Brandon Judd: “Voy a seguir siendo un tipo diferente de embajador (…); si las personas se molestan por mis respuestas es su problema”

En febrero, semanas antes del cambio del mando, el embajador Brandon Judd no ocultaba su emoción por la llegada de José Antonio Kast al poder. “Estoy entusiasmado en trabajar con el nuevo gobierno”, decía en una entrevista a La Tercera; “tenemos los mismos ideales, queremos las mismas cosas y espero que logremos los mismos objetivos”. Seis meses después, con ese mismo estilo a ratos vehemente que lo caracteriza -y poco antes de reunirse con el canciller Francisco Pérez Mackenna-, asegura en una sala de la embajada de Estados Unidos en Santiago que sus expectativas se han cumplido. “Estoy muy, muy satisfecho”, asegura.
Sin embargo, más allá de la satisfacción del embajador, estos meses no han estado ajenos a la polémica. En julio pasado, en un encuentro con empresarios en Amcham, los llamó a reclamar “a las autoridades para que no den declaraciones sobre la relación con Estados Unidos”, en lo que muchos vieron una alusión directa a las críticas de los ministros Fernando Barros y Jaime Campos al arancel de 12,5% impuesto por Washington a productos chilenos. Y, hace algunos días, en el Foro Madrid aseguró que en Chile el gobierno de Kast está aplicando la Doctrina Donroe, que impulsa el Presidente Donald Trump.
A todo lo anterior se sumaron esta semana sus dichos sobre el estallido social, que motivaron un llamado del gobierno para que entregara los antecedentes de los que disponía y una posterior declaración del canciller, asegurando que “los embajadores no deben opinar sobre política interna en los países en que están”. Episodios que confirman lo que el propio Brandon Judd reconoce: que él “es un embajador diferente” y que “la diplomacia de Estados Unidos ya no es la misma del pasado”. Pero al margen de esas polémicas, Judd no duda en insistir que ha habido muchos avances en estos meses y que la relación entre ambos países está en muy buen pie.
Algunos han calificado la posición de Estados Unidos en el tema de los aranceles como agresiva y hostil hacia Chile. ¿Cómo responde a esas afirmaciones?
Chile está ejerciendo, como dijo el Presidente Kast, una política pro Chile. Esto es lo que hacen todos los países. Todos los países ejercen las políticas que son mejores para ellos. Estados Unidos también está preocupado de lo que necesita para equilibrar sus intereses. Esto no tiene nada que ver con ser negativos hacia otros países. Tenemos que mirar lo mejor para nosotros y actuar en nuestro mejor interés, igual como Chile va a actuar en su mejor interés.
¿No es una medida injusta, como dijo el ministro Barros?
No, estoy completamente en desacuerdo con el ministro Barros. Si Chile estuviera en la misma posición que está Estados Unidos, haría exactamente lo mismo.
Tras conocerse la decisión de su gobierno de imponer un arancel del 12,5% para algunos productos chilenos, hubo una reacción de sorpresa e incluso de incomodidad en el gobierno chileno. ¿Estaba usted al tanto de esa decisión? ¿Hubo advertencias?
Sí, hubo discusiones mucho antes de que estos aranceles se anunciaran y expresamos cuáles eran nuestras preocupaciones. Permitimos no solo que Chile, sino que todos los países hicieran correcciones.
¿Ustedes sugirieron qué podía hacer Chile para evitarlas?
Sí, sugerimos que se podría aprobar una ley que diga que los productos fabricados por trabajo forzado o infantil no se importarán a Chile. Estas son conversaciones que están en curso y para eso están las negociaciones, para asegurarnos de que todos los países estén en línea. Nadie quiere que los niños sean obligados a trabajar. Nadie quiere que los adultos sean obligados a trabajar.
¿La medida apunta a productos elaborados con trabajo forzado, no a países?
Se refiere a productos. Hay ciertos países, obviamente, que fabrican bienes con trabajo forzado y con trabajo infantil. Chile no es uno de esos países, pero Chile no tiene ninguna ley que proteja que no lleguen importaciones que se fabriquen con trabajo forzado o con trabajo infantil. Y mientras los países no impidan eso, estarán permitiendo este tipo de delitos en otros países.
¿De qué países hablamos? ¿China es uno de esos países?
En el sitio web del Departamento de Trabajo hay una lista de todos ellos. No he visto personalmente si Chile importa productos de China que hayan usado mano de obra forzada. No digo que no esté ocurriendo, pero esto no tiene nada que ver específicamente con China.
¿Cómo van las negociaciones? ¿Podemos esperar noticias en el corto plazo?
Ojalá tuviera esa respuesta, pero la USTR (el organismo de comercio de Estados Unidos) no depende del Departamento de Estado, y como no es parte de nuestro trabajo, no puedo decirle nada. He escuchado lo que ha dicho la subsecretaria Estévez. Ella es muy optimista. Yo tengo el mismo optimismo. Lo último que querría es decir algo que vaya a perjudicar esas negociaciones.

¿El gobierno de EE.UU. está interesado en mantener el Tratado de Libre Comercio?
El acuerdo de libre comercio está en vigor. Las negociaciones están en curso. Quiero ser muy abierto y responder a la mayor cantidad de preguntas que pueda, pero lo que no voy a hacer es decir algo que pueda perjudicar las negociaciones. Si digo algo que perjudique esas negociaciones el que va a salir perjudicado es el pueblo chileno y no quiero hacer eso.
Usted habló en el Foro Madrid sobre la Doctrina Donroe y que Chile la está implementando. ¿Me gustaría saber en pocas palabras cómo define usted esa doctrina?
La Doctrina Donroe mira primero hacia adentro, mira qué es lo mejor para Chile. Y luego, una vez que resuelves lo que es mejor para Chile, miras hacia fuera y cómo puedes ayudar a la región en su conjunto en sus objetivos compartidos de seguridad fronteriza, seguridad pública, seguridad económica. Eso es la Doctrina Donroe. De hecho, el Presidente Kast dijo hace poco que está ejerciendo una política de “Chile primero”, que en los hechos es la Doctrina Monroe.
Algunos la definen como “América para los americanos”, entendiendo americanos como “estadounidenses”, ¿están equivocados? ¿Esa no es la idea?
No, no lo es. Nosotros vemos este hemisferio como un hemisferio compartido. Cuando decimos nuestro hemisferio, nos referimos a nuestro colectivo, nuestro hemisferio compartido.
Usted publicó recientemente en redes sociales un documento firmado por el ministro de Defensa, Fernando Barros, sobre la declaración conjunta de seguridad de la conferencia de las Américas contra los carteles. Según el ministro de Defensa chileno ese documento es sólo una declaración de intenciones. ¿Para usted parece ser algo diferente o estoy equivocado?
No, estoy de acuerdo que es una declaración de buenas intenciones. La razón por la que publiqué ese documento fue para mostrar al pueblo chileno que el Presidente Kast estaba pensando entonces que los programas existían y si esa iniciativa ayudaría a combatir el crimen organizado que ha afectado a la sociedad chilena durante tanto tiempo. No hay nada que diga que Chile será parte concreta del Escudo de las Américas o de la Coalición Contra los Carteles de las Américas (A3C).
¿Y qué implica el A3C? ¿Estados Unidos espera una participación activa de Chile, con apoyo militar, de personal, en las operaciones que lleve a cabo la coalición?
Nada está escrito en piedra. Lo que estamos haciendo es invitando a los países a sentarse a la mesa para decidir qué necesitan para su país y qué pueden hacer para ayudar a otros países. Cuando miramos al crimen organizado, el crimen organizado no reconoce fronteras. Tenemos que mirar el hemisferio y cómo podemos hacerlo más seguro. Eso requerirá cooperación entre naciones. El crimen organizado está en constante evolución y tenemos que evolucionar con ellos.
¿Pero qué tipo de cooperación esperan de Chile?
Depende estrictamente de lo que considere Chile. Chile está invitado a venir y compartir sus ideas, compartir lo que creen que sería mejor para Chile y lo que creen que sería mejor para otros países, incluido Estados Unidos. Y luego se construye el programa a partir de ahí.
Le pregunto esto porque cuando el secretario de Guerra, Pete Hegseth, dice en Panamá, en la reunión del A3C, que “el Presidente Trump no tolera a los que se aprovechan, aquí no estamos para juegos”, ¿eso suena a una advertencia?
Esos son fragmentos muy cortos que se están tomando fuera de contexto. Lo que Hegseth está claramente diciendo es que todos tenemos, o todos debemos comprometernos a trabajar juntos si queremos deshacernos del crimen organizado. Así que cuando miras el Escudo de las Américas y la Coalición de América Contra los Carteles hubo varias naciones que se nos acercaron y nos pidieron ayuda. Entonces, Estados Unidos pensó: y ¿por qué no unimos a todos los países? ¿Por qué no trabajamos todos juntos? Queremos que todos reconozcan que es una responsabilidad compartida, y si la atacamos como una responsabilidad compartida, podemos deshacernos del crimen organizado.
¿Habló con el ministro Barros de eso?
He tenido conversaciones con el ministro Barros, pero sobre esto en concreto, no.
En relación a sus declaraciones sobre la participación de organizaciones de izquierda en el estallido, ¿tiene información sobre una planificación previa de parte de esas organizaciones?
Sobre la planificación tengo que volver a revisar mis notas, pero el análisis que se hizo fue a partir de lo que decían los funcionarios electos chilenos, lo que decían las comunidades educativas, la comunidad académica chilena. Quiero ser muy claro. No enviamos a nadie a investigar aquí en Chile. Lo que hicimos fue tomar toda la información que había y la analizamos.
¿No es información recogida por la inteligencia de Estados Unidos?
No, nosotros no realizamos en forma independiente ninguna investigación.
¿Qué preocupaciones tiene hoy EE.UU.sobre la región y, en concreto, sobre Chile?
Cuando miramos la región, lo que queremos es una región segura y protegida en su conjunto. El crimen organizado que opera en Chile no representa necesariamente una amenaza para Estados Unidos. Sin embargo, reconocemos que incluso si el crimen organizado que ocurre en Chile no afecta a Estados Unidos, si no tenemos una región completamente y totalmente segura, entonces nos falta una pieza del rompecabezas.

Y ¿cuáles son las preocupaciones que tiene Estados Unidos sobre la presencia China en Chile?
Sobre el comercio, en cuanto a socio comercial de Chile, absolutamente ninguna. Comercien con China. Si quieren comprar bienes de China, compren bienes de China. Si quieren vender bienes a China, vendan bienes a China. Eso nunca ha sido un problema. Pero cuando miras la estrategia de seguridad nacional, la estrategia de seguridad nacional es sobre la soberanía. Lo que siempre nos va a preocupar es cuando un país renuncia a la soberanía a favor de otro país, no importa si es China o incluso si es Estados Unidos, no queremos ver a los países de la región renunciando a la soberanía, porque una vez que renuncias a la soberanía, pierdes una parte del control. Y si pierdes ese control, podrías terminar invitando al crimen organizado. Cuando hablamos del cable submarino China-Chile, no es un problema comercial, es un tema de soberanía. Si ese cable llega a Chile, Chile perderá su soberanía, no tendrá control. Y si pierde ese control, nosotros no podemos confiar que la inteligencia que compartimos esté protegida. Nuestra línea roja es la soberanía.
¿En qué áreas ve riesgos a la soberanía en Chile?
Obviamente, cuando miramos el espacio, hay potenciales riesgos. Miremos alrededor, en la región, dónde han renunciado los países a su soberanía. Perú renunció a su soberanía en el puerto de Chancay; Argentina, en el Observatorio de Nankín. Así que sí, hay otros riesgos en Chile, pueden acabar renunciando a la soberanía en los puertos o en los observatorios. Mientras Chile posea una parte de eso mantendrá la soberanía.
El embajador chino en Chile dijo que algunos en Estados Unidos se consideran a sí mismos el emperador de América Latina. ¿Cuál es su opinión sobre esa declaración?
Me alegra que el embajador chino esté en un país donde pueda expresar su opinión libremente. Creo que su opinión es absolutamente, absolutamente incorrecta. Todo lo que tenemos que hacer es mirar lo que Estados Unidos está haciendo. Lo que estamos haciendo es trabajar mano a mano con nuestros socios. No estamos tratando a Chile como si Chile fuera nuestro patio trasero. Chile no debería ser el patio trasero de nadie. Desde luego, no queremos que Chile se convierta en el patio trasero del crimen organizado. Sabemos cómo funciona el crimen organizado. Su opinión es incorrecta. Estados Unidos ha sido el principal socio económico de Chile durante más de 30 años. Estados Unidos sigue siendo el principal socio económico de Chile. Sí, China es el principal destino de exportaciones de Chile, pero China invierte muy, muy poco dinero en Chile. China no crea empleos en Chile. Estas son cosas que sí hace Estados Unidos. Esa es la prueba, eso es todo lo que necesitas para demostrar que la opinión del embajador chino es absolutamente incorrecta.
Sus dichos ante los empresarios en julio pidiéndoles que les insistieran a las autoridades no hacer declaraciones sobre las relaciones con Estados Unidos no fueron bien recibidas. ¿Insiste en ese punto?
Me reúno con la comunidad empresarial todo el tiempo, porque estoy muy preocupado de la seguridad económica en Chile, como también estoy preocupado de la seguridad económica en Estados Unidos, y cuando se hagan declaraciones que puedan perjudicar el desarrollo del proceso de negociación entre ambos países, voy a usar todos los activos disponibles para responder. En todas mis declaraciones, que, por cierto, fueron en respuesta a otras declaraciones, lo que intento es asegurar que estas negociaciones se mantengan por buen camino. Así que, desde luego, mantengo esa afirmación. Cada vez que lo considere necesario usaré todos los recursos que tengo. La diplomacia para Estados Unidos ya no es la misma del pasado. La diplomacia para Estados Unidos se basa en logros, y vamos a seguir trabajando en ello. Por eso, voy a seguir siendo un tipo diferente de embajador. En algunas ocasiones tenemos que tener conversaciones muy, muy francas. Para mí es importante responder cuando se dicen ciertas cosas. Y voy a seguir haciéndolo.
Incluso si esas declaraciones generen algún tipo de ruido.
De nuevo, si las personas se molestan por mis respuestas, el problema es de ellos, es su responsabilidad, yo no lo puedo controlar. Obviamente, la oposición siempre va a buscar motivos para estar molesta. En este caso, la oposición se molestó. No violé la ley chilena. No violé la Convención de Viena. Me mantendré dentro de las leyes, permaneceré dentro de las normas de la Convención de Viena, las respetaré, pero haré todo lo necesario para apoyar los intereses de Estados Unidos mientras veo también cómo podemos apoyar los intereses chilenos.
Sobre la elección del secretario general en las Naciones Unidas, en febrero comentó que se tenía que analizar a los distintos candidatos antes de tomar una decisión. ¿Estados Unidos ya tiene un candidato preferido?
Por ahora no se ha hecho ningún anuncio. Seguiremos evaluando, estudiando y analizando a cada candidato hasta la votación final. Una de nuestras políticas es que nunca discutimos por quién vamos a votar. No hablamos de eso con otros países, porque queremos que cada país se sienta libre de votar por quien quiera.
Y ¿cuál es la postura sobre la candidatura de Michelle Bachelet?
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