La psicología dice que la persona más solitaria en cualquier habitación rara vez es la que está sentada sola en silencio, sino la que habla con todos, ríe más fuerte y regresa a casa a un silencio tan familiar que ha dejado de notarlo

"Las apariencias engañan". Esta máxima popular desparramada alrededor del mundo, puede aplicarse para muchas situaciones. Una de ellas es una de la que todos hemos notado alguna vez, en alguna reunión familiar o fiesta en la que el más ruidoso o ruidosa y quien se muestra más social, en el fondo es el más solitario.
Los expertos en psicología coinciden en que la personas más solitaria en cualquier habitación rara vez es la que está sentada sola en silencio, sino la que habla con todos, ríe más fuerte y regresa a casa a un duro silencio.
Es algo difícil de pensar, ya que alguien que se muestra sociable distaría mucho de ser pensado como un "solitario". Sin embargo, existe una forma de soledad difícil de detectar porque, desde fuera, se parece mucho a tener una vida social estupenda.
Elegir la soledad o encontrarse con ella: la gran diferencia
Luego de la interacción de la fiesta, la soledad aparece con más fuerza: no hay llamados ni tranquilidad en medio de la soledad con los pensamientos. Estar solo y sentirse solo no son el mismo problema, y confundirlos es donde la mayoría de la gente se equivoca.
Alguien puede pasar su domingo a solas, leyendo en el sofá, paseando por el barrio o cocinando para uno solo, pero no piensan en la soledad: saben perfectamente a quiénes llamar si quisieran compañía. Allí, el estar solo es una elección.
Sin embargo, otros pueden pasar una noche rodeados de treinta personas en una fiesta y aun así irse a medianoche con la extraña sensación de que todo quedó allí, no se lleva nada para sí. Habló con decenas de personas, pero la soledad lo persigue.

Un texto del sitio digital Bolde cita a la psicóloga empresarial Camille Preston cuando asegura que esto último es, básicamente, la diferencia entre el aislamiento social, o la cantidad de contacto que tiene una persona, y la soledad, que se refiere a si ese contacto resulta suficiente. Una agenda repleta no soluciona lo segundo, por el contrario, puede dificultar su percepción.
También cita al psicólogo James Gross de la Universidad de Stanford, que dedicó gran parte de su trabajo a estudiar qué sucede cuando las personas reprimen sus sentimientos por costumbre. Reveló que la represión habitual predice menos relaciones cercanas, menor apoyo social y un menor bienestar.
Ser la persona que se asegura de que todos los demás se sientan cómodos puede dificultar que los demás se den cuenta de que son ellos quienes necesitan apoyo. Así que la multitudinaria fiesta no desmiente nada. El contacto, mostrarse sonriente, pendiente, contar anécdotas, puede ocultar un profundo sentimiento de soledada de esa persona.
El ser "gracioso" y la muralla que erige a su alrededor
Muchas personas se volvieron muy buenos en ser divertidos en algún momento de su vida. Si hay un silencio incómodo, lo rompen. Si alguien se siente incómodo, hacen una broma. Les hacen preguntas a todos, recuerdan la anécdota divertida, etc.
Esto puede hacerlas populares en las reuniones, pero también les brinda una excusa perfecta para pasar la noche sin decir nada sobre sí mismas. Sin profundidad.
Los expertos aseguran que, en algún momento de su infancia o la adolescencia, descubrieron que ser divertidos mantenía a la gente cerca y estar triste las alejaba. Así que se convirtieron en el "gracioso", que hacía que todos se sintieran cómodos.

Sin embargo, psicólogos aseguran que la cercanía con otros solo crece cuando las personas revelan algo real sobre sí mismas y se sienten comprendidas a cambio. Si han pasado años ocultando sus tristezas, miedos y momentos difíciles, es posible que los demás no se den cuenta de que les falta algo.
Cabe la aclaración de que no todas las personas que se muestran ruidosas están solas. No significa que estos estén desmoronándose en secreto. Hay quienes prefieren relaciones más ligeras y no necesitan que todas sus amistades sean profundas.
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