Juan Rulfo y su poética reflexión sobre la vida: "Cada suspiro es como un sorbo de vida que se deshace"

Juan Rulfo nació en Jalisco en 1917 y llegó a la literatura después de una infancia marcada por dos pérdidas: su padre murió cuando él tenía siete años y su madre falleció pocos años más tarde.
Antes de publicar sus libros trabajó en oficinas, recorrió distintas regiones de México y comenzó a tomar fotografías de pueblos, caminos, edificios y paisajes rurales.
“Cada suspiro es como un sorbo de vida del que uno se deshace” aparece en Pedro Páramo, la novela que Juan Rulfo publicó en 1955.
La frase pertenece a un libro construido alrededor de Juan Preciado, un hombre que viaja hasta Comala después de prometerle a su madre que buscará a Pedro Páramo, el padre que los había abandonado.
Cuando llega, descubre algo mucho más extraño que una simple búsqueda familiar. El pueblo está poblado por voces que cuentan muertes, amores, abusos y recuerdos sin respetar un orden cronológico.

Rulfo había trabajado durante años con ese material antes de la publicación. En 1954 adelantó tres fragmentos de la novela en Letras Patrias, Universidad de México y Dintel. Cultura
La frase del suspiro aparece dentro de ese universo, donde respirar, recordar y morir pueden quedar separados apenas por unas líneas. El lenguaje de Rulfo suele ser breve, pero concentra escenas completas en pocas palabras.
El trabajo que hizo Juan Rulfo antes de publicar Pedro Páramo
La carrera de Rulfo no comenzó dentro de una editorial. En 1938 ingresó a trabajar en la Secretaría de Gobernación, un puesto que le permitió recorrer distintas regiones de México.
En 1946 pasó a una empresa fabricante de neumáticos como agente viajero. Ese empleo también implicaba desplazamientos continuos y contacto con localidades alejadas de la Ciudad de México.
Durante esos años ya escribía y fotografiaba. Sus primeros cuentos comenzaron a aparecer en revistas como América y Pan, mientras algunas de sus imágenes fueron publicadas a fines de la década de 1940.

El cambio decisivo llegó en 1952 y 1953, cuando recibió dos becas consecutivas del Centro Mexicano de Escritores. Ese respaldo le permitió concentrarse durante más tiempo en la escritura.
En 1953 publicó El Llano en llamas, que reunió siete cuentos aparecidos previamente en América y otros ocho inéditos. Dos años después llegó Pedro Páramo. Cultura
Dos libros, miles de fotografías y una segunda novela que tardó décadas en publicarse
La producción de Rulfo fue mucho más amplia de lo que sugieren sus dos títulos más famosos. Después de Pedro Páramo siguió escribiendo guiones, textos breves y otros proyectos.
En 1958 terminó El gallo de oro, una segunda novela corta que permaneció inédita durante más de dos décadas y recién se publicó en 1980.
También desarrolló una extensa obra fotográfica. Sus imágenes muestran pueblos, iglesias, construcciones, montañas, campesinos y caminos mexicanos, muchos de ellos registrados durante sus viajes.

El Instituto Cervantes llegó a organizar una exposición con 72 fotografías tomadas entre 1945 y 1955. La selección estaba concentrada en desiertos, arquitectura, rostros y muros, elementos que también aparecen constantemente en su literatura.
La Secretaría de Cultura mexicana señala que su trabajo fue traducido a más de 50 idiomas, desde inglés, francés y alemán hasta japonés, árabe, hebreo y ucraniano.
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