Una jubilada de 101 años debutó en el atletismo, ganó cinco medallas de oro en Utah y compartió sus claves sobre la longevidad

Alta Pierson, una exprofesora de economía doméstica de St. George, Utah, ganó en octubre cinco medallas de oro en los Juegos Mundiales para Mayores Huntsman, tres semanas antes de cumplir 101 años. En su primera competencia de atletismo, se impuso en su categoría de edad en las carreras de 50 y 400 metros y en los lanzamientos de jabalina, disco y peso, según los resultados de los Juegos.
Pierson corrió los 50 metros en 1 minuto y 6,61 segundos, una marca que los organizadores presentaron como récord de los Juegos. Lanzó la jabalina a 4,03 metros, el disco a 3,79 metros y la bala a 1,84 metros. En varias pruebas fue la única inscrita de su división.
La competencia, que se celebra cada octubre en St. George desde 1987, está abierta a deportistas de 50 años o más sin necesidad de clasificación previa.
Una medalla que empezó con un regalo de Navidad
En una entrevista con TODAY, Pierson contó que no quería competir al principio. “Fue el marido de Demaree quien tuvo la idea”, explicó, en referencia a su yerno, esposo de su hija Demaree Johnson. Él compite en los Juegos desde hace varios años y le aseguró que podía subir al podio porque hay pocos competidores centenarios. Como ella se negaba, la Navidad pasada le regaló una jabalina y un disco.

Después empezaron a entrenar. “Practicamos bastante”, contó Pierson. Sobre su actuación en disco, admitió: “No lancé tan lejos como quería”. Aun así, se quedó con la medalla de oro.
Para quienes dudan antes de perseguir una meta, su consejo es directo: “¡Adelante! ... Fue un poco estresante estar ahí fuera, intentando lograr algo con gente mirando”. Según dijo la centenaria, valió la pena.
Sus 6 consejos para una vida larga
Pierson compartió con TODAY seis claves que guían su rutina. La primera es amar lo que uno hace. Trabajó durante años como profesora de economía doméstica en una escuela secundaria y luego en una biblioteca y en universidades de Nevada y Utah, antes de volver a la docencia en St. George. “Ha sido una carrera maravillosa para mí”, dijo. “Me encantaba estar con las chicas. Eran muy divertidas”.

La segunda es mantener cerca a los seres queridos. Pierson creció con seis hermanas y dos hermanos, se casó dos veces y tuvo cinco hijas y un hijo. Ha perdido a sus padres, a sus hermanos, a sus dos esposos y a tres de sus hijos. Hoy vive con una nieta, cerca de su hija Demaree, y comparte tiempo con amigos de la iglesia y del barrio.
La tercera es animarse a probar cosas nuevas, como hizo ella con el atletismo.
La cuarta, dijo, es mantenerse activa física y mentalmente. Nadó con frecuencia hasta los 98 años y ahora prefiere caminar, sobre todo dar vueltas por el centro comercial con sus amigos.

La quinta es mantener ocupadas la mente y las manos. Hornea pan y rollos de canela, su especialidad, y visita seguido la biblioteca. “Yo misma hice casi toda la ropa que tenía”, contó. Todavía hace colchas a mano para sus bisnietos. También cose para una organización que ayuda a niñas de todo el mundo con acceso limitado a productos de higiene menstrual y a educación.
La sexta es cuidar la salud. Pierson nunca fumó, no bebe alcohol y come sobre todo alimentos integrales, con mucha fruta. Ella y su hija creen que los genes también influyen. Aunque no le gusta que le pregunten por el secreto de su longevidad, respondió: “Bueno, simplemente intenta cuidarte y levántate cada mañana”.
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