“It’s the copper, stupid”

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Y, finalmente, hay un culpable de nuestra actual recesión, y de nuestra antigua mediocridad. Influyeron pésimas políticas tributarias, laborales y “permisológicas” que se fueron acentuando desde el 2019 en adelante, agregándose a aquello un estallido social y dos procesos constitucionales fallidos: un cocktail envenenado. Pero al final, parece que fue la minería.
Los gremios de la minería han tratado de minimizar su rol. Explican que si bien es verdad que “el quantum” no ha avanzado, sí lo ha hecho el precio, que se ha multiplicado. Pero el ministro de Hacienda ha sido muy claro: mientras el resto de la economía muestra una recuperación cíclica positiva, la caída de un 17% en “el quantum” minero, implica un menor Producto (PIB) del 1%. Cuesta hacer números positivos con esa carga (mencionó la palabra ‘lastre’). No es un shock productivo puntual -como afirman los gremios- y es una caída independiente de fluctuaciones climáticas o condiciones geológicas. Esto responde a un problema estructural acumulado de años, de años. La inacción de décadas en que las empresas tuvieron una inversión históricamente baja en exploración, sin tomar las medidas preventivas para mitigar el declive y la producción física de cobre es hoy la del 2003.
Sorprendente por decir lo menos. Asombrosa, además, nuestra ignorancia al respecto de lo que se suele llamar “el sueldo de Chile”.
Lo que llama profundamente la atención, es que lo que afirma el ministro Quiroz -y le creo- no estuviera en la mente de los anteriores ministros de Hacienda de Boric, Piñera II, Bachelet II, etc. En que nunca nos explicaron la razón del bajo crecimiento de la minería en Chile desde hace más de 10 años. También es preocupante que los muchos economistas que andan explicando y proyectando el crecimiento del país, jamás pusieron el dedo en la llaga: “it’s the copper, stupid”. Lo habríamos entendido todos al tiro, y podríamos haber tomado medidas para impedirlo. Para que decir las candidaturas presidenciales, en que todos nos prometían crecer al 4%, y no se daban cuenta del problema de la minería que venía siendo visible por décadas. No lo vio el ministro de Minería, ni Cochilco, y al parecer, entre todos los economistas, solo lo hizo Jorge Quiroz. ¿No sabían? ¿No lo estudiaron? ¿Daba lo mismo? ¿No vieron nunca “el lastre” en las cuentas nacionales? ¿El Banco Central tampoco?
Pero en las elecciones todo vale, porque no hay “accountability”. Creceremos a un 4% casi porque sí.
Me recuerda un viejo cuento ruso. Un campesino muy pobre hace un negocio con el Zar: si el Zar alimenta a su familia por un mes, él se compromete a que durante ese mes le enseña a hablar a su perro. Y si no cumple lo fusilan. El Zar está de acuerdo. La mujer del campesino lo reta y lo insulta por el trato imposible. Pero el hombre le dice: “el Zar es un hombre ocupadísimo, y se va a olvidar. Puede enfermarse y morir. Puede estallar una guerra. Y quién sabe... a lo mejor el perro aprende a hablar”.
Por César Barros, economista
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