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Thursday, September 17, 2026

Alarmas encendidas: los modelos de IA que prueban en las escuelas del mundo: a qué países hay que mirar

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El planteo de que la inteligencia artificial (IA) puede matar a la humanidad domina hoy el debate mundial. Pero existe una discusión más cercana y concreta: los efectos de esta tecnología en el aprendizaje. Los países empiezan a tomar posiciones sobre su uso en el aula con brújulas más o menos calibradas, según cada caso. Entre los que más la están adoptando se destacan Singapur, Corea del Sur, China y Emiratos Árabes Unidos, con distintos niveles de intervención y mirada estratégica. Finlandia y Noruega aparecen como referentes en políticas graduales de uso de IA por parte de los alumnos, con restricciones explícitas. Y una enorme cantidad de países —con Estados Unidos como principal ejemplo— no cuentan con un sistema nacional que regule el uso de inteligencia artificial en las escuelas. En este contexto, en algunas latitudes volvieron al libro de papel y prohibieron el uso de dispositivos en el nivel primario mientras que en otras los chicos conversan con tutores virtuales y cuentan con plataformas que ofrecen ejercicios a su medida. La perspectiva internacional permite ampliar la mirada sobre esta problemática que aborda la serie IA en el aula: ¿tu hijo deja de pensar?, lanzada por LA NACION en las últimas semanas.

Dos estudiantes hacen sus deberes escolares con dispositivos tecnológicos en un aeropuerto de Singapur

“Este país adoptó uno de los enfoques más coordinados del mundo en materia de IA, alineando la política nacional, la educación, el desarrollo profesional y la industria mediante una visión compartida a largo plazo”, explica a LA NACION Isabelle Hau, directora ejecutiva del Stanford Accelerator for Learning, una iniciativa de la Universidad de Stanford que combina ciencia, tecnología e innovación para la transformación de la educación. Bajo esta política, el Ministerio de Educación de Singapur presentó un EdTech Masterplan 2030. Su visión se resume en una frase: “Aprendizaje transformado por la tecnología para un mundo transformado por la tecnología”. “En lugar de centrar su estrategia en un chatbot comercial, este país integró la IA en su ecosistema educativo nacional, al tiempo que incorpora sistemáticamente la alfabetización en IA en la currícula, el aprendizaje extracurricular y el aprendizaje autodirigido”, comenta Hau. El programa nacional Code for Fun para estudiantes de primaria y secundaria —que introduce a los alumnos en la programación de manera práctica y lúdica— se está actualizando para fortalecer las capacidades en IA. Para Hau, el caso de Singapur es particularmente interesante porque su estrategia sugiere que la alfabetización en IA, que implica entenderla, usarla y evaluarla de manera crítica, se está convirtiendo en una habilidad básica, en lugar de una materia especializada de informática.

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La inteligencia artificial se integra en toda la currícula y desde edades tempranas. “Experimentan con nuevos modelos de enseñanza y utilizan el aprendizaje basado ​​en IA, pero desarrollando su propio ecosistema nacional de inteligencia artificial. Al mismo tiempo su enfoque hace hincapié en un uso seguro, responsable y ético. La ambición no se limita a preparar a los niños para usar la tecnología, sino a formar una generación capaz de comprender, cuestionar y, en última instancia, dar forma a los sistemas de IA del futuro”, describe Hau. Corea se basa en una estrategia predecesora a la IA: Alta Tecnología, Alto Contacto (HTHT por sus siglas en inglés). Es un modelo pedagógico que se inscribe en un objetivo general del país asiático, que apunta a un equilibrio entre las capacidades de las máquinas y el rol de los seres humanos. “Alta tecnología” hace referencia al motor de la IA que corre dentro de los dispositivos digitales y se encarga de las tareas repetitivas de nivelación y memorización. Evalúa de forma automática y recopila datos sobre el ritmo y los baches del aprendizaje de cada alumno en tiempo real. Su meta es asegurar que todos los estudiantes comprendan los conceptos básicos de forma personalizada. Mientras que “Alto contacto” alude al rol exclusivo del docente humano gracias a que la IA le ahorra tiempo. Con los reportes que genera el sistema, el profesor interviene directamente con los alumnos que más lo necesitan.

En Corea del Sur, los niños acceden desde edades tempranas a los dispositivos tecnológicos y la IA está al alcance de la mano

En 2025 este país decretó el uso obligatorio de IA en las escuelas públicas desde la educación infantil hasta la secundaria. El objetivo no es solamente aprender a utilizar esta tecnología desde los primeros años, sino también cuestionarla y desafiarla. Concretamente, los alumnos más chicos empiezan a diferenciar entre las máquinas y los seres humanos, los que tienen entre 10 y 14 años diseñan y evalúan sistemas de IA, mientras que en los colegios secundarios se pone el foco en la ingeniería y en simulaciones del mundo real. “Cada curso funciona mediante un sistema de luces tricolores. La luz roja significa que la IA está prohibida, entonces el alumno trabaja de manera autónoma. La luz ámbar permite el uso de herramientas de IA dirigidas por el docente y la luz verde permite el empleo de la IA bajo supervisión”, explica Brendon Owens, responsable de política digital de la Dubai British School Jumeirah Park en un artículo publicado por la Unesco.

Este país publicó en mayo de 2025 una guía nacional detallada sobre el uso de inteligencia artificial generativa en escuelas primarias y secundarias, con permisos diferenciados por edad. En abril de este año, transformó esa guía en una política nacional con horizonte 2030, que introduce desde cursos obligatorios hasta examen de IA para docentes. Sin embargo, se impide el uso autónomo en las escuelas primarias, mientras que los profesores no pueden utilizarla como sustituto de sus responsabilidades. Los alumnos de secundaria básica la tienen permitida para explorar análisis lógico sobre contenido ya creado. Mientras que los de secundaria alta o de años superiores están habilitados para conectar el uso de IA con principios técnicos y aprendizaje por indagación. “La lógica detrás de esta división etaria es simple: un chico de 7 años, uno de 13 y uno de 17 no tienen la misma capacidad de evaluar críticamente lo que una IA les devuelve. Tratarlos como el mismo usuario, algo que la mayoría de las herramientas de IA hacen hoy, ignora esa diferencia”, asegura Daniela Buján, especialista en educación que desarrolló una plataforma de IA pedagógica llamada Auroria, que ya está siendo utilizada por algunos colegios e institutos terciarios de la Argentina. Pero el modelo chino exige, además, controles de acceso, listas blancas de proveedores autorizados, reglas de seguridad de datos, revisión ética y supervisión de contenido.

El modelo chino impide el uso autónomo de la IA en la escuela primaria

Al evaluar los mejores modelos educativos a nivel global, Finlandia aparece como referente gracias a la alta formación docente y al foco en el bienestar de los alumnos, entre otras cualidades. Por eso, es tan importante mirar qué está haciendo. Según señalaron a LA NACION fuentes de la Embajada de Finlandia, el gobierno de ese país introdujo numerosas directivas sobre IA. Su utilización debe estar justificada pedagógicamente y tiene que promover objetivos acordes con el plan de estudios, de la manera “más abierta y transparente posible”. Como si fuera un nuevo contrato en el aula: tanto los docentes como los alumnos deben estar informados sobre su uso. El aprendizaje se adapta a las necesidades individuales y ahí es donde entra en escena la IA: si un estudiante tiene dificultades en Matemáticas, por ejemplo, se podría recurrir a un modelo que permita explicarle de una manera más sencilla, incluso ofreciéndole ejercicios de menor complejidad. En resumen, si bien la IA ya desembarcó en las aulas finlandesas, irrumpe de manera regulada como un asistente invisible que no distrae si no que sirve de apoyo para el aprendizaje.

Fue el primer país de Europa en imponer una prohibición al uso de herramientas de IA generativa por parte de los alumnos de primaria. Además, limita su utilización en la educación de chicos mayores para evitar un impacto negativo en el proceso de aprendizaje. Las medidas fueron anunciadas en junio pasado por el primer ministro, Jonas Gahr Stoere, y contemplan además una ley para financiar el uso de más libros en las aulas. Fuentes de la Embajada de Noruega explicaron a LA NACION que las nuevas pautas nacionales “tienen como objetivo garantizar que los estudiantes desarrollen primero las competencias fundamentales de lectura, escritura y cálculo”. En esta misma línea, sumaron: “El uso poco crítico de la IA generativa puede aumentar el riesgo de que los alumnos omitan etapas importantes de su aprendizaje, especialmente en las edades más tempranas”. Por esta razón, la estrategia es que los estudiantes de primero a séptimo no utilicen IA en su trabajo escolar. Luego, de octavo a décimo, aproximadamente entre 13 y 16 años, podrán usarla de forma gradual y responsable cuando los docentes hayan adquirido la capacitación necesaria. Recién en la secundaria superior, que comprende a alumnos de entre 16 y 19 años, los estudiantes aprenderán a utilizar estas herramientas con el objetivo de prepararse para la formación profesional y el futuro laboral.

Las actividades sin pantalla son las que fomenta Noruega, el primer país de Europa que prohibió el uso de IA en los grados inferiores

Si bien no prohíbe totalmente la IA en las escuelas, el gobierno implementó recientemente medidas consideradas urgentes que apuntan a evitar el fraude académico y a asegurar que los alumnos piensen por sí mismos. Durante la primaria, los chicos no utilizan inteligencia artificial en forma libre ni autónoma para priorizar el razonamiento propio. Para los estudiantes de entre 16 y 19 años de la escuela secundaria superior se fomentan las tareas realizadas en el colegio y bajo condiciones controladas, con la supervisión de las pantallas de sus computadoras. Las escuelas están obligadas a instalar firewalls para filtrar el contenido disponible en internet durante los exámenes y las clases, con el propósito de limitar el acceso a páginas que puedan facilitar la copia o la utilización no autorizada de sistemas de IA. En el caso de los trabajos elaborados en el hogar, deben ser defendidos de manera oral. "Si no puedes explicar lo que escribiste, no lo escribiste tú", es el lema de esta medida particular, que forma parte de una batería de normativas.

Una maestra explica datos sobre Dinamarca con una bandera en su mano; la idea de que los alumnos piensen por fuera de la IA es una prioridad

Bajo el slogan “De la pantalla a la carpeta”, el gobierno sueco decidió frenar el uso de dispositivos tecnológicos en la enseñanza ante la fuerte caída en la comprensión lectora. La medida apunta a una concientización sobre las oportunidades pero también sobre los riesgos que provoca el uso de la IA, con una fuerte regulación que impide el fraude durante la secundaria. Un estudio había descubierto que el número de alumnos amonestados por utilizar inteligencia artificial sin autorización había aumentado un 688% entre 2023 y 2025. En los primeros ciclos de primaria el uso de herramientas de IA generativa por parte de los alumnos solo está permitido si es guiado directamente por el profesor con fines de alfabetización digital y pensamiento crítico.

Si bien Australia restringe de manera drástica el uso del celular en clase, no incluye en esa política la incorporación de la IA. Cuando la inteligencia artificial tiene un propósito educativo concreto y está bajo el control docente, es integrada al aula tanto de primaria como de secundaria. La premisa es separar el uso educativo y controlado de la tecnología de su utilización como fuente permanente de distracción. En este sentido, los celulares están desterrados del aula, pero los alumnos tienen permitido utilizar la computadora o tablet provista o autorizada por cada escuela.

Según el Índice Europeo de IA Educativa 2025, “España desarrolló un plan estratégico para el uso de la inteligencia artificial en sus sistemas educativos”. Reconoce el valor de incorporar la tecnología “para estudiantes de todas las edades,” estableciendo un enfoque prosocial en la formación del profesorado, junto con un énfasis en la ética y la seguridad. La orientación oficial no parte de que haya que prohibir la IA, sino de que debe utilizarse de manera responsable, segura, crítica y educativa.

La visión de Italia sobre la IA en las escuelas apunta al aprendizaje personalizado y a la mejora en la eficacia administrativa y de gestión. No obstante, son las propias instituciones escolares las que deben desarrollar una estrategia para la utilización de inteligencia artificial. Su uso no está prohibido en ningún nivel.

Existe desde 2025 un marco que define los objetivos de la implementación de la IA en la educación, junto con una serie de restricciones. Los alumnos reciben formación básica sobre inteligencia artificial en la primaria, pero no pueden utilizar directamente IA generativa. Durante la secundaria, hay mayor supervisión sobre su uso en los primeros años y luego los alumnos van ganando autonomía. Sin embargo, en todos los niveles está prohibido utilizar IA para sustituir el trabajo personal sin autorización del profesor.

Las tareas de alumnos franceses, sin asistencia de la IA

El Departamento de Educación británico emite guías de orientación en lugar de leyes prohibitivas. El foco está puesto en reducir la carga de trabajo de los profesores y en la mejora de la calidad educativa a través de la innovación. Además, impulsa tutores de IA para estudiantes, inicialmente dirigidos a alumnos desfavorecidos. Las escuelas pueden decidir cómo y cuándo permiten la utilización de inteligencia artificial por parte de los estudiantes, siempre que existan medidas de seguridad y protección de los alumnos. En este contexto, de acuerdo a una encuesta oficial, solo el 3% de los docentes de primaria y el 19% de secundaria dijeron que permitían a sus alumnos utilizar herramientas de IA generativa en los trabajos que les asignaban.

Los principales medios de Estados Unidos publican desde hace meses artículos advirtiendo sobre una creciente ola de preocupación entre padres, maestros y expertos por el uso desregulado de la IA en las aulas y el impacto en el aprendizaje. En este contexto, Nueva York prohibió a los alumnos la utilización de inteligencia artificial de manera temporal hasta octavo grado y dispuso clases de alfabetización en IA dos veces al año para estudiantes de escuelas secundarias públicas. Los Ángeles, por su parte, bloqueó directamente el acceso a todas las herramientas de IA generativa en las computadoras y tabletas que entrega el distrito. “Las medidas federales de 2025 y 2026 impulsaron la educación en IA y establecieron un marco nacional, mientras que los estados crearon su propia legislación, que regulan los usos permitidos y prohibidos”, retoma la especialista de Stanford. Según describe Hau si una persona hoy visita 10 escuelas estadounidenses podría encontrar enfoques totalmente diferentes. “En una los estudiantes podrían usar ChatGPT o Gemini para generar ideas. Otra podría ofrecer una plataforma de tutoría con IA específica para la educación. Una tercera podría restringir considerablemente la IA generativa”, ejemplifica.

Una maestra da clases con una tablet en su mano en una escuela primaria de Estados Unidos

Panorama regional

El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial ubica a Chile, Brasil y Uruguay como pioneros en la región. “Lo que los distingue no es cuánta tecnología compraron sino una decisión política: en lugar de dejar que la IA avance sola sobre sus sistemas educativos, decidieron conducirla”, señala a LA NACION Fernando Salvatierra, coordinador de IA, Educación y Políticas Digitales del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de Unesco.

Aunque este país no tiene establecidas reglas nacionales al respecto, viene trabajando desde 2023 con guías para docentes y lanzó en 2025 el programa PotencIA el aprendizaje, que plantea que la discusión no debe centrarse en “usar o no usar” IA, sino en cómo modificar la enseñanza para aprovechar sus beneficios y reducir riesgos como errores, sesgos, desinformación y dependencia tecnológica. El Ministerio de Educación propone pasar de la pregunta ¿permitimos o prohibimos la IA? a preguntas pedagógicas como ¿qué actividades pierden sentido con la IA? ¿Cuáles pueden potenciar el aprendizaje? ¿Cómo desarrollar pensamiento crítico, creatividad y autonomía?

Existe un marco regulatorio nacional que incluye políticas y prácticas para escuelas y universidades. Sus puntos claves determinan que el docente es insustituible y que la IA debe utilizarse solo como apoyo didáctico. Además, desaconseja el uso de IA en la primera infancia, restringiéndola únicamente a tecnologías que faciliten la inclusión de niños con discapacidad. “En la red pública del estado brasileño de Paraná sumaron en dos escuelas una prueba de Tutor IA, un asistente que conversa con el estudiante para orientar la planificación y la revisión, pero no entrega una redacción terminada”, describe Salvatierra. San Pablo, por su parte, incorporó inteligencia artificial para asistir en la corrección y ofrecer devoluciones sobre los textos de los estudiantes.

Alumnos salen de una escuela pública en Bahía, Brasil, donde existe un marco regulatorio nacional sobre el uso de la IA en el aprendizaje

El país vecino incorpora inteligencia artificial en las escuelas a través de iniciativas piloto y programas nacionales impulsados por el Centro de Innovación Educativa de Uruguay (Ceibal) y la Administración Nacional de Educación Pública, enfocándose en el proceso de aprendizaje de los alumnos y en el soporte al trabajo docente. Un ejemplo es la plataforma ALEKS especializada en Matemáticas, con la que el estudiante comienza resolviendo ejercicios de diagnóstico. A partir de esas respuestas, el sistema identifica qué contenidos domina y propone una secuencia personalizada. Otra herramienta utilizada es Matific, con actividades interactivas y reportes para que el docente siga el progreso de la clase. A diferencia de un chatbot abierto, ambas se concentran en contenidos curriculares delimitados.

En nuestro país, la Secretaría de Educación elaboró en 2025 el Programa Argentino de Innovación de la Educación con Inteligencia Artificial (PaideIA), que reúne una serie de pautas para utilizar la herramienta con criterio. Recientemente, el gobierno porteño anunció la incorporación de la IA como contenido obligatorio en las instituciones primarias y secundarias de gestión pública, con un uso progresivo a medida que avanza la escolaridad. Tanto provincia de Buenos Aires como Ciudad comenzaron además a difundir políticas de uso crítico y estratégico de esta tecnología con jornadas de entrenamiento digital para maestros y capacitaciones en los centros de formación docente.

SERIE / IA EN EL AULA

Créditos

  • Edición periodística Florencia Fernández Blanco @florfb
  • Fotos Shutterstock

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