Crean una cápsula que detecta si el agua está contaminada y la desinfecta
Hay inventos que necesitan una central eléctrica, sensores y un buen puñado de cables para hacer algo relativamente sencillo. Este funciona de una manera mucho más peculiar. Un equipo de investigadores de la Universidad de Yonsei (Corea del Sur) han creado una pequeña cápsula que puede comprobar la calidad del agua y después desinfectarla. Para poner en marcha la parte electrónica basta con agitarla durante unos tres segundos.
Pero lo realmente llamativo ocurre después. Una vez que la cápsula flota sobre el agua, son los movimientos provocados por una persona al caminar, por las pequeñas olas o incluso por una brisa ligera los que ayudan a generar las condiciones necesarias para eliminar microorganismos. Y todo ello, sin conectar la cápsula a la corriente y si añadir cloro ni otros productos químicos.
El proceso del nuevo invento coreano
El dispositivo reúne en una sola cápsula tres funciones que normalmente requieren equipos diferentes: análisis, transmisión inalámbrica de los datos y desinfección. En el interior hay un pequeño generador formado por imanes y bobinas. Al agitar la cápsula con la mano, se produce electricidad mediante inducción electromagnética. Esa energía alimenta un sensor y un sistema Bluetooth que puede enviar el resultado a un teléfono, un reloj inteligente u otra pantalla.
La cápsula comprueba los llamados sólidos disueltos totales o TDS, una medida de la cantidad de sustancias disueltas en el agua. Los investigadores utilizan este valor como una señal indirecta para valorar si puede existir contaminación química. En su prototipo establecen un umbral de 250 miligramos por litro.
Una vez terminada la comprobación, la cápsula no necesita seguir conectada a una fuente de electricidad. Cuando se mueve sobre el agua, se generan cargas eléctricas por el contacto y la separación entre su superficie y el agua.
Caminar con ella, una ola o incluso el viento
Los investigadores probaron la cápsula en diferentes condiciones para verificar si podía funcionar fuera de un laboratorio completamente controlado. En los ensayos utilizaron agua de grifo, agua de río y agua de lago. En recipientes de un litro, las pruebas realizadas con movimiento periódico consiguieron llevar los microorganismos estudiados hasta niveles no detectables en unos 20-25 minutos, dependiendo del organismo utilizado.
Colocaron la cápsula en agua y reprodujeron el movimiento que podría producir una persona al caminar. En muestras de un litro de agua del grifo, río y lago, el sistema logró completar la desinfección en menos de 30 minutos bajo las condiciones del experimento.
Para qué podría servir la cápsula
Los investigadores piensan especialmente en situaciones donde conseguir agua puede ser relativamente sencillo, pero comprobar y tratar esa agua resulta mucho más complicado. Por ejemplo, en zonas rurales sin una red eléctrica estable, lugares aislados o situaciones de emergencia después de un desastre natural.
La idea también tiene interés para actividades al aire libre. Un dispositivo pequeño que pudiera comprobar un indicador de la calidad del agua y ayuda a reducir la presencia de microorganismos sería mucho más fácil de transportar que un sistema convencional de tratamiento.
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