Un 'Hurricane' que arrasa en el área pero no hace ruido fuera del verde
Por la similitud fonética con su nombre y apellido, al nuevo Balón de Oro lo llaman ‘Hurricane’ (huracán en inglés), pero es un tipo de perfil bajo que no acostumbra a hacerse notar en demasía. Al menos, no fuera del césped. Dentro del área, goles, récords y defensas que se frustran al no encontrar la manera de frenarlo. Pero lejos del verde, Harry Kane responde bastante poco al prototipo de superestrella mundial. Sin estridencias, sin grandes polémicas y con una vida familiar alejada de los tópicos del futbolista de élite.

El reconocimiento como mejor jugador del mundo le llega a los 33 años. Y para llegar hasta aquí, hace un tiempo, tuvo que tomar una decisión incómoda que cambió su carrera y le metió en el carril correcto para ganar este Balón de Oro. Harry Kane pasó casi dos décadas vinculado al Tottenham, el club al que llegó siendo un niño y en el que acabó convertido como su máximo goleador histórico, con 280 tantos en partidos oficiales. Casi nada. Fue su casa, el equipo de su vida y el lugar en el que se hizo un hueco en la superélite del fútbol. Pero también el escenario de una frustración que se prolongó demasiado en el tiempo. Marcaba goles de todos los colores, pero los grandes títulos no llegaban. Incluso perdió la final de la Champions de 2019 ante el Liverpool en el Metropolitano y a la postre no le quedó otra que marcharse del norte de Londres con una gran espina clavada. Fue en 2023 cuando decidió hacer las maletas rumbo al Bayern. Una apuesta que resultó ganadora.
En Múnich encontró los títulos que tanto se le resistieron con los ‘spurs’ . En lo individual, siguió haciendo lo que mejor sabe; marcar goles. En su primera Bundesliga firmó 36 para disipar cualquier tipo de duda sobre un hipotético problema de adaptación a un nuevo fútbol y en la temporada 2025/26, la que se premia en este Balón de Oro, elevó todavía más el listón, con 61 tantos con el Bayern y 73 en el total del curso contando los marcador con Inglaterra.

Del colegio a los anillos
Aunque quizá lo más llamativo de Kane no esté en sus botas, sino en todo lo que ocurre cuando se las quita. Está casado con Katie Goodland, a quien conoce desde que ambos eran niños. No suele ser nada habitual un caso así, ni en el fútbol ni en la vida misma. Coincidieron en el colegio, empezaron a salir durante la adolescencia y se casaron en 2019. Katie estudió Ciencias del Deporte y trabaja como entrenadora personal. Ha acompañado a Harry Kane durante su ascenso, desde sus primeros pasos en el fútbol inglés hasta su mudanza a Múnich. No es una historia de amor nacida entre ‘paparazzis’, sino que empezó mucho antes de que Kane fuese una superestrella mundial. Juntos tienen cuatro hijos: Ivy Jane, Vivienne Jane, Louis Harry y Henry Edward. El propio futbolista ha explicado en diferentes ocasiones la gran importancia que tiene su escenario familiar para que en el verde alcance un rendimiento óptimo. La pareja comparte algunos momentos familiares en redes sociales, sí, pero procura proteger la intimidad de los pequeños. En un mundo en el que todo parece destinado a exhibirse, no es poca cosa.

Por otra parte, Harry es un apasionado de la NFL y sus perros se llaman Brady y Wilson, en homenaje a los ‘quarterbacks’ Tom Brady y Russell Wilson. De hecho, alguna vez ha vacilado con la posibilidad de probar suerte como pateador de fútbol americano cuando se retire y también le gusta el golf.
En definitiva, Harry Kane es un huracán para los defensas rivales, pero un tipo corriente cuando se apagan los focos del estadio. Tuvo que cambiar de equipo para llegar hasta aquí pero no ha necesitado cambiar de personalidad para conseguir el Balón de Oro. Quizá esa sea la mejor curiosidad de todas: el hombre que arrasa en el área nunca ha necesitado generar ruido fuera de ella para hacerse notar
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