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Sunday, October 25, 2026

“Una forma de ver la vida”, la explicación de la defensa del bioquímico acusado de privar de la libertad a su esposa e hijos

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“El niega los hechos. Dice que tiene que ver como una forma de ver la vida, de mantenerse a resguardo de cualquier embate”. De esa manera, surgieron las primeras explicaciones sobre la situación del bioquímico detenido en Esquel por privar de la libertad a su esposa y tres hijos durante un tiempo que la Justicia aún no puede determinar. La frase fue brindada por el abogado Daniel Sandoval, que representa a Miguel Edgardo Battista, el hombre de 71 años que está acusado de retener a sus familiares y de abandono de persona, ya que su esposa fue encontrada en muy mal estado de salud, con una grave enfermedad ya avanzada, que llevó a su internación en un hospital de esa localidad chubutenses.

Por el momento, la Justicia decidió procesar al hombre con un período corto de prisión preventiva, apenas diez días. Tras la conmoción inicial al conocerse este caso, al abogado del detenido perfiló el eje de la defensa al hablar con Noticias de Esquel. En esa entrevista dejó en claro que para Battista se trata de “una forma de vida” y considera que la justicia penal no puede reprochar su conducta y la de sus familiares directos. En todo momento, el letrado marcó que el hombre -que la semana próxima cumplirá 72 años- no impuso su voluntad, sino que se trató de una manera de convivir aceptada por todos. La Justicia tiene otra visión.

Todo comenzó con una denuncia de una vecina de un barrio de clase media de Esquel, preocupada por los gritos que escuchaba de noche. Además, le parecía extraño que las ventanas estuviesen siempre tapadas y que los hijos de la pareja nunca salieran a la calle. Sin saberlo, la mujer dio el puntapié inicial de una investigación que derivó en un caso de fuerte impactó público.

El hogar de Battista y su familia, "la casa del horror" en la versión de los vecinos de EsquelCaptura de Video

“Gracias al alerta de una vecina, la fiscalía tomó intervención y dispuso el rescate de una mujer y de sus tres hijos —dos de ellos menores de edad— que vivían en aislamiento absoluto, dentro de una vivienda en la que convivían con el padre”, informó el Ministerio Público Fiscal de Esquel.

Los hijos de Battista tienen 13, 17 y 19 años, según confirmó su abogado. Y en se sentido, agregó: “Si se emplea la lógica, podemos ver que tres jóvenes de esas características fácilmente pueden doblegar la voluntad de un anciano. Que un solo hombre de 71 años mantenga prisioneros a tres chicos no es una hipótesis muy sostenible”.

La fiscalía busca definir si esos adolescentes están escolarizados. No concurrían a clases en Esquel, pero los investigadores deben definir en qué momento llegó la familia a esa ciudad. Trascendió que Battista vivió hace algunos años en la zona norte del conurbano bonaerense.

La investigación comenzó el 10 de este mes, tras la denuncia presentada por la mencionada vecina en una comisaría de Esquel. La procuradora de fiscalía Cecilia Bagnato y la funcionaria Mónica Caveri dieron anteayer una conferencia de prensa para informar sobre el avance de la causa judicial.

“Las funcionarias brindaron precisiones sobre el allanamiento realizado ayer. Dijeron que tanto la mujer como sus hijos están recibiendo atención médica, psiquiátrica y psicológica e indicaron que el padre de la familia se encuentra imputado, detenido y a la espera de la realización de medidas de prueba”, se informó en la página web del Ministerio Público Fiscal de Chubut.

En la denuncia, la vecina sostuvo que en la casa del bioquímico las ventanas permanecían permanentemente cubiertas con telas o papeles, la actividad dentro de la propiedad era nocturna y jamás se veía salir a los tres hijos de la pareja. También comentó que escuchaba gritos y manifestaciones incoherentes emitidos por una mujer durante la madrugada.

“En un primer momento, la policía derivó las actuaciones al Juzgado de Familia, organismo que envió al Equipo Técnico Interdisciplinario (ETI) al domicilio. Sin embargo, al llegar al lugar, el padre de la familia atendió a los profesionales pero se negó rotundamente a dejarlos ingresar o a permitirles hablar con su familia.

“El ETI se constituye en el domicilio y es atendido por el propietario, quien no permite que accedan ni entrevisten al grupo familiar. Ese informe fue parte del fundamento para requerir el allanamiento”, explicó Caveri en la citada conferencia de prensa.

Ante el informe de los técnicos que advertía sobre un “riesgo inminente”, la fiscalía inició una investigación de oficio y solicitó al juez de turno una orden de allanamiento de urgencia.

“El operativo de ingreso se llevó a cabo con un amplio despliegue interinstitucional que incluyó a la Brigada de Investigaciones, la Policía Comunitaria, el Servicio de Protección de Derechos del Municipio, profesionales de Salud Mental del Hospital de Esquel y peritos médicos. Al entrar en la vivienda —una casa de grandes dimensiones— los efectivos constataron un cuadro de vulnerabilidad. La madre fue derivada para su asistencia médica y psicológica, también los jóvenes. El estado de salud de los integrantes de la familia, la escolarización de los jóvenes, entre otros aspectos, son materia de la investigación”, informaron desde el Ministerio Público Fiscal de Esquel.

Trascendió, por otra parte, que durante la pandemia Battista había difundido por medios de televisión nacional su supuesto invento, un jarabe en base a alfalfa, para paliar los efectos del Covid-19. Además, amontonaría deudas financieras. Su abogado no solo defendió el título de grado que asegura tener Battista, sino que en la mencionada entrevista agregó que es “biólogo, médico, farmacéutico y bioquímico, con estudios publicados y trabajos realizados para organizaciones de investigación”. Y resaltó: “Es un científico de fuste”.

Para la Justicia, se trata de un hombre que impuso su voluntad a sus familiares y que los colocó en situaciones de vulnerabilidad extrema.

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