Negociación del Gobierno de De la Espriella con el FMI enfrenta el reto de un ajuste fiscal que evite disparar la deuda

Colombia inició un nuevo acercamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en medio de un escenario de presión sobre las finanzas públicas.
El organismo confirmó que espera recibir en Washington, Estados Unidos, a una delegación del Ministerio de Hacienda para continuar las conversaciones, al tiempo que destacó el compromiso expresado por la actual administración con la disciplina fiscal.
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Aunque todavía no se han definido el mecanismo de financiación, los recursos que podrían solicitarse ni las condiciones de un eventual acuerdo, las recomendaciones formuladas por el FMI permiten identificar algunos de los asuntos que podrían estar sobre la mesa. Entre ellos aparecen la reducción del gasto, una eventual reforma tributaria y el cumplimiento de la regla fiscal.
El organismo internacional señaló que medidas creíbles para reducir los desequilibrios fiscales podrían contribuir a disminuir los costos de financiación y recuperar la confianza de los inversionistas. En este contexto, el Gobierno de Abelardo de la Espriella decidió avanzar en conversaciones con el fondo y solicitó activar la Consulta del Artículo IV como paso previo para explorar alternativas de financiamiento.
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Giovanny Hernández, profesor de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de La Sabana, explicó a Infobae Colombia que el diálogo con el organismo resulta relevante debido a la situación de las cuentas públicas y a la necesidad de acudir a entidades multilaterales para obtener recursos.
“Sentarse con el Fondo Monetario Internacional da una señal importante a nivel macro. Que el FMI conozca al nuevo gobierno y su política de austeridad y plan de inversión es clave porque en este momento Colombia está desfinanciada, tiene demasiado gasto y poco ingreso, y va a tener que acudir a las multilaterales a solicitar préstamos. El FMI es una línea de crédito importante para contar con recursos que permitan pagar obligaciones que muy seguramente dejó el gobierno anterior”, señaló.
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Según el académico, la definición de un plan fiscal que genere credibilidad ante el Fondo Monetario Internacional debería concentrarse en tres aspectos: “Primero, recortar todo lo que se pueda, pero con recortes que no frenen la inversión ni el crecimiento futuro. Segundo, una reforma tributaria que permita solventar los gastos adicionales. Y tercero, ajustarse a la regla fiscal, que probablemente será la principal condición que pondrá el FMI para cualquier desembolso de crédito”.

Otro de los asuntos que deberá definirse es el tipo de instrumento que podría utilizar Colombia en caso de concretarse una operación de financiamiento. Entre las alternativas mencionadas se encuentra el regreso a una Línea de Crédito Flexible (LFC) o la adopción de un programa sujeto a condiciones específicas.
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Hernández considera que, dadas las necesidades de ajuste existentes, Colombia debería evitar comprometerse con obligaciones que impliquen condiciones que posteriormente puedan resultar difíciles de cumplir.
El experto plantea como alternativa un crédito flexible, con mayor margen para definir los tiempos y las medidas fiscales.
“En este momento hay muchas cosas por ajustar y Colombia no debería comprometerse con créditos condicionados. Prometer cosas que tal vez no se puedan cumplir le traería mucho más riesgo al país. Es preferible un crédito flexible, que permita un manejo tributario y de tiempos más holgado, para no quedar literalmente en una camisa de once varas con créditos atados a condiciones muy específicas”, indicó a Infobae Colombia.
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Uno de los puntos abordados por el profesor de la Universidad de La Sabana es la relación entre el ajuste fiscal, la percepción de riesgo de Colombia y el comportamiento de las tasas de interés. De acuerdo con su explicación, un ajuste que resulte insuficiente podría ser interpretado por los mercados como una señal de inestabilidad financiera.
“Si el ajuste es insuficiente o no se logra dar, lo que pueden leer los mercados es una inestabilidad financiera de Colombia y eso va a hacer que el país claramente sea más riesgoso”, advirtió.
El aumento del riesgo tendría efectos sobre las tasas de interés. Hernández explicó que, si el país es considerado más riesgoso, las tasas tenderían a incrementarse, con posibles efectos adicionales sobre la tasa de cambio y los precios internos.
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“Si el país es más riesgoso, las tasas de interés tienden a incrementarse. Si incrementan tasas de interés, se puede afectar la tasa de cambio. Si se afecta la tasa de cambio, se pueden afectar precisamente los precios de bienes y servicios en Colombia y eso podría estar modificando la inflación”, puntualizó.
Y agregó: “En caso contrario, el país va a estar más estable. Esperaríamos que el mercado lo lea como un país un poco más seguro. En ese caso, al ser más seguros, no deberíamos estar teniendo costos de deuda tan altos”.

La continuidad de las conversaciones con el FMI permitirá avanzar en la definición de las condiciones de un eventual respaldo financiero. Mientras tanto, el debate fiscal se concentra en la capacidad del Gobierno para reducir los desequilibrios, mantener la inversión y atender sus obligaciones, junto con el cumplimiento de la regla fiscal.
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