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Friday, November 6, 2026

Tiene 111 años y contó qué alimentos nunca faltan en su dieta para mantenerse saludable

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Llegar a los 100 años es un acontecimiento extraordinario, pero superar esa edad y mantener algunas de las costumbres de toda una vida es todavía más sorprendente. Este es el caso de Antonia Cruz Rojas, una mujer peruana de 111 años que llamó la atención por su longevidad y por los hábitos alimenticios que sostiene desde hace décadas. Lejos de seguir dietas estrictas o recurrir a preparaciones sofisticadas, su alimentación se basa principalmente en productos naturales, sopas caseras y recetas tradicionales de la región andina.

Nacida el 8 de febrero de 1915, Antonia vive en el distrito de Viques, ubicado en la provincia de Huancayo, en Perú. Allí transcurre sus días acompañada por su hija y rodeada del afecto de sus vecinos. Durante la celebración de su cumpleaños número 111, recibió la visita de representantes de Pensión 65, un programa del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social del país. Entre los saludos, los encuentros familiares y una torta de vainilla con chocolate, su favorita, la mujer resumió su manera de entender la vida con una sencilla frase: “Me alimento sano y quiero mucho”.

Cómo es su alimentación

Uno de los aspectos que más curiosidad despertó sobre su historia es su alimentación. Según explicó su hija, Paulina Romero, Antonia mantiene una dieta basada en ingredientes típicos de los Andes, que forman parte de las costumbres familiares desde hace generaciones. Las verduras, los cereales y las legumbres ocupan un lugar importante en sus comidas, especialmente a través de preparaciones calientes y fáciles de consumir.

A sus 111 años, Antonia Cruz Rojas mantiene una alimentación basada en preparaciones caseras y productos tradicionales

Entre sus platos preferidos se encuentran las sopas de morón y trigo, la crema de arvejas, el chupe de calabaza y el olluco, un tubérculo tradicional de la gastronomía andina. Se trata de recetas caseras que combinan distintos ingredientes y que, además de aportar nutrientes, forman parte de la historia familiar de Antonia.

Otro de sus hábitos es consumir una bebida conocida como siete semillas, una preparación tradicional que puede incluir diferentes cereales y granos. Entre los alimentos habituales de esta región se destacan la quinua, la cebada, la kiwicha y la cañihua, reconocidos por su aporte de fibra, proteínas vegetales y minerales.

De acuerdo con Paulina, su madre prefiere especialmente los caldos porque siente que son livianos y le permiten mantenerse con energía durante el día. Sin embargo, aunque una alimentación variada y equilibrada favorece la salud, no existe evidencia de que estas comidas, por sí solas, garanticen una vida más larga. La longevidad también depende de factores genéticos, ambientales y de otros hábitos cotidianos.

La vida cotidiana de Antonia a sus 111 años

La historia de Antonia Cruz Rojas llamó la atención por su longevidad y sus hábitos cotidianos

Más allá de su alimentación, Antonia disfruta de una vida tranquila, en la que el acompañamiento familiar y los pequeños momentos cotidianos tienen un lugar especial. Actualmente vive con su hija Paulina, quien se encarga de sus cuidados y procura mantener las tradiciones que siempre estuvieron presentes en su hogar.

Entre sus actividades favoritas se encuentran las conversaciones con sus vecinos y los encuentros con personas cercanas. También tiene una costumbre particular: sentarse en un sillón junto a la puerta de su casa para contemplar el atardecer y observar lo que sucede a su alrededor.

Su historia despertó admiración entre los habitantes de su comunidad, que celebran su longevidad y el vínculo que mantiene con sus raíces. A sus 111 años, Antonia continúa siendo un ejemplo de cómo las tradiciones familiares, la alimentación casera y los vínculos afectivos pueden ocupar un lugar importante en la vida de una persona, incluso después de haber atravesado más de un siglo de historia.

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