ESPNMessi marks tearful Argentina farewell with goal: Wish I could play foreverInquirer1,380 liters of diesel seized, 1 arrested in Occidental MindoroThe Jerusalem Post'The picture of manpower': IDF reports defense accomplishments three years into warPunchUS Army to execute Texas military base shooter by firing squadCNN Türk7 EKİM HAVA DURUMU TAHMİNLERİ: İl il hava durumu listesi! Meteoroloji'den toz taşınımı ve sağanak yağış uyarısı!RTP DesportoCarlos Padrão desdramatiza tensão entre Jesus e Ronaldo한겨레피클볼 석촌호수 실내 코트 개장…서울시 상징 ‘해치’ 패들 출시Bollywood HungamaKaali Kheti release date postponed: Jackie Shroff, Sharad Kelkar starrer to now arrive on November 20, 2026UOLCalor extremo eleva risco de parto prematuro, mas gestantes estão fora de projetos de adaptação climáticaVarietyRay Panthaki Debut, Jose Maria Cabral, Frederic Bailiff Pics Make the Cut at Tallinn Black Nights Official and First Films CompetitionsZDF heuteAktuelle Pressemitteilungen des ZDFThe IndependentUK property market warned over 'gathering dark clouds' as house prices stall amid rising mortgage rates
The Daily Newsstand · Free, Always
Wednesday, October 7, 2026

Cada vez más gente quiere frenar los centros de datos. Amazon acaba de explicar por qué cree que sería un error histórico

Translate

Cada día utilizamos más inteligencia artificial y más servicios en la nube. Lo que resulta fácil olvidar es que eso no ocurre en el aire: detrás hay edificios llenos de servidores, enormes necesidades de electricidad y una infraestructura que tiene que instalarse en algún lugar concreto. Durante mucho tiempo apenas hemos reparado en esa parte física de Internet. Ahora, a medida que estas instalaciones se multiplican y aumentan de tamaño, también crecen las preguntas sobre quién debe convivir con ellas y qué coste supone hacerlo.

En Estados Unidos, esa discusión ya ha dejado de ser teórica. Las protestas locales se han extendido y, según Data Center Watch, decenas de proyectos se han retrasado o bloqueado, mientras Matt Garman, consejero delegado de Amazon Web Services, asegura que hay más de 100 moratorias sobre centros de datos planteadas en distintos puntos del país. Es en ese contexto en el que Amazon ha decidido intervenir públicamente. Para la compañía, lo que está en juego no es únicamente dónde se levantan estas instalaciones, sino la capacidad de EEUU para competir en una carrera tecnológica que considera estratégica.

Amazon cree que esto ya no va solo de construir centros de datos

Para entender hasta dónde lleva Amazon su argumento hay que mirar a 1956. Garman recuerda el inicio de la red de autopistas interestatales estadounidense, una infraestructura concebida también con objetivos económicos y de defensa que terminó conectando el país y favoreciendo nuevas actividades. AWS cree que estamos ante un momento comparable: la capacidad de computación que sostendrá la inteligencia artificial dependerá de una gran expansión de este tipo de instalaciones. De ahí su advertencia de que perder impulso puede hacer que EEUU quede rezagado frente a otros países de forma "potencialmente irreparable". Si prosperan las moratorias, sostiene, las consecuencias podrían prolongarse durante generaciones.

El rechazo, sin embargo, no surge únicamente de una desconfianza abstracta hacia la inteligencia artificial. Estas instalaciones están aumentando con rapidez su demanda de electricidad y obligando a planificar nuevas redes y capacidad de generación, mientras el consumo de agua y el impacto sobre el territorio alimentan conflictos locales. El Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley estima que representaban alrededor del 4,7% del consumo eléctrico estadounidense en 2024 y su escenario de referencia las sitúa en el 11,8% en 2030. A eso se suma otra pregunta recurrente: cuánto empleo estable queda realmente en las comunidades una vez terminada la construcción.

UN VISTAZO A...

Las herramientas de gestión de dispositivos corporativos siempre han tenido una limitación. Hasta que ha llegado la IA

Si por un momento miramos hacia España, AWS tiene operativa desde noviembre de 2022 su región española en Aragón y este año Amazon elevó hasta 33.700 millones de euros la inversión prevista para ampliar sus centros de datos y capacidades de inteligencia artificial en España, con esta comunidad como núcleo. Ese crecimiento también ha encontrado resistencia: Ecologistas en Acción Aragón ha impugnado judicialmente el Plan de Interés General de Aragón, el PIGA que autoriza la expansión de AWS, mientras otros colectivos cuestionan sus efectos ambientales y la forma en que se han tramitado los proyectos. No hablamos de la escala estadounidense, pero algunas tensiones empiezan a parecerse.

Amazon responde a las preocupaciones en Estados Unidos con una lista de lo que Garman considera "mitos". La compañía sostiene que sus centros consumen de media menos de 13.000 galones de agua al día, muy por debajo de los 170.000 que atribuye a una instalación típica, y rechaza que se pueda atribuir sin más al sector el aumento de las tarifas eléctricas. También asegura que los generadores de respaldo de los centros de datos permanecen inactivos el 99,9% del tiempo y reivindica los impuestos, empleos e inversiones que estas instalaciones dejan en las comunidades. Son cifras y argumentos de Amazon, por lo que conviene leerlos como su defensa, no como un consenso cerrado.

La respuesta de la compañía no se queda en intentar desmontar críticas. Ha formalizado un compromiso que incluye mayor transparencia sobre consumo de agua y energía, el abandono de los acuerdos de confidencialidad con administraciones públicas y el compromiso de trabajar para que las mejoras de la red necesarias para sus centros no terminen cargándose sobre los vecinos. A eso suma "Built Together", con más de 1.000 millones de dólares adicionales durante cinco años para educación, formación, eficiencia energética y prioridades locales. El mensaje es claro: para seguir construyendo también necesita ganarse a las comunidades.

Estados Unidos tendrá que gastar un mínimo del 9% de su PIB en IA para que toda la inversión actual tenga sentido

Amazon está dejando claro que, para ella, el próximo gran cuello de botella de la inteligencia artificial puede no estar en los modelos ni siquiera en los chips. Puede estar en conseguir permiso, energía, suelo y aceptación suficiente para levantar las instalaciones que necesita. De ahí que Garman convierta las moratorias locales en una cuestión de competitividad nacional y consecuencias generacionales. Pero esa misma ambición plantea la otra mitad del problema: si los centros de datos van a ser una infraestructura estratégica, las empresas tendrán que convencer también a las comunidades de que merece la pena alojarla.

Imágenes | Amazon

En Xataka | La IA prometía revolucionar las aulas, pero los estudios empiezan a mostrar el efecto contrario en los alumnos

View the original on Xataka →

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.