La Natividad-La Dolfina venció a La Hache y es bicampeón del Abierto de Hurlingham de polo

Sonó la campana del octavo chukker y concluyó el partido. El hombre, veterano ya, se paró de su asiento un instante después del estruendoso sonido metálico. Miró el tablero ubicado a su derecha: La Natividad-La Dolfina 18, La Hache 14, anunciaba el cuidado letrero. Volcó la mirada hacia el centro de la cancha, aplaudió por cortesía a los protagonistas y dijo con voz clara, refiriéndose al equipo vencido: “Está bien, más no podían hacer”. El espectador no era una figura relevante de la actualidad, tampoco una de las glorias del polo. Se trataba de un simple aficionado que peinaba canas y cuyos ojos, cargados de años de ver partidos, se escondían detrás de unos lentes de marco grueso. Ese “más no podían hacer”, fue un concepto repetido al caer la tarde en Hurlingham. Los hermanos Ulloa y los hermanos Panelo lo dieron todo, cumplieron una buena actuación y sin embargo terminaron lejos en el marcador. Sin posibilidades reales de acercarse al empate. Porque el 18-14 definitivo le quedó corto a la final. La diferencia pudo ser mayor si en ese tramo postrero del juego, con el pleito resuelto, La Natividad-La Dolfina seguía apretando y exigiendo como cuando la bocha rodaba en los chukkers iniciales.
La sensación es que la alianza de los Castagnola y los Cambiaso no tiene rivales esta temporada. Y hay buenos equipos: La Hache, Ellerstina-Indios Chapaleufú, Las Monjitas e incluso La Irenita, que ostentando 34 goles de hándicap participó y ganó la clasificación. Pero hasta el momento, ninguno de ellos parece estar a la altura del Dream Team. El cuarteto ganador de todo en 2025 que aparece mejorado en este 2026. Disputó 16 encuentros de la Triple Corona, desde su creación, y los ganó a todos. “Estamos mejor que el año pasado”, afirmó convencido Camilo Castagnola. “Ahora tenemos un sistema”, señaló satisfecho Adolfito Cambiaso, máximo ganador de este torneo, con 17 títulos. Y el vigente crack de Cañuelas reveló el motivo de la mejoría del cuarteto: “Convencí a Jeta que juegue de otra manera. Ahora da más pases, y eso hace que Poroto y Barto anden mejor y que funcionemos como equipo”.
Ganando todo lo que juegan, y dando espectáculo, La Natividad-La Dolfina va partido a partido, repiten sus miembros. Sin subestimar a nadie, jugando seriamente, no se cansan de remarcar los primos y el tío. Y, por supuesto, con el objetivo bien enfocado en volver a ganarlo todo. “Costó, eh. Fue duro”, comentó sobre el partido, Adolfo Cambiaso (n.), principal artillero de Hurlingham con 29 tantos. “Ellos tienen un equipazo -reconoció-. Pero creo que estuvimos muy bien organizados en la defensa y en líneas generales, hicimos un gran partido. En un momento pudimos sacar una diferencia. Pero nunca nos relajamos”, completó Poroto, el heredero. Con los sacos, que hace tiempo entrega la organización, ya puestos los nuevos viejos campeones levantaban la copa y celebraban el nuevo éxito. Mientras, cerca de ellos, una bulliciosa barra de fanáticos, a puro redoblante, saludaba a sus ídolos. Adolfito no dejaba pasar oportunidad para expresar la alegría que siente de acompañar, según sus palabras, a los chicos. “Volver a jugar una final como esta y ganarla, es increíble. Y también saber que todavía puedo estar a la altura”, añadió la leyenda de 51 primaveras.
La Natividad-La Dolfina es el mejor equipo de todos y lo revalida cada vez que ingresa a una cancha. Toma la iniciativa, va por el partido imponiendo su nuevo estilo, con Jeta más asistidor y pasador, con Poroto revoloteando por el medio para organizar juego con Barto y ayudar a salir limpio desde atrás. Adolfito es el director de orquesta en esta sinfónica. Ordena, apoya, abre caminos. Hasta discute con los referís. Tira toda su experiencia sobre el césped para que “los chicos” hagan el resto. “Hay muchas cosas que no se hablan, salen. Salen porque nos entendemos con un gesto, una mirada, porque nos conocemos bien”, añadió el mejor polista en la historia de la era moderna.
La Hache no dejó la vida ante Ellerstina-Indios Chapaleufú, en la semifinal, para oficiar de partenaire del equipo de Cañuelas en este encuentro. Los Ulloa y los Panelo también son ambiciosos. No los conforma un segundo puesto. Llegaron a Hurlingham con la idea de competir de igual a igual. “Estamos en condiciones de hacerlo”, manifestó Hilario Ulloa, su capitán, durante los días previos. Y compitieron. Hasta donde pudieron y con lo que pudieron, que no es poca cosa, compitieron. En los dos chukkers iniciales, la pulseada resultó pareja. Bien Hilario, batallador su hermano Carlos María, aplomado Benjamín Panelo en el medio y seguro Tomás Panelo en el fondo… Pero con el correr de los minutos y al levantar temperatura la máquina verde y azul, la paridad comenzó a resquebrajarse y empezaron a notarse las diferencias entre unos y otros. Ya le pasó a Las Monjitas, en la instancia previa de este certamen, y seguramente le ocurrirá lo mismo a Ellerstina-Indios Chapaleufú, cuando sus caminos se crucen en las próximas semanas, durante el Abierto de Tortugas, el segundo de la Triple Corona.
Es que parece que los Castagnola- Cambiaso, no tienen rivales este año.
Compacto de la final del Abierto de Hurlingham
Este martes, cuando comience el Abierto de Tortugas, los demás tendrán una nueva oportunidad. Pero deberán dar un salto enorme. La Natividad-La Dolfina, hasta cuando no se luce tanto, es demasiado bueno para el resto. Su rival es la historia. Quizás por eso Hurlingham, casi la cuna de todo esto, le pertenece de nuevo.
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