Cómo saber si se entró en la vejez con una pregunta

La Universidad de Massachusetts presentó una actualización de su estudio bisagra para saber si uno ya entró o no en la vejez. El paper, titulado Have you ever seen a player like Martín Palermo? (Traducido sería: ¿Alguna vez vio un jugador como Martín Palermo?), propone responder a una simple pregunta: ¿usted vio jugar a Martín Palermo? Si la respuesta es que no, usted todavía se encuentra en la juventud, puede usar palabras como “lore” y aún no se emociona por situaciones tan mundanas como encontrar rápido lugar para estacionar. Por el contrario, si usted vio jugar al Titán (ni hablar si lo vio debutar en Estudiantes) quiere decir que debería hacerse los estudios anuales, quizás un fondo de ojo, quizás una ergometría, quizás un eco Doppler.
La llamada “Prueba Martín Palermo” es una actualización de un estudio que la universidad viene haciendo desde 1988, cuando publicaron la primera versión conocida como Gatti, a wild man loose in goal (la traducción medio rioplatense sería algo como Gatti, un loco suelto en el arco). Ahí la pregunta era similar: ¿usted recuerda o no los goles de Maradona a Gatti? Debido al furor del estudio (publicado en la contratapa de la revista Goles), se decidió seguir con el ensayo clínico. Así, los protagonistas cambiaban pero el objetivo era el mismo: saber si aquél momento futbolístico ya había pasado de los medios deportivos a los libros de historia (lectura obligada la colección para niños El Boca de Brindisi, de editorial Kapelusz).
¿Con qué futbolistas se hizo la pregunta durante los últimos años? Con Ramón Díaz, Pipo Gorosito, el Turco Asad, Chiquito Bossio, el Conejo Saviola, el Colorado Lussenhoff, Garrafa Sánchez, Pipino Cuevas, Lucas Viatri y el Tanque Pavone. Llegó a circular un estudio apócrifo donde se preguntaba por Fabricio Fuentes, Hernán Serrizuela y Papelito Fernández. Un apartado de la investigación original señala que, muchas veces, no hizo falta aplicar este experimento sino que la propia realidad se llevó puesta a padres que, al momento de hablar con sus hijos, se daban cuenta de que no habían visto jugar ni a Carlos Bianchi ni a Carlos Ischia. Y peor aún: ni siquiera los habían visto como artífices tácticos de equipos multicampeones.
En paralelo, un estudio de la Universidad de Oxford se planteó averiguar si existía una situación peor que esa. Concluyeron que la hay y publicaron un paper titulado: How the author of the Hand of God continues to give us English people headaches? (Traducido: Cómo el autor de la Mano de Dios nos sigue dando dolores de cabeza a los ingleses). Allí repararon que existen individuos que no sólo no vieron jugar a Diego Maradona, sino que tampoco lo conocieron en su época en Cuba, en su tiempo al frente de la selección en Sudáfrica y, lo que fue motivo de dolor absoluto, jamás fueron contemporáneos a su época como director técnico de Gimnasia de La Plata.
Según trascendió, los informes científicos no se detienen ahí. Al parecer, la Universidad de Barcelona prepara un manual titulado: Guia pràctica per entendre que hi ha generacions que no van veure el millor jugador de tots els temps (Traducido del catalán: Guía práctica para entender que hay generaciones que no vieron al mejor jugador de todos los tiempos). Allí, apunta a una realidad cruda: para 2028 se prevé que habrá niños de ocho años que le preguntarán a sus padres si Messi era bueno, por qué le decían La Pulga y en qué equipo jugaba. El manual, que se estima que llegará a la Argentina en breve, traerá un paso a paso para explicar por qué Messi no debutó en el país, su renuncia a la selección y por qué se dice: “Andá pa’ allá, bobo”. Para ese entonces sería ideal que ya estén los estudios médicos al día, porque ya se está jugando tiempo de descuento.
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