El nordestino que se convirtió en dirigente sindical en Sao Paulo y ahora va por su cuarto mandato

Cuando Luiz Inácio Lula da Silva salió de la sede de la Policía Federal en Curitiba, el 8 de noviembre de 2019, cientos de simpatizantes lo esperaban. Muchos habían estado frente al edificio, de manera intermitente, durante gran parte de los 580 días que pasó tras las rejas, con vigilias para defender su inocencia y exigir su libertad.
Lula emergió entonces entre la multitud e hizo lo que mejor ha sabido hacer toda su vida política: dio un discurso. “No encarcelaron a un hombre”, declaró. “Intentaron matar una idea. Pero no se puede matar una idea”.
Siete años después, y luego de una remontada casi imposible, Lula se apresta ahora cumplir su cuarto mandato en el Palacio de Planalto y cumplirá 16 años como presidente. Sólo será superado por Getúlio Vargas, quien gobernó Brasil durante poco más de 18 años, pero que solo fue elegido presidente por voto directo una vez. Nordestino y uno de los fundadores del Partido de los Trabajadores (PT), fue elegido presidente en tres ocasiones, en 2002, 2006 y 2022.

Nacido en 1945 en el seno de una familia pobre de Garanhuns, en el estado rural nororiental de Pernambuco, Lula fue el séptimo de ocho hijos de los agricultores Aristides Inácio da Silva y Eurídice Ferreira de Mello, doña Lindu. A los 7 años se mudó con su madre y sus hermanos a Sao Paulo, en busca de una vida mejor. Lula trabajó lustrando zapatos y oficinista antes de convertirse en metalúrgico en el cinturón industrial de las afueras de la capital paulista, cuna de su carrera política.
“El político más popular de la Tierra”
Se graduó como tornero mecánico en el Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial (Senai) y se incorporó a la industria metalúrgica, iniciando el camino que lo llevaría al movimiento sindical. Fue en esas fábricas de São Bernardo do Campo donde Lula perdió parte del dedo meñique de la mano izquierda en un accidente laboral en 1964. Con el paso de los años y de la lucha política, esa mano se convertiría en un orgulloso símbolo de su identidad de clase trabajadora.
También fue allí donde aprendió a manejar multitudes, tras convertirse en líder sindical en la década de 1970 bajo la influencia de su hermano José Ferreira da Silva, conocido como Frei Chico. Orador nato, solía dirigirse a los metalúrgicos en huelga durante los últimos años de la dictadura militar de Brasil, cuando fue detenido durante 31 días bajo la Ley de Seguridad Nacional tras una huelga en 1980.
“Es una metamorfosis ambulante”, dijo a CNN Ricardo Kotscho, aludiendo al título de una famosa canción del músico de rock Raul Seixas. El veterano periodista brasileño y amigo de larga data, quien fue secretario de prensa de Lula durante su primer mandato, conoció al ahora presidente en 1978, cuando fue asignado para cubrirlo mientras ascendía como líder sindical en Sao Paulo. “Es muy gracioso y muy travieso”, comentó Kotscho. “También siempre ha sido testarudo”.

Esa terquedad le dio la capacidad de articular posturas distintas en pos de un objetivo mayor. “Como líder sindical, tuvo que aprender a negociar con los trabajadores, los patrones y el gobierno, y era una situación frágil”, dijo Kotscho.
Sin embargo, Lula insistía en que no tenía interés en convertirse en político. “Me dijo, alrededor de 1978, que los líderes sindicales debían mantenerse al margen de la política”, contó el periodista brasileño a la cadena de televisión.
Dos años después, Lula ayudó a fundar el Partido de los Trabajadores (PT), nacido del movimiento obrero de Brasil.
Para 1989, ya era candidato a la presidencia. Se postuló de nuevo en 1994 y 1998, y perdió las tres veces. En 2002, supo que algo tenía que cambiar. Construyó alianzas fuera del partido y de su ideología, y se convirtió en un candidato más conciliador, acercándose a líderes empresariales y suavizando su discurso.
Durante sus dos mandatos, el empleo aumentó, subió el salario mínimo y hubo una gran expansión del poder adquisitivo entre los brasileños más pobres, según el censo oficial de Brasil. Millones salieron de la pobreza, mientras más brasileños de bajos ingresos y afrodescendientes ingresaron a las universidades y a espacios durante mucho tiempo dominados por las clases media y alta. Brasil también fue retirado del mapa del hambre de la ONU por primera vez en 2014.
Lula también elevó el perfil de Brasil en el exterior, profundizando lazos con países en desarrollo mientras mantenía relaciones con Estados Unidos y Europa, y ayudó a fundar el grupo BRICS junto con China, Rusia, India y Sudáfrica. Durante una cumbre del G20 en 2009, el entonces presidente estadounidense Barack Obama lo señaló ante otros líderes y lo llamó “el político más popular de la Tierra”.
Escándalos de corrupción
Pero la corrupción también se convirtió en un sello de sus mandatos, un giro incómodo para un partido que había pasado sus años en la oposición haciendo campaña por un gobierno limpio. En 2005, un esquema de compra de votos conocido como “Mensalão” condenó a altas figuras del PT y manchó la imagen del partido. Aunque Lula nunca fue acusado, el daño a la imagen del partido fue severo. Bajo su sucesora, Dilma Rousseff, una investigación de corrupción mucho más amplia, que comenzó en una gasolinera y luego fue bautizada como “Operación Lava Jato”, destapó un esquema de sobornos en la petrolera estatal Petrobras tan extenso que ayudó a impulsar el juicio político de Rousseff en 2016.

Lula fue condenado por corrupción y lavado de dinero en Curitiba en 2017, en un caso relacionado con un apartamento de lujo frente a la playa que, según los fiscales, la constructora OAS le había prometido a cambio de favores. Él negó haber cometido algún delito y aun así buscó postularse ese año, pero la condena lo inhabilitó. La Corte Suprema de Brasil finalmente anuló la decisión en 2021, al dictaminar que el tribunal de Curitiba carecía de jurisdicción, y le restituyó sus derechos políticos.
Luego ganó en 2022 por un margen estrechísimo de 1,8 puntos a Jair Bolsonaro: unos 2,1 millones de votos, la elección presidencial más reñida en la historia de Brasil.
Lula está casado con la socióloga Janja da Silva, su tercera esposa. Anteriormente estuvo casado con María de Lourdes da Silva, que murió en 1971; y con Marisa Letícia Lula da Silva, fallecida en 2017 tras sufrir un derrame cerebral. El líder del PT es padre de cinco hijos.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.