En una isla de California solo quedaban 15 zorros a finales de los noventa: tras expulsar a las águilas reales, hoy son más de 300

En la década de los 90, las Islas del Canal frente a la costa de California fueron el escenario de una catástrofe ecológica fulminante. En este punto, el zorro isleño, un carnívoro endémico y rey indiscutible de este archipiélago, empezó a desaparecer a un ritmo bastante alto. Y es que las cifras no dejaban lugar a dudas, puesto que en su punto más bajo, la isla de Santa Rosa pasó de tener 1.780 ejemplares a apenas 15, mientras que la de Santa Cruz vio cómo su población se desplomaba de 1.400 a tan solo 55.
En peligro. Estas cifras, en un periodo muy corto de tiempo hacía activar todas las alarmas, puesto que estaban literalmente a un paso de la extinción. El problema es que los investigadores tardaron demasiado en ver que el culpable no estaba en el cambio climático o en una enfermedad que se estaba propagando, sino en un extraño efecto dominó provocado por el humano.
El mecanismo. La pregunta era clara: ¿cómo desaparecen miles de zorros en apenas años? Y la respuesta la tuvo un investigador que a principios de los 2000 apuntó a que el responsable estaba en un fenómeno conocido como 'hiperdepredación mediada por cerdos'.
Aunque parezca raro, tiene sentido, puesto que durante décadas, los ganaderos habían ido llevando cerdos a estas islas, los cuales terminaron asilvestrándose y multiplicándose sin control. El problema es que tanta cantidad de alimento en las islas atrajo desde el continente a un depredador formidable que nunca antes había aparecido por el archipiélago: el águila real.
El depredador. Las águilas reales se instalaron en las islas para cazar cerdos, pero pronto descubrieron al zorro isleño que también rondaba por esas tierras. Los zorros, al haber evolucionado en un entorno donde no se tenían que preocupar por ningún depredador que viniera del cielo, no desarrollaron mecanismos de evasión, por lo que eran presas muy fáciles para las águilas. Y fue aquí cuando comenzó la masacre doble.
Un plan de choque. Con la especie al borde del abismo, las autoridades tuvieron que tomar medidas. La primera de ellas debía pasar por sacar a las águilas reales, organizando expediciones en las que se capturaron y reubicaron fuera del archipiélago a 44 águilas, algo que hizo que el zorro comenzara a recuperarse.
Pero además de esto, se comenzó una guerra contra los cerdos con un programa de erradicación que costó unos cinco millones de dólares. Con este se logró en más o menos 400 días eliminar a 5.036 cerdos. De esta manera, las islas dejaban de ser un bufet libre para las águilas reales.
Para prevenir. Con el objetivo de que esto no pasara más, y que las águilas reales no volvieran a por los zorros, se introdujo a su competidor natural, que es el pigargo americano. Estas águilas se alimentan de peces y aves marinas y son muy territoriales, por lo que su mera presencia hacía casi imposible que las águilas reales se atrevieran a acercarse.
La recuperación. El éxito fue tan importante que las autoridades anunciaron que el zorro isleño representaba la recuperación más rápida que ha visto en un mamífero que estaba en peligro de extinción. Y la verdad es que la recuperación ha sido muy positiva, puesto que a día de hoy en la isla de Santa Cruz se han contabilizado 3.086 zorros, mientras que en San Miguel la población es de 322 individuos.
Imágenes | Ema Reynares
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