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Tuesday, October 20, 2026

Un pájaro diminuto revoluciona Mieres: la aparición de una curruca gavilana, vista solo 14 veces en España, desata una peregrinación ornitológica

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Si usted no es ornitólogo, la frase “curruca gavilana en Mieres” quizá no le diga absolutamente nada. Para quienes miramos pájaros, equivale a ver un cometa desde el balcón. Pero mejor hagamos un examen a vista de pájaro, para no confundir plumaje. Solo adelanto un detalle: tirarles fotos a estas aves es esencial, pero si lo hacen un puñado de aficionados con carísimos teleobjetivos, es normal que cualquiera que lo vea por la calle piense que son unos ladinos paparazzi intentando cazar a la influencer de turno.

Qué pasó. El 12 de octubre, Clemente Álvarez Usategui, responsable de la Coordinadora Ornitológica de Asturias, paseaba por el parque Aníbal Vázquez, en La Mayacina, como hace casi a diario desde finales de julio. Había notado que el parque funcionaba como corredor para aves migratorias, así que iba cada día.

Esa mañana, entre los arbustos, fotografió una curruca gavilana. Según contó él mismo, es la cuarta vez que se ve en Asturias y la número 14 en España. Los registros públicos de observación sitúan al ave en el parque el 12 y el 13 de octubre, y un observador la calificó de una de las rarezas del otoño asturiano.

Quién es. Mide 15,5 centímetros y alcanza entre 23 y 27 de envergadura. Diminuta comparado con una paloma, enorme para una curruca (porque pesa entre 26 y 30 gramos). El macho adulto luce dorso gris plomizo, pecho y flancos barrados como un gavilán y ojo amarillo. De ahí el nombre. Come insectos y, en verano y otoño, pequeños frutos. No está amenazada: la UICN la clasifica en “preocupación menor”. Es decir, lo raro es verla allí.

Cómo identificarla. En otoño abundan los jóvenes: iris oscuro y poco barrado. Se parecen a la curruca mosquitera. Delatan a la gavilana su aspecto más robusto, el pico grande de base pálida y las plumas moteadas bajo la cola. Con ese gris sin chispa, cuesta reconocerla incluso a ojos entrenados.

¿Y por qué no pintaba nada allí? Pues porque cría desde el Báltico y el este de Alemania hasta Mongolia, con poblaciones en Polonia, Rumanía y Ucrania. Pasa el invierno en la península arábiga y en África oriental, en torno a Kenia. Para llegar, rodea el Mediterráneo por el este. Y Asturias queda muy al oeste de esa ruta.

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Cómo se pierde un pájaro. La migración es un programa genético: dirección y duración del viaje se heredan. Si el programa falla, el ave vuela como el conductor que entra en sentido contrario en la autopista, según la comparación de un equipo de la Universidad de Marburgo. 

Un análisis con datos de eBird sobre pájaros terrestres hallados en pleno Pacífico encontró más casos en otoño. Entre las causas se barajan vientos fuertes, nubes que ocultan el paisaje y alteraciones del campo magnético. SEO/BirdLife añade un patrón: muchas currucas gavilanas, sobre todo de primer año, aparecen en otoño en el oeste y noroeste de su área de cría, como Gran Bretaña o Países Bajos. 

Lista breve. La historia de la curruca gavilana (Sylvia nisoria) en España tiene, hasta ahora, cinco citas homologadas, y todas dibujan una ventana otoñal sorprendentemente precisa. Las dos primeras llegaron desde Baleares: un ejemplar en Menorca, el 27 de septiembre de 1983, y otro en Formentera, el 7 de octubre de 1989. En ambos casos, eran aves capturadas para anillarlas. 

Aves Dos ejemplares, macho y hembra, ilustrados

Hubo que esperar hasta 2015 para volver a tener noticias de la especie. El 28 de septiembre, un ejemplar fue observado desde un buque oceanográfico, a unas 15 millas de Cabo Prior (A Coruña). Seis años después, el 26 de octubre de 2021, una curruca gavilana de primer invierno apareció entre los pequeños tarayes de las dunas de Ponzos, en Ferrol. A estos registros se suma un adulto observado el 16 de octubre de 2020 en Luces (Colunga), según recoge el informe de rarezas.

En resumen, todas se concentran entre el 27 de septiembre y el 26 de octubre. Por eso, el ejemplar de Mieres, observado el día 12 encaja de lleno en el patrón de aparición conocido para la especie. Ahora queda el último paso: su homologación por el Comité de Rarezas de SEO/BirdLife. La observación aún está pendiente de veredicto, aunque desde 2020 el Comité dispone de un procedimiento exprés que permite resolver algunos casos en apenas unos días.

Del parque a la peregrinación. Y aquí empieza lo curioso, porque esta ave se hizo algo más que el Camino de Santiago y atrajo como Shakira. Llegó gente de Salamanca, Galicia, Madrid, Cantabria, Burgos y Aragón llegó con sus dispositivos. Un aficionado cogió el AVE en Madrid, ida y vuelta en el día, solo para verla. 

Con teleobjetivos y prismáticos, los visitantes asustaron a los vecinos, que avisaron a la policía. Una pareja de agentes se presentó pensando en algo grave y se encontró con una cuadrilla de aficionados a las aves. En la jerga británica, a quien viaja por una rareza se le llama twitcher. Pues eso, una docena de twitchers y ya.

Pero que aparezca en ese parque no es casualidad. Durante años, los ornitólogos asturianos insistieron en plantar vegetación autóctona: cornejos, servales, matorral. La impulsó la entonces concejal Delia Campomanes. Esos frutos forman parte del menú que retiene a la curruca.

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¿Afición de nicho? Ni hablar. La RAE aceptó en diciembre de 2022 que pajarear también significa observar aves; antes solo recogía cazarlas y vagar sin oficio. Merlin, la aplicación gratuita que identifica aves por foto o sonido, sumaba 40 millones de instalaciones y más de 16 millones de usuarios activos en 2025, un 35% más que el año anterior. En Reino Unido, la RSPB cifra en unos 750.000 los jóvenes de 16 a 29 años que observan aves con regularidad, un 1.088% más que en 2018.

Móvil y libreta. Anotar fecha, hora y rasgos, y fotografiar el ave, convierte un "creo que vi" en un dato validable. Lo recuerda Clemente Álvarez: el ornitólogo Elías García Sánchez falleció sin poder enviar dos fotos de curruca gavilana de Cabo Peñas y Peroño. Para homologar una cita hace falta documentarla, con fotos y descripción. Solo así entra en el conocimiento científico. Para muchos, además, la libreta es un pequeño acto artístico, porque dibujar obliga a mirar despacio. 

Y el resultado sirve, ya que las observaciones de miles de aficionados alimentan los programas de seguimiento de SEO/BirdLife, uno de los principales indicadores del estado de la naturaleza en España. En cualquier caso, tarde o temprano la curruca de Mieres seguirá su viaje, pero ya se puede marcar un punto nuevo en el mapa. Es su nuevo vecindario.

Imagen de portada | Wikimedia Commons / Imran Shah / Henrik Grønvold

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