Ferreira, de coqueto vestido verde y el baterista de G.I.T./ex ladero de Charly García Willy Iturri se detienen a charlar. La escena tiene algo de reunión entre viejos conocidos: los rostros que cuelgan de las paredes pertenecen a una época que, vista desde el presente, parece condensar una promesa de modernidad. En el Museo de la Ciudad, la retrospectiva El otro Perotta propone volver sobre esas imágenes, pero también mirar más allá de ellas.

José Luis Perotta (1948-1989) suele ser recordado por sus fotografías del rock argentino. Charly García, Luis Alberto Spinetta, Fito Páez, Federico Moura y las bandas que transformaron la música popular entre los 70 y 80 forman parte de una iconografía que contribuyó a fijar los rasgos de una cultura en plena expansión. La exposición, curada por Paula Carrella, busca correr ese foco. El archivo del fotógrafo, conservado en el museo desde 1998, reúne más de 25 mil piezas. Después de más de dos años de investigación y puesta en valor, una selección de imágenes permite descubrir otras facetas de una trayectoria breve e intensa.

José Luis Perotta. Autorretrato, c.1969.

Creador de escenas

La primera sorpresa aparece en las fotografías de moda y publicidad. Anamá Ferreira posa con un vestido rojo en 1982: la imagen tiene una intensidad que excede el registro de una modelo y convierte el cuerpo, la ropa y el color en elementos de una composición. En una campaña de Lux, Graciela Borges aparece bajo una iluminación diáfana, casi irreal. También están los trabajos para Harrods y los retratos vinculados con el mundo del espectáculo, entre ellos los de la artista Renata Schussheim.

Perotta construye escenas, experimenta con los fondos, la luz y las poses más allá de exacerbar tendencias o modas. Su rol de fotógrafo de moda convive de modo permanente con el de un hacedor en potencia y eso se conserva en la pregnancia de las fotos aquí expuestas. Hay en esas imágenes una voluntad de anticiparse a los códigos visuales de su tiempo, incluso allí donde el encargo comercial parecía imponer sus límites.

"Quiero ser un fotógrafo creador", decía Perotta en 1971. En esa misma declaración aparecía una tensión: debía conformarse con la publicidad, aunque se consideraba un fotógrafo de moda. La frase funciona como una clave para recorrer la muestra. ¿Dónde terminaba el trabajo por encargo y comenzaba la búsqueda artística? ¿Era posible separar ambas cosas? En Perotta, las fronteras parecen menos nítidas de lo que sugerían las categorías profesionales de la época. Formado en la Escuela Nacional de Bellas Artes y en la Escuela de Artes Gráficas N.º 31 de La Boca, había viajado por Europa, trabajado para la televisión sueca y colaborado con publicaciones internacionales. A su regreso, expuso en la Galería Lirolay, espacio fundamental para las experiencias de vanguardia de aquellos años.

Sandy: "On Stage", 1980-1981. Foto: José Luis Perotta

El rock, por supuesto, ocupa un lugar central. Pero también aquí conviene detenerse en las imágenes, más que en la celebración automática de las figuras consagradas. Un Fito Páez trepidante, un Spinetta sónico, un Charly García bucólico: cada retrato parece proponer una versión distinta de sus protagonistas. Las miradas atraviesan al espectador como flechas. La fotografía de Páez para la tapa de Giros y las tomas de García durante la grabación de Piano bar registran algo más que la presencia de músicos en un estudio. Capturan gestos, atmósferas, instantes en los que una identidad artística todavía está haciéndose. En las imágenes de Federico Moura aparece, además, el cruce entre la música, la moda y una sensibilidad moderna que encontraba en el vestuario y la puesta en escena otros modos de expresión.

La banda sonora de la inauguración acompaña ese viaje sin necesidad de subrayarlo: suenan Fito, Virus, Charly, Soda Stereo. Las canciones conviven con las fotografías como si ambas cosas pertenecieran a un mismo archivo sentimental. Pero el recorrido reserva una zona menos transitada. A un costado de la sala, un pequeño recinto a oscuras reúne proyecciones de la producción más ensayística y experimental de Perotta, junto con imágenes de sus exposiciones en la mítica Galería Lirolay de 1969 y 1970. El cambio de escala y atmósfera invita a detenerse: lejos de la iconografía musical que hizo reconocible su nombre, aparece un fotógrafo interesado en explorar las posibilidades de la imagen más allá del retrato y del encargo. Allí se vuelve visible una búsqueda que ya estaba presente en sus primeras incursiones artísticas y que la retrospectiva procura recuperar.

Federico Moura, 1976. Foto: José Luis Perotta

El otro Perotta complejiza la figura del fotógrafo que excede al rock nacional al cual se lo suele asociar. Frente a las fotografías, una pregunta flota en el aire: ¿qué pensaría Perotta de estas imágenes convertidas en piezas de museo? Murió en 1989, a los 41 años, sin llegar a ver el alcance que tendría su producción. La muestra permite volver a mirar, pero también advertir que detrás del fotógrafo que supo capturar el instante había un creador empeñado en su expansión.

*La muestra fotográfica El otro Perotta puede verse de miércoles a lunes, de 11 a 19 (los días de semana) y de 11 a 20 (los fines de semana), en el Museo de la Ciudad, Defensa 225. Hasta el 30 de noviembre.

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