Elaine, a los 102 años, vende la casa donde vivió durante siete décadas: “Hay que pasar página”

A los 102 años, Elaine Keesing tomó una decisión que significó despedirse de buena parte de su historia. Vendió la casa que construyó junto a su marido en 1956 y en la que permaneció durante aproximadamente siete décadas.
La propiedad está en Salter Point, un suburbio de Perth, en Australia Occidental. Cuando la pareja levantó la casa, la zona todavía tenía características casi rurales. La construcción costó alrededor de 4.300 dólares australianos y contaba con tres dormitorios, un baño y una sala de estar.
Según informó el portal inmobiliario australiano Domain, la vivienda se encuentra sobre un terreno de 774 metros cuadrados, cerca del río Canning. Con el paso de los años, Salter Point se transformó en un área residencial muy buscada.

El precio pagado por la propiedad de Elaine no fue divulgado. Como referencia del crecimiento inmobiliario de la zona, otra vivienda de la misma calle se vendió en 2025 por 3,36 millones de dólares australianos.
La casa de Elaine despertó interés rápidamente: recibió varias ofertas y encontró comprador apenas dos semanas después de salir al mercado. Para ella, sin embargo, la operación implicaba mucho más que entregar las llaves de una propiedad.
“El proceso de venta en sí fue bastante sencillo”, contó Keesing. Lo difícil era despedirse del escenario donde había transcurrido prácticamente toda su vida adulta y donde había crecido su familia.
Una casa construida en 1956 y siete décadas de recuerdos
La vivienda conservó durante años buena parte de su diseño original. Tenía tres dormitorios, cocina, baño y sala de estar, además de una galería trasera que posteriormente fue cerrada para transformarse en otro espacio común. Elaine recuerda especialmente las reuniones familiares alrededor de la estufa y el horno a leña.
“Tuvimos que aprender a llevarnos bien y a respetarnos”, explicó al hablar de la convivencia familiar dentro de aquella casa. Con el correr de las décadas, el barrio cambió profundamente. Lo que en 1956 era una zona con un marcado carácter rural terminó convertido en un sector residencial cotizado de Perth. La casa, mientras tanto, continuó siendo el centro de la vida de Elaine.
La venta avanzó rápidamente, pero después llegó uno de los momentos más difíciles. La familia dispuso de solamente tres semanas para retirar 70 años de documentos, muebles, objetos personales y recuerdos acumulados en la propiedad.
Por qué Elaine decidió vender su casa a los 102 años
“Fue un poco una pesadilla para mi familia, pero al final lo consiguieron”, reconoció la mujer sobre el proceso. Entre las cosas que más extrañará se encuentra el gran jardín que rodeaba la vivienda y que durante décadas formó parte de su vida cotidiana.
La decisión no estuvo motivada únicamente por el valor que alcanzó la propiedad. A sus 102 años, Elaine busca contar con mayor asistencia en su vida cotidiana y, al mismo tiempo, facilitar la tarea de los familiares que la acompañaron y cuidaron durante los últimos años.

Después de permanecer prácticamente toda una vida en el mismo lugar, Elaine explicó su decisión con una frase sencilla: “Llega un momento en el que hay que pasar página”. Cristina Spinella, la agente inmobiliaria encargada de la operación, describió la venta como una de las más especiales de su carrera.
Elaine incluso quiso participar personalmente de la firma que puso fin a siete décadas como propietaria de la vivienda. Su historia también despertó curiosidad por otro motivo: cómo llegó a los 102 años manteniendo esa determinación. Cuando le preguntaron por sus hábitos cotidianos, Elaine respondió con humor y reveló una rutina que conserva hasta hoy.
“Tomo brandy con gaseosa seca todos los días a las cinco de la tarde y todos los días como dos huevos con tostadas”, contó la australiana. Después de 70 años, las llaves cambiaron de manos. Para Elaine, la despedida significó cerrar el capítulo de la casa donde construyó buena parte de su historia familiar y comenzar, a los 102 años, una nueva etapa.
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