El Grand Slam que Ignacio Buse sueña con ganar algún día: “Quiero enfrentar a Carlos Alcaraz”

Ignacio Buse no esquiva ninguna pregunta. En una entrevista con el tiktoker Piero Plomino , el tenista peruano respondió sin filtros sobre sus gustos, sus ambiciones y los sueños que todavía tiene pendientes.
Entre respuestas cortas y alguna que otra carcajada, dejó en claro cuál es el torneo que ocupa el centro de sus aspiraciones, a quién elegiría como rival en la cancha y qué plato llevaría al mundo entero si pudiera. Un retrato rápido, sin rodeos, de uno de los deportistas más representativos del tenis sudamericano.
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Roland Garros, el sueño de su vida

Hay una pregunta que Ignacio Buse no respondió con brevedad. Cuando le consultaron qué Grand Slam querría ganar, el nombre llegó sin dudar: Roland Garros. Y cuando le pidieron que mencionara un sueño pendiente, la respuesta vino acompañada de risas y de una frase que sonó a promesa: “Ganar un Grand Slam”.
La elección no sorprende si se conoce su relación con la superficie. Entre arcilla, cancha dura y césped, Buse se queda sin titubeos con la tierra batida. Es la superficie en la que se siente más cómodo, la que mejor se adapta a su estilo de juego y, no casualmente, la que protagoniza el torneo parisino que lleva décadas siendo el más exigente del circuito sobre ese tipo de piso.
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La preferencia por la noche también forma parte de su identidad dentro de la competencia. Cuando le preguntaron si prefería jugar de día o bajo las luces artificiales, respondió sin dudarlo: “De noche”. La broma que siguió —“¿aplica a todo?“— lo arrancó en risas antes de confirmar que sí.
La combinación no es menor: arcilla y noche en Roland Garros es, precisamente, el escenario que el tenis mundial convirtió en uno de los más icónicos de las últimas décadas. Buse lo sabe y, al parecer, lo tiene muy presente.

Si hay un nombre que Buse coloca en el altar del tenis, ese es el de Roger Federer. Al preguntarle por su ídolo en el deporte, la respuesta fue directa e inmediata: “Roger Federer”. El suizo, considerado por muchos como el jugador más elegante en la historia del circuito, es la referencia que el peruano lleva consigo desde sus primeros años en el tenis.
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Sin embargo, cuando la conversación giró hacia el presente y el futuro, el nombre que apareció fue otro. El tenista al que le gustaría enfrentarse en una cancha es Carlos Alcaraz, el español que en los últimos años se consolidó como una de las figuras más dominantes del circuito mundial. La elección habla de ambición: Alcaraz no es un rival sencillo ni accesible para cualquiera, y elegirlo como desafío deseado dice mucho sobre dónde apunta Buse.
Entre el ídolo del pasado y el rival soñado del presente, el peruano traza una línea que define su visión del tenis: admiración por la elegancia y el legado, pero también hambre de competir contra los mejores del mundo actual.
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Fuera de la cancha, Ignacio Buse también tiene sus definiciones. Cuando le preguntaron en qué era muy bueno más allá del tenis, la respuesta llegó sin dudar: “Haciendo ceviche”. El plato emblema de la gastronomía peruana aparece como su habilidad extradeportiva favorita, y también como lo que más extraña cuando los viajes lo alejan de su país. “La comida peruana”, respondió al ser consultado sobre qué echa de menos durante las giras.
Esa misma pasión culinaria se mezcla con su sentido del humor cuando imaginó a qué tenista traería al Perú para invitarle un plato. La respuesta fue Novak Djokovic, el serbio que acumula más títulos de Grand Slam que cualquier otro jugador en la historia. La imagen de uno de los deportistas más meticulosos del mundo sentado frente a un ceviche limeño tiene algo de irreverente y mucho de afecto genuino por la tradición gastronómica de su país.
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En el fútbol, Buse también tiene sus lealtades bien definidas. A nivel local, su equipo es Universitario de Deportes, uno de los clubes más populares del Perú. A nivel internacional, el Fútbol Club Barcelona. Y en el eterno debate entre Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, se inclinó por el argentino sin rodeos.
Pero lo que más lo define, según sus propias palabras, es lo que siente cuando compite lejos de casa. “Los peruanos en el extranjero”, dijo al ser consultado sobre lo mejor de representar a su país. Esa masa de compatriotas que aparece en las tribunas de los torneos internacionales, que grita su nombre y agita banderas a miles de kilómetros de Lima, es para él el mayor privilegio de vestir los colores peruanos. Un combustible que, junto al sueño de Roland Garros, lo mantiene en movimiento.
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