En 1974, Houston utilizó una mezcla con cenizas de incineración para pavimentar un tramo de carretera; 3 años después, esta tenía un comportamiento similar al del asfalto convencional

En 1974, en la ciudad Houston, Texas, los ingenieros pavimentaron parte de una carretera con una mezcla que incluía un 89% de cenizas y un 9% de asfalto. Era una prueba, bastante insólita en la época, para estudiar la posibilidad de aprovechar los residuos como pavimento.
Un artículo publicado en Cleaner Solutions afirma que “la incineración es el método más utilizado en el tratamiento de residuos debido a sus ventajas de reducción, baja ocupación de terreno y esterilización completa, que reduce la masa en un 70% y el volumen en un 90%”.
Añade que “la ceniza de fondo, que representa casi el 80% de la masa total de los subproductos de la incineración, está compuesta de escoria sinterizada, cerámica y vidrio”.
En lugar de limitar el experimento al laboratorio, el ayuntamiento de Houston decidió utilizar estos residuos para pavimentar 61 metros de la Hempstead Highway con la mezcla compuesta casi en su totalidad con residuos provenientes de la planta municipal de Holmes Roas.
Comparación exitosa
Los ingenieros incorporaron estos materiales a una base bituminosa de unos 15 centímetros de espesor y encima colocaron una capa convencional de mezcla asfáltica en caliente, destinada a servir como superficie de rodadura, según detalla un estudio elaborado por investigadores de la Universidad Texas A&M y publicado cuatro años después .

El estudio agrega que junto al tramo experimental se construyó otro con una base tradicional, que funcionó como referencia para comparar el comportamiento de ambos pavimentos.
La mezcla experimental, denominada littercrete, contenía un 89% de residuos de incineración, un 9% de asfalto y un 2% de cal hidratada. Este último componente ayudaba a evitar que el asfalto se desprendiera de las partículas de vidrio presentes en las cenizas.
Durante varios años, los ingenieros compararon el comportamiento de los tramos cubiertos con asfalto y con littercrete. La mezcla había producido una cobertura muy similar a la tradicional.
De todas formas, el experimento no significa que cualquier ceniza pueda utilizarse directamente para construir carreteras.
En pleno siglo XXI, cuando la reutilización de residuos es mucho más común que en los años 70, los ayuntamientos prefieren el Reclaimed Asphalt Pavement (RAP) que se obtiene al fresar o demoler una carretera existente.
A diferencia de las cenizas de incineración utilizadas en el experimento de Houston, procede de carreteras antiguas y sus principales componentes son áridos y betún envejecido.
En Nueva York, en 2022, experimentaron con una mezcla que incluía residuos plásticos y RAP. De esta manera lograron reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Un estudio de la Universidad Rutgers confirmó que añadir residuos plásticos puede aumentar la rigidez y ayudar a reducir determinados problemas de deformación, pero también podría perjudicar su comportamiento frente a las grietas.
Además del RAP, en Nueva York, utilizan otra técnica ecológica: el asfalto de mezcla templada, que solo necesita 250 grados, 50 menos que el tradicional. Su uso generalizado, asegura el Departamento, “reduce las emisiones, los humos y los olores tanto en las plantas de asfalto como en las obras de repavimentación”.
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