Kast remueve a Silva para intentar aplacar malestar oficialista por crisis de rebaja de condenas

“¿Por qué solo sale el subsecretario Silva y no el ministro Rabat?”. Cerca de las 18.30 horas, el jefe de asesores del Segundo Piso de La Moneda, Alejandro Irarrázaval, cruzaba por el patio de Los Naranjos cuando fue abordado por los medios de comunicación apostados en Palacio.
A esas alturas, La Tercera ya había dado a conocer que el republicano Luis Silva había sido removido de la Subsecretaría de Justicia y que, en su lugar, asumiría Josefina Soto. “Pregúntenle al ministro del Interior”, respondió Irarrázaval y siguió caminando raudo.
El Presidente José Antonio Kast le pidió la renuncia a Silva -la que se confirmó a las 19.03 en un comunicado- en medio de la controversia que ocasionó la decisión del ministro de Justicia, Fernando Rabat, de visar decretos de rebajas de condena a sentenciados por abusos sexuales y violación de menores. Pero La Moneda sacó a del militante del Partido Republicano de su cargo solo después de que él profundizara la crisis y dejara en una posición aún más incómoda a Rabat.
La noche del jueves, un vídeo no dejaba de circular por los chats de dirigentes oficialistas. No podían creerlo. Sin una instrucción de La Moneda, Silva se grabó mientras justificaba por qué él también firmó los polémicos decretos que rebajaron las condenas a violadores y abusadores de menores.
Silva defendió la legalidad del procedimiento, pero también realizó declaraciones que fueron leídas como un desligue de su propia responsabilidad. “Cuando el subsecretario, subrogando al ministro de Justicia firma, lo hace aplicando el criterio fijado por el propio ministro. Y eso fue lo que hice”, sostuvo.

Su puesta en escena sorprendió a La Moneda, generó molestia y terminó por sacarlo del cargo a 233 días de haber asumido. La decisión de Kast se dio en medio de la mayor crisis de convivencia que ha existido en el oficialismo desde que comenzó la actual administración. Se trata de la primera (y única, hasta ahora) baja producto de la polémica de los decretos, en un escenario en que sectores del propio oficialismo piden la salida de Rabat y la oposición anunció una acusación constitucional en su contra para destituirlo.
Solo minutos antes de conocerse la noticia, mientras recibía en La Moneda al príncipe de la Orden de Malta, Frey John T. Dunlap, Kast fue consultado por la situación de Silva. Sin embargo, evitó referirse al respecto.
La salida del “profesor” fue un golpe al corazón del Partido Republicano. En 2023, durante la campaña por el Consejo Constitucional, se convirtió en uno de los rostros más reconocidos de la colectividad. Ha sido un militante activo, que suele participar en instancias de formación.
Sin embargo, en su colectividad reconocen que el error que cometió no dejaba otra alternativa, sobre todo en un momento tan delicado como el actual. Quieren creer, además, que la decisión contribuirá a descomprimir el malestar que se instaló en el oficialismo producto de esta polémica, que ha tenido a Rabat y a Silva como protagonistas.
Eso sí, en la colectividad queda un sabor amargo por la permanencia del subsecretario de Derechos Humanos, Pablo Mira (RN), quien también firmó un decreto. Además, en Chile Vamos varios consideran que la salida de Silva no resuelve el problema de fondo. “Lo sacan por un video, pero no por la decisión de los decretos”, lamentan.
Esta semana, múltiples parlamentarios de la UDI y RN emplazaron a Kast para que Rabat dé un paso al costado y asuma la responsabilidad política de la crisis. Hotuiti Teao, de la bancada gremialista, incluso se abrió a respaldar la acusación constitucional que pretende presentar la izquierda contra él.
Esta conducta colmó la paciencia del Partido Republicano, desde el que alertaron que es esta crisis la que medirá la lealtad de quienes se dicen oficialistas.
El diputado republicano Alejandro Riquelme dio cuenta de esa postura. “Exigir públicamente renuncias al Ejecutivo desde las propias filas del oficialismo es una falta de lealtad y una cobardía política tremenda”. Antes de eso, el diputado Agustín Romero sostuvo en Sin Filtros que “están todos los diputados colgándose del cogote del Presidente para sacarse una selfie. Y ahora que hay que apoyarlo… No, compadre, hoy se apoya al Presidente”, dijo.

En un inicio, los republicanos intentaron morderse la lengua. De hecho, en el almuerzo de bancada del martes acordaron no entrar en discusiones con Chile Vamos para evitar perjudicar al gobierno en su momento más complejo. Pero se les hizo imposible contener la rabia al ver que eran cada vez más los “aliados” que exigían al Presidente sacar a su ministro, luego de que él mismo lo haya reafirmado en el cargo el lunes de esta semana.
En la directiva republicana, liderada por Arturo Squella y Vicente Bruna, enfatizan que están preocupados por cuidar tanto la relación con el gobierno como con Chile Vamos. En ese sentido, se han encargado de transmitir a la bancada que la colectividad quiere que sus aliados permanezcan en el gobierno, más allá de las diferencias “puntuales y transitorias” que puedan existir. Y han destacado que juntos han podido sacar adelante proyectos importantes, como el plan de reconstrucción.
“Necesitamos un gobierno con la amplitud que hoy existe e incluso mayor, porque eso significa un bien para Chile. En estos momentos debemos ponernos detrás del Presidente, en el entendido de que el adversario está al frente y que debemos entregar una solución a víctimas y cambiar la ley (de rebaja de condenas). Es primordial estar unidos para enfrentar a una izquierda miope que trata de sacar provecho político de esta situación y, al mismo tiempo, colaborar con el gobierno para construir una solución”, dijo Bruna, secretario general de los republicanos.

Los emplazamientos de Riquelme y Romero solo agitaron más las cosas en la UDI y RN. Los gremialistas fueron los más reaccionarios: Marco Antonio Sulantay, Natalia Romero y Mario Olavarría emitieron una declaración que señala: “Si (los republicanos) quieren que abandonemos el gobierno, que lo digan”. Junto con eso, hicieron un llamado a terminar con la “rasquería de superioridad moral”.
Que los republicanos hayan cuestionado la lealtad de la UDI golpeó fuerte a la colectividad, la que se autoimpuso la tarea de ser el partido más fiel a Kast, incluso más que el que él mismo fundó. Por lo mismo, algunos dirigentes salieron a rebatir a quienes los han cuestionado por la conducta de sus parlamentarios.
En conversación con La Tercera, la jefa de la bancada, Flor Weisse, afirmó que, en medio de la crisis, “el Partido Republicano confunde lealtad con ceguera política”. Por su parte, el vicepresidente gremialista Eduardo Cretton dijo a radio Pauta que “la UDI ha sido uno de los partidos más leales con el Presidente Kast, pero la lealtad tampoco significa incondicionalidad”.

La directiva de la UDI, encabezada por Guillermo Ramírez y Juan Antonio Coloma, ha mantenido una conversación constante con sus bancadas parlamentarias con el fin de intentar bajar las tensiones. Aunque no estaban enterados de la declaración de los diputados, defienden que ellos respondan a lo que, creen, es una conducta “violenta” por parte de los republicanos. En todo caso, descartan de plano que para la colectividad sea una posibilidad abandonar el gobierno por este impasse.
En la mesa de RN también han monitoreado de cerca a sus parlamentarios. Quienes han estado a cargo de esos contactos han sido la timonel, Andrea Balladares, y otros miembros de la directiva, como la secretaria general, Katherine Martorell, el jefe de bancada, Diego Schalper, y la vicepresidenta de la Cámara de Diputados Ximena Ossandón.
Según explican en la colectividad, el foco primero es solucionar la crisis, pero al mismo tiempo evitar un quiebre al interior de las bancadas y con el gobierno, en consideración de que, en los últimos días, algunos parlamentarios como Eduardo Durán, Carlos Chandía y Claudia Mora han salido a pedir públicamente la salida de Rabat. “Esa decisión le corresponde exclusivamente al Presidente de la República, y debemos respetarla”, zanjó Balladares esta semana.

El tema ha sido discutido en distintas instancias internas. Esta semana, por ejemplo, en el chat que mantienen los miembros de la comisión política de RN algunos insistieron en que el titular de Justicia tenía que dejar el cargo. Sin embargo, desde la mesa enfatizaron que solamente Kast podía tomar esa decisión y que lo principal tenía que ser dar una respuesta a las víctimas.
La próxima semana, se espera que las tensiones sean discutidas en tres encuentros partidarios de RN: el domingo, en la reunión de directiva; el lunes en una nueva sesión de la comisión política; y el martes en un almuerzo de la bancada de diputados.
Además, buscan que se desarrolle una nueva cita entre los secretarios generales del oficialismo y, no se descarta, se haga lo propio entre presidentes de partido. Todo con el fin de evitar que el malestar en la convivencia se profundice.

El vídeo subido por Silva fue un elemento que tensionó aún más las relaciones entre partidos. Pese a que Rabat es cuestionado por el oficialismo, el hecho de que el entonces subsecretario le endosara a él la responsabilidad por la firma del decreto sorprendió y decepcionó al sector. Chile Vamos, por su parte, aprovechó de repasar a republicanos por la conducta de la hoy exautoridad, ya que transmitían que ahí él fue “desleal” con Rabat.
“Esto no puede transformarse en un ‘sálvese quien pueda’. El subsecretario, al poner la responsabilidad en el ministro, sin aceptar como corresponde la de él, puede leerse como una falta de lealtad”, sostuvo el senador Rojo Edwards, del comité RN, quien más tarde aseguró que la salida de Silva “descomprime” el oficialismo.
Por su parte, la diputada Claudia Mora, de RN, dijo que “Silva se desentiende cuando señala que fue el criterio del ministro el que primó en esta gran polémica. Ante eso, no veo al Partido Republicano recriminándolo por desleal”. La diputada Ximena Ossandón complementó: “El máximo error es tomar atribuciones sin preguntar al ministro”.
“Llama la atención una parte donde el subsecretario Silva señala que siguió las instrucciones o las directrices del ministro (...). Pareciera ser que le tiró la responsabilidad al ministro. Y si es así, claramente no corresponde”, apuntó el senador Andrés Longton (RN).
En Chile Vamos la tensión, en todo caso, sigue instalada. Son varios los que creen que la continuidad de Rabat es insostenible. Por lo mismo, en Palacio y en republicanos miran con inquietud la acusación constitucional que anunció la izquierda. En el sector son varios los que advierten que si alguno vota favorablemente se traspasa una línea roja sin retorno.
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