Horacio Cartes, el factótum de la política paraguaya que selló el destino de Santiago Peña

Lejano parece ya ese 15 de agosto de 2023, cuando el economista Santiago Peña asumía como nuevo presidente de Paraguay, aupado por la máquina conservadora más aceitada de la región, el Partido Colorado, que para entonces llevaba 71 años en el poder casi sin interrupciones, entre democracia y dictadura. El diario El País apuntaba en esa ocasión que Peña gobernaría bajo la sombra de su mentor político, el expresidente Horacio Cartes, declarado “significativamente corrupto” por Estados Unidos.
Tras dejar la gerencia del Banco Basa, propiedad de la familia Cartes, Peña ganó las elecciones del 30 de abril de ese año, donde se impuso a Efraín Alegre, del Partido Liberal Radical Auténtico. A orillas del río Paraguay, el nuevo mandatario prometió achicar el Estado y mantener las tradiciones católicas y las del partido que domina el Poder Ejecutivo, el Legislativo y también el Poder Judicial. También se dirigió a Cartes, a quien agradeció por “perseverar, sin desmayos, en la construcción de consensos y en la búsqueda de acuerdos por sobre las diferencias”.
Tres meses antes de las elecciones, Cartes, millonario empresario tabacalero que ocupó la presidencia entre 2013 y 2018, fue acusado por el gobierno de Estados Unidos de “incurrir en actos de corrupción antes, durante y después de su mandato como presidente de Paraguay”. Le prohibió la entrada al país, acceder a los bancos y hacer negocios con empresas estadounidenses. El escenario cambió en octubre de 2025, cuando, ya bajo la presidencia de Donald Trump, la Oficina de Control de Activos Extranjeros levantó las sanciones contra el exmandatario y Tabacalera del Este. Peña celebró la decisión en las redes sociales con un mensaje dirigido a su mentor político: “Feliz contigo”.

Ya en agosto de 2023, en entrevista con El País, el sociólogo y economista paraguayo Fernando Masi, director del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya, perfilaba las dificultades que enfrentaría la nueva administración. “Este gobierno empieza con señales muy fuertes de poca gobernabilidad política, las designaciones de ministros y secretarios son de Cartes y no de Santi Peña”, comentó.
Tres años después, Paraguay se encuentra sumido en una grave crisis financiera y política desatada tras el colapso e intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central del Paraguay, un hecho que dejó a millones de usuarios sin acceso a sus ahorros y desató la renuncia del presidente Peña y un proceso de juicio político en el Congreso, que terminó con su destitución y detención.
Peña había sido accionista de Ueno Holding, el conglomerado controlado por los dueños del banco, hasta 2025, y había designado al frente del Banco Central a Carlos Carvallo, expresidente de Financiera Ueno. Con esos antecedentes, el miércoles, 35 diputados opositores y colorados disidentes presentaron un libelo acusatorio por mal desempeño de funciones contra el presidente y su vicepresidente, Pedro Alliana.

La iniciativa necesitaba dos tercios de los votos de la Cámara y no tenía los apoyos necesarios hasta que Horacio Cartes le soltó la mano a su antiguo delfín. Horas después, en plena sesión, Peña presentó su renuncia.
“Acompañamos el juicio político al presidente de la República, Santiago Peña, a los efectos de volver a reencauzar la institucionalidad de la República”, señaló Cartes, presidente de la Asociación Nacional Republicana (ANR) y líder del movimiento Honor Colorado, en un comunicado emitido desde sus redes sociales oficiales. “La bandera colorada representa una historia de servicio al país, honrarla también significa actuar con valentía cuando la patria lo exige. Como presidente de la Asociación Nacional Republicana, no estaremos del lado del latrocinio de los fondos públicos, privados y de los jubilados, debemos pensar en la gente y en los valores que sostenemos desde el Partido Colorado”, reiteró, sellando el destino de Peña.
Mientras el caos y la angustia se apoderaban de las calles de Paraguay por la quiebra de Ueno Bank, dicen que Cartes ya sabía de qué lado se pondría en esta historia.

Fue luego de que, tras las elecciones municipales del pasado 4 de octubre, se abriera un frente interno en el Partido Colorado. Si bien los colorados ganaron un récord de 187 intendencias, el haber perdido los comicios en Asunción y Ciudad del Este, las dos más importantes del país, provocó que algunos pusieran en entredicho el liderazgo de Cartes y cobraran entusiasmo. Entre estos habrían estado Peña y Alliana, quien ahora quedará como titular del Poder Ejecutivo.
Rumores en Asunción indican que hubo una gran discusión -a los gritos- entre ambos jerarcas del Partido Colorado, asegura el portal argentino. Peña le habría exigido que diera un paso al costado en la conducción para poder poner un delfín de su riñón. Del mismo modo en que “Santi” alguna vez lo había sido de él. Pero cansado de esa discusión que no conducía a nada, Cartes lo habría advertido, de acuerdo a esos trascendidos guaraníes: “Poné en orden los problemas que tenés con tu banquito”. Peña se mostraría descolocado por la referencia financiera e intentó un contraataque: “Yo tengo el poder y tengo el dinero”. Cartes insistió: “Ordená tu banquito”.
“Cartes fue el que dio origen a ese engendro político que se llamó Santiago Peña, es creación suya, así como la creación de la figura política de Alliana. Pero súbitamente hubo una ruptura hace aproximadamente un mes, cuando Horacio Cartes, quizá también un poco debilitado por un problema de salud que tuvo hace unos meses, perdió cierta preponderancia política y los que le soltaron la mano en realidad fueron Peña y Alliana. Lo traicionaron. Alliana dijo que Cartes lo presionaba a elegir un vicepresidente que no era de su gusto, porque Alliana era candidato a presidente para el 2028. Y con esa excusa lo dejaron solo a Cartes”, comentó a La Tercera Alfredo Boccia, politólogo y columnista del diario Última Hora.

“Cartes, a través de sus miembros en el Congreso, incluido ‘Bachi’ Núñez, el actual presidente del Congreso paraguayo, enviaron una nota al Banco Central de Paraguay pidiendo información sobre la situación de Ueno Bank, que es lo que terminó explotando. Y un día antes de que todo esto explote, Pedro Alliana termina poniendo en pausa su candidatura y diciendo que él no se iba a presentar hasta que la situación financiera de Ueno Bank no se aclarara. Y lo que vino después fue ya toda la explosión que conocemos”, detalla a este medio Fernando Martínez, director del Centro Interdisciplinario de Investigación Social (CIIS) de Paraguay.
“Cartes parecía que se estaba retirando de la política. Sin embargo, con este movimiento queda no solo en el centro de la política colorada, sino dentro del centro de la política paraguaya. De hecho, su decisión de avanzar con el juicio político fue crucial para que esto continúe”, agrega.
Según Boccia, la jugada contra Peña “no fue ningún problema” para Cartes. “El Partido Colorado es tan hegemónico que puede darse el lujo de desprenderse (de Peña). En el caso de Cartes, “era la venganza por la traición”, sostiene. “Decidieron desprenderse de Peña y dejar a Alliana para que el golpe sea más suave. Pero como Cartes ahora retoma el liderazgo, es presidente del Partido Colorado, es de nuevo el faro que puede orientar esta nueva configuración, lo obliga a tener como vicepresidente a la persona más cercana a Cartes, que viene de su riñón más íntimo, Antonio Barrios. O sea, Alliana tendrá poquísimo margen de maniobra, estará controlado por Barrios”, concluyó.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.