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Wednesday, September 16, 2026

“Guerra fría silenciosa”: Por qué los llamados a frenar la IA han abierto un nuevo frente entre Washington y Beijing

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Es una prueba de frenado a una velocidad vertiginosa. Este fin de semana, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, propuso “reducir el ritmo” del desarrollo de la inteligencia artificial (IA) ante la creciente preocupación por la seguridad. A este llamado se sumaron rápidamente Sam Altman (OpenAI), Demis Hassabis (Google DeepMind) y Elon Musk (SpaceXAI). Esta nueva iniciativa surge tras el aumento de los informes sobre sistemas de IA fuera de control y las advertencias de investigadores acerca de los riesgos que suponen para la humanidad.

Sin embargo, “lo que está en juego va mucho más allá de la seguridad de la IA”, sostiene Kenton Thibaut, investigadora residente sénior especializada en China en el Digital Forensic Research Lab del Atlantic Council. A su juicio, tanto Washington como Beijing consideran que la IA es fundamental para la competitividad económica y el poder nacional. El presidente estadounidense Donald Trump, por ejemplo, afirmó que “aquí solo habrá un ganador, y probablemente será Estados Unidos o China. Y, ahora mismo, estamos ganando con mucha ventaja”. Por su parte, el presidente chino Xi Jinping describió la aceleración del desarrollo de la IA de próxima generación como “una palanca estratégica clave para tomar la iniciativa en la competencia tecnológica mundial”.

Jacob Coxon publicó un extenso hilo en X advirtiendo los peligros de la IA.

En este escenario, los llamados a frenar la IA han abierto un nuevo frente entre EE.UU. y China. Según la cadena Al Jazeera, se trata de una “guerra Fría silenciosa”.

Además de abordar la seguridad de la IA, Dario Amodei advirtió que una “ventaja de China en IA supondría un grave peligro para Estados Unidos y el mundo” e instó a Washington a mantener las restricciones sobre el envío a China de chips de IA de última generación y de equipos para su fabricación. Asimismo, pidió tomar medidas contra la presunta “destilación” de modelos estadounidenses por parte de laboratorios chinos de IA.

El domingo, Trump rechazó los llamados a frenar el ritmo y calificó de exageradas algunas de las preocupaciones. “Llevamos la delantera frente a China en IA. Somos el país más sofisticado del mundo y, francamente, quiero que siga siendo así, porque quien gane en IA, gana”, declaró el mandatario.

El lunes, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China instó a los países a adoptar un “enfoque abierto, inclusivo y benévolo hacia la IA”. “Fomentar diversas amenazas y participar en confrontaciones y en una competencia maliciosa solo perturbará el proceso de gobernanza mundial de la inteligencia artificial y no redunda en interés de ninguna de las partes”, declaró el portavoz del ministerio, Guo Jiakun.

El diario Global Times, respaldado por el Estado, fue más allá y calificó la propuesta de Amodei como una táctica propia de la “Guerra Fría”, cuyo verdadero objetivo era frenar el desarrollo de la IA en China y preservar el dominio tecnológico de Estados Unidos. “Esta ‘guerra fría silenciosa de la IA’ es hipócrita y miope”, afirmó el medio.

Denuncias de “destilación”

Estados Unidos sigue a la cabeza en varios de los aspectos más importantes de la carrera de la IA, pero China ha ido acortando distancias, según los expertos.

Las empresas estadounidenses continúan dominando la inversión privada y la producción de los principales modelos de IA. Según el informe AI Index Report de 2026 de la Universidad de Stanford, las empresas de EE.UU. invirtieron 285.900 millones de dólares en IA en 2025, frente a los 12.400 millones de China.

Estados Unidos también cuenta con ventaja en los semiconductores más avanzados necesarios para entrenar modelos de última generación. Sin embargo, las empresas chinas han demostrado que pueden producir modelos de IA robustos a pesar de las restricciones estadounidenses sobre su acceso a los chips de IA más avanzados, apunta Al Jazeera.

En enero, el lanzamiento de la startup china de inteligencia artificial DeepSeek acaparó titulares tras provocar el desplome de las acciones de empresas tecnológicas estadounidenses, al afirmar que su modelo costaría solo una fracción de lo que sus competidores habían invertido en desarrollar sus propios programas de IA.

El presidente chino, Xi Jinping, da la bienvenida al presidente estadounidense, Donald Trump, a la llegada al complejo de Zhongnanhai, en Beijing, el 15 de mayo de 2026. Foto: Xinhua/Yan Yan Yan Yan

Al respecto, The Wall Street Journal informó que empresas chinas de inteligencia artificial intentaron clonar modelos de IA estadounidenses canalizando hacia ellos consultas reales de usuarios chinos a través de una red de plataformas intermedias, según un informe de Anthropic publicado el jueves.

Según el reporte, empresas como Moonshot AI y DeepSeek utilizaron a estos intermediarios para transmitir a Claude -el modelo de Anthropic- millones de consultas de sus propios usuarios, incluidas algunas que contenían datos confidenciales como información de ubicación y contraseñas. Esto ofrece una nueva y detallada perspectiva sobre la técnica de clonación conocida como “destilación”, que las autoridades estadounidenses comparan con un robo a escala industrial, indicó el Journal.

La advertencia del máximo jefe de espionaje de China

“China también cree que la IA podría acabar con nosotros. Pero, antes, quiere igualar a Estados Unidos”, tituló el lunes el periódico haciéndose eco de la mediática renuncia de Jacob Coxon, ingeniero británico de Anthropic, que también trabajó en los pasados tres años para OpenAI -la creadora del popular ChatGPT-, tras asegurar que ambas compañías “no están actuando con responsabilidad” y están “jugando con nuestras vidas”. El ingeniero de software aseguró en un hilo de su cuenta de X que las personas que están tras el desarrollo exponencial de la IA “creen que podrá matarnos a todos al final de esta década”, porque “no hay otra actividad humana que suponga este nivel de amenaza”.

“A China también le preocupa que la inteligencia artificial pueda provocar el apocalipsis. Pero lo primero es lo primero: necesita ponerse al nivel de Estados Unidos”, escribió el Journal, al tiempo que destacaba que un alto funcionario chino expuso el domingo la postura más reciente de Beijing: la IA es el “motor fundamental de una nueva oleada de revolución tecnológica” y el principal escenario de su rivalidad con Estados Unidos.

En China, el titular del Ministerio de Seguridad del Estado ha advertido que la inteligencia artificial plantea diversas amenazas potenciales para el país, que van desde riesgos para la seguridad política e ideológica hasta ciberataques, filtraciones de datos e incluso desafíos a la gobernanza.

En un artículo publicado el domingo, Chen Yixin afirmó que la tecnología podría amenazar la seguridad política, institucional e ideológica de China si fuera utilizada por “fuerzas hostiles e individuos con segundas intenciones”.

Sam Altman, Dario Amodei y Elon Musk, fundadores y ejecutivos IA.

Asimismo, destacó los riesgos de las “prácticas hegemónicas”, lanzando una crítica velada a Estados Unidos por “establecer listas de entidades, imponer controles tecnológicos, monopolizar estándares industriales y crear ecosistemas de código cerrado” bajo el pretexto de salvaguardar la seguridad nacional. “Estas acciones fragmentan la industria mundial de la IA y las cadenas de suministro, agravando el desequilibrio en el desarrollo de dicha industria a nivel global”, escribió.

En un artículo publicado en la revista estatal China Cyberspace, Chen se refirió específicamente a las empresas tecnológicas estadounidenses y sus modelos de IA -como Claude Mythos y GPT-5.5-Cyber- como ejemplos de nuevas amenazas a la ciberseguridad. También describió el peligro de que agencias de inteligencia extranjeras pudieran usar la IA para el “espionaje a gran escala” y ataques a la infraestructura crítica de China.

La advertencia de la poderosa agencia de seguridad deja claro que China ve a los modelos de IA extranjeros como una amenaza activa para China, según Henry Gao, profesor de derecho en la Universidad de Administración de Singapur. Eso efectivamente traza una línea roja antes de las conversaciones entre funcionarios estadounidenses y chinos sobre los riesgos de seguridad de la IA, esperadas antes de una reunión entre el presidente Donald Trump y el líder de China, Xi Jinping, el 24 de septiembre en Washington.

Modelo de IA chino escapa de confinamiento

Según Reuters, las advertencias de investigadores de Anthropic sobre la posibilidad de que modelos cada vez más potentes escapen al control humano han captado la atención en China, donde las autoridades se han estado preparando para afrontar algunos de esos mismos riesgos.

China no ha propuesto integrar supervisores independientes en el seno de las empresas de IA, tal como ha defendido Anthropic. En su lugar, su régimen emergente se basa en obligaciones para los desarrolladores, normas respaldadas por el Estado, evaluaciones de seguridad y pruebas externas.

Kimi K3, uno de los modelos de IA más potentes de China, también habría escapado de su confinamiento.

Ese enfoque también está determinado por una diferencia importante entre las industrias de IA de ambos países. Los desarrolladores chinos han promovido cada vez más los modelos de pesos abiertos. Estos son sistemas cuyos parámetros subyacentes pueden descargarse, examinarse y modificarse. Sin embargo, sus principales competidores estadounidenses, como Anthropic y OpenAI, no hacen públicas estas especificaciones, detalla Reuters.

Una política emitida en mayo por el regulador del ciberespacio, el organismo de planificación económica y el Ministerio de Industria de China identifica la “pérdida de control operativo” como un riesgo de seguridad para los agentes de IA, sistemas capaces de planificar y ejecutar tareas de múltiples pasos con mayor autonomía que los chatbots convencionales.

China también ha comenzado a redactar una norma nacional obligatoria sobre la seguridad de los agentes de IA. Wang Lihong, un alto funcionario del organismo regulador del ciberespacio, declaró el 1 de septiembre que es necesaria una vigilancia especial ante los modelos de vanguardia que eluden los entornos de pruebas, sortean los límites de seguridad y atacan sistemas de producción externos del mundo real.

Con todo, a principios de agosto la revista Wired reveló que uno de los modelos de IA más potentes de China también había escapado de su confinamiento. Investigadores de seguridad afirman que Kimi K3, una potente propuesta de pesos abiertos de la empresa china Moonshot AI, se aventuró en internet en un intento de hacer trampas en una prueba a la que fue sometido. “Kimi K3 es muy eficaz a la hora de perseguir un objetivo por cualquier medio necesario y, además, carece de las salvaguardas que impidan que haga trampas o escape del entorno aislado”, afirmó Paul Kassianik, investigador de Frontier Security.

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