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Monday, September 14, 2026

Afganistán: que el mundo no olvide a sus mujeres

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El regreso al poder del régimen talibán en Afganistán asegura la supervivencia de los ricos y poderosos, pero castiga a la gente común. Un artículo reciente de The New York Times se refirió a las tremendas restricciones que enfrentan las mujeres afganas desde hace cinco años. Más de 160 decretos del régimen se han dirigido no solo a controlar su vestimenta con fuertes penalizaciones, sino también a limitar sus posibilidades de expresión y de movimiento. Han sido barridas de la vida pública, retrotrayendo su condición a la de las mujeres a fines de los 90, prohibiéndoles el acceso a la educación secundaria y superior y limitando también su poder de decisión.

Las medidas impuestas impactan también en el empleo, pues las mujeres carecen de oportunidades, y por ende sufren severos apremios económicos. Un relevamiento de las Naciones Unidas registró niveles de estrés creciente, preocupación y presiones, que se corresponden con evidencias del deterioro de su salud mental. La mitad de las mujeres afganas reconoce que sale de sus casas apenas una o dos veces al mes, algo inimaginable en Occidente.

En 2024, la actriz Meryl Streep ya había denunciado ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que, en Kabul, una gata y una ardilla tienen más derechos que una mujer o una niña que tienen prohibido el acceso a un parque público. Hasta un pájaro puede cantar allí, mientras una mujer tiene prohibido usar su voz en público. El reclamo de la actriz tendía a convocar el apoyo internacional para detener la lenta sofocación de las afganas.

Lamentablemente, el mundo parece haberse acostumbrado a este estado de cosas en Afganistán. Ya nadie puede dudar de que el régimen controla al país oficialmente como un emirato islámico teocrático, aunque internacionalmente se la conozca como República Islámica de Afganistán, sin ninguna intención de moderarse para ser globalmente aceptados. Rusia había sido el primer país del mundo en reconocer formalmente al gobierno talibán. China profundizó sus relaciones económicas. Emiratos Árabes, Pakistán y Uzbekistán establecieron relaciones diplomáticas.

La letanía de restricciones impuestas a mujeres y niñas no logra impedir que algunas de ellas sostengan su educación en secreto, muchas veces a la distancia, tal como reveló un artículo de El País de España. Una joven profesora se conecta via internet para enseñar español a sus compatriotas que, a diferencia de ella que pudo huir a España, están aún en el país. Es voluntaria de Afghanistan Youth Leaders Assembly (AYLA), una organización que fomenta el liderazgo y la educación entre jóvenes afganas mediante la enseñanza en línea para quienes quedaron excluidas de la escolarización. Mientras esperan que el régimen termine, temen que sus voces se apaguen y el mundo las olvide. Sostener su educación en secreto es aferrarse a un futuro que el régimen les niega. El mundo no puede seguir apañando esta situación.

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