Piden familiares de víctimas indagar el papel de Arabia Saudita en el 11-S
Leen los nombres de los muertos en la Zona Cero// Homenaje de Trump en el Pentágono

▲ En la ceremonia por los 25 años del atentado contra las Torres Gemelas sonó una séptima campanada por los inmigrantes que ayudaron a limpiar los escombros y ahora sufren enfermedades; el mandatario usó la fecha para justificar la guerra con Irán.Foto Ap y Afp
David Brooks y Jim Cason
Corresponsales
Periódico La Jornada
Sábado 12 de septiembre de 2026, p. 16
Nueva York y Washington., Seis campanadas marcaron los momentos de la tragedia. Pese a la presencia de políticos –todos los ex presidentes y ex alcaldes, entre otros–, la conmemoración en la Zona Cero fue colmada con la expresión de las voces de los familiares de las 2 mil 753 personas que murieron el 11 de septiembre de 2001 (11-S) en Nueva York, quienes dieron lectura a cada nombre de las víctimas: trabajadores y ejecutivos, limpiadores, meseros y turistas, así como bomberos, policías y personal de ambulancias que perdieron la vida al intentar salvar la de otros.
La lectura de los nombres fue realizada alfabéticamente por dúos de familiares que se turnaban ante los dos podios en el parque que es monumento federal al 11-S. Al repasar un grupo de nombres, los parientes ofrecían un breve comentario personal. Las voces de algunos se quebraban, otros ofrecieron frases religiosas, pocos incluyeron citas patrióticas y unos más se atrevieron a dar un comentario político.
Entre éstos últimos fue notable un par de lectores que exigieron que las autoridades estadunidenses divulgara más información sobre el papel de Arabia Saudita y su embajada en el 11-S. Terry Strada, viuda de una víctima, denunció la cooperación de Washington con esa nación mientras otros familiares responsabilizaron al entonces gobierno de ser cómplice en los atentados: “ha sido una traición tras otra”, afirmó la inconforme.
El último lector de nombres, Mike Massaroli, cuyo padre murió en las Torres Gemelas, incluyó un mensaje final: “que no se use este día para fomentar odio, porque despreciar a nuestros hermanos y hermanas musulmanes, a los que no se parecen a ustedes, es deshonrar a las víctimas”. Se refería a figuras políticas y derechistas que protestaron por la presencia del alcalde Zohran Mamdani, un musulmán, en la ceremonia. Los conservadores realizaron pequeñas manifestaciones cerca a la alcaldía al inicio del día, mientras personajes como el ex alcalde Rudy Giuliani –mandatario de la ciudad en 2001–, declaró su desacuerdo con la presencia del gobernante en el acto.
A los políticos no se les permite ofrecer discursos en la ceremonia en Nueva York como intento de no “politizar” el acto. Por ello, el presidente Donald Trump decidió no presentarse, aunque ahora niega que esa fuera la razón; optó por encabezar la ceremonia en el Pentágono.
La lectura fue acompañada por músicos clásicos, a veces solos, en cuarteto, con violines, flautas o guitarras, incluida una breve participación de Yo Yo Ma con su cello.
Los nombres y apellidos de las víctimas configuraron un mosaico demográfico, en lo que fueron torres de Babel: Abdul Karim, Nguuyen, Napolitano, Manuel Moya, Mehta, McSweeney, Jorge Velázquez. Apellidos irlandeses, latinoamericanos, chinos, indios, africanos, alemanes, italianos, japoneses. Se calcula que hubo 67 inmigrantes indocumentados entre los muertos. No se sabe cuántos mexicanos estaban en los edificios –están registrados oficialmente 16–, pero se estima que fueron muchos más, tal vez cientos, que fue imposible contabilizar porque no tenían registro o documentación oficial.
Los familiares que tomaban su turno para leer nombres llegaron a los suyos y hacían sentidas expresiones: “ya no conociste a tus nietos” o “tu último acto fue heroico al intentar salvar a otros”. Un par comentó que se conocieron y se han vuelto grandes amigas porque se enteraron que sus queridos habían estado juntos cuando cayeron las torres. Otros recordaron “tu humor y tu generosidad” y cómo siguen presentes en sus vidas. Una conmemoró a su hermano, un inmigrante latinoamericano que llegó a Estados Unidos “para buscar una vida mejor”, y concluyó su mensaje en español.
Había flores sobre cada nombre grabado a los lados de las dos profundas fuentes ubicadas donde antes estaban los cimientos de las Torres Gemelas dentro del complejo del World Trade Center. En los momentos de silencio, se escuchaba sólo el agua que corre como cascadas; ese fue el último sonido al concluir la ceremonia.
La lectura de nombres se realizó con seis pausas de silencio para escuchar las campanadas que marcaron los momentos de la tragedia: a las 8:46, en el inicio de la ceremonia y cuando el primer avión impactó la torre norte; 9:03, hora en que la segunda aeronave se estrelló contra la torre sur; 9:37, justo al ocurrir la caída de otra nave contra el Pentágono; 9:59, se derrumbó la torre sur, 10:03, el vuelo 93 cayó en un campo en Pensilvania después de que sus pasajeros tomaron acción contra los secuestradores para evitar un atentado contra el Capitolio en Washington; 10:28, se desplomó la segunda torre.
Por primera vez en estos aniversarios, al final de la lectura se escucho una séptima campanada por los miles que han muertos desde entonces a consecuencia de cáncer y otras enfermedades causadas por la contaminación tóxica generada por el atentado y también por suicidios relacionados con el ataque.
En el parque de la Zona Cero estaban todos los ex presidentes: Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama y Joe Biden con sus esposas. También ex alcaldes de Nueva York: Giuliani, Michael Bloomberg, Bill de Blasio y la gobernadora del estado del mismo nombre, Kathy Hochul. Fue notable la ausencia de Trump, quien pocas horas después del derrumbe de las Torres Gemelas ese día comentó en entrevista con una televisora que su edificio en el número 40 de Wall Street ahora era el edificio más alto de la zona sur de Manhattan. En representación del jefe de la Casa Blanca acudió el vicepresidente JD Vance.
El mandatario republicano fue la estrella de la ceremonia en el Pentágono –donde el 11-S otro avión comercial se estrelló y mató a 125 personas en la sede del poder militar estadunidense, además de los 64 pasajeros de ese vuelo– y declaró que el 11 de septiembre “nos recuerda el poder terrible del odio” y que los siguientes 25 años “nos muestran el poder aun mayor del espíritu estadunidense de prevalecer y ganar”. Usó este acto para justificar su decisión de lanzar la guerra contra Irán.
Otra ceremonia se realizó, como todos los años, en un campo en Shanksville, Pensilvania, donde se estrelló el cuarto avión secuestrado después de que los pasajeros evitaron que siguiera hacia Washington, donde parece que su objetivo era estrellarse contra el Capitolio. Familiares de las 40 víctimas ofrecieron palabras, un coro de estudiantes interpretó My America.
Mientras se marca el aniversario, entre los olvidados del desastre están los entre 2 mil y 6 mil inmigrantes indocumentados que trabajaron para limpiar y restaurar la Zona Cero lo más rápido posible –muchos de los cuales ahora padecen enfermedades respiratorias y cáncer al ser expuestos a los tóxicos de toda esa área–. Hoy en día, como reporta National Public Radio, están entre los perseguidos por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
Tres días después del los ataques del 11 de septiembre, Noam Choms-ky, en entrevista con La Jornada, declaró que el atentado beneficiaría a las fuerzas de derecha en Estados Unidos como a sus contrapartes en todo el mundo, incluyendo a agrupaciones como las de Osama bin Laden. “El ataque terrorista fue un asalto mayor a los pueblos pobres y oprimidos de todo el mundo. Los palestinos serán aplastados por esto. Es un regalo a la derecha dura jingoísta en Estados Unidos y también a la de Israel”.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.