Libro revela los millonarios negocios del yerno de Donald Trump con Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos

A principios de 2018, el Servicio de Inteligencia y Seguridad de la Defensa de los Países Bajos (MIVD) logró acceder al iPhone de Jared Kushner y comenzó a capturar cada imagen de su pantalla mientras lo utilizaba.
El yerno de Donald Trump, entonces asesor principal de la Casa Blanca, usaba el teléfono para entrar a una cuenta bancaria en los Emiratos Árabes Unidos que, para ese momento, ya había recibido cientos de millones de dólares procedentes de un banco en Azerbaiyán.

Esta información forma parte de Princes and Thieves (Príncipes y ladrones), libro del periodista estadounidense Matthew Cole que se publicará el 27 de octubre, sobre lo que describe como el “complot secreto de Kushner y el gobernante emiratí Mohamed bin Zayed para remodelar Medio Oriente”.
Según el extracto exclusivo publicado por Vanity Fair, Bin Zayed (MBZ) y el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman (MBS), depositaron al menos 2.000 millones de dólares en, al menos, dos cuentas bancarias a nombre de Kushner.
La primera pista -según relata Cole- apareció a finales de 2017, cuando el MIVD detectó que un agente del servicio de inteligencia ruso (GRU) especializado en el robo de datos bancarios viajaba al Reino Unido en una misión de espionaje.
Con autorización británica, los neerlandeses le dieron a elegir entre trabajar para ellos o ser arrestado, y el ruso habría optado por las primera opción. Más tarde les facilitó el acceso a un servidor del GRU, donde los espías neerlandeses hallaron capturas de pantalla del iPhone de Kushner. Al replicar esa intrusión, el MIVD halló una vulnerabilidad en el teléfono y pudo acceder a él.
Cole relata que, cuando una primera fuente le describió la historia, le dijo que sonaba “absurda”. Seis meses después, consultó por esas transferencias a un funcionario del gobierno emiratí.
El oficial guardó silencio. Luego, respondió: “Sí”.
Todos ganan
Según la fuente inicial, Kushner habría transferido dinero desde la cuenta en Dubái a un señor de la guerra, un mercenario y un sicario.

De acuerdo con el fragmento publicado en la revista estadounidense, Kushner, MBZ y MBS coincidieron en un momento clave. MBS aspiraba a convertirse en príncipe heredero, MBZ quería terminar con el acuerdo nuclear con Irán impulsado por Barack Obama, y Kushner buscaba que ambos lo ayudaran a presionar a los palestinos para aceptar un acuerdo del agrado de Israel.
En paralelo, Kushner Companies enfrentaba el vencimiento de un préstamo de 1.000 millones de dólares sobre el edificio 666 de la Quinta Avenida, en Manhattan.
Al inicio del primer gobierno de Trump, en 2017, ambos líderes árabes ofrecieron financiar un fondo para apoyar los objetivos de política exterior de la nueva administración republicana -como el muro en la frontera sur- y, para ello, conversaron con Kushner sobre destinar más de 10.000 millones de dólares a Estados Unidos.
La idea se desvaneció pocos meses después. “Jared buscaba atajos en su diplomacia”, habría señalado una fuente al tanto de esas negociaciones. Esa persona también habría asegurado que “Jared le prometió a MBZ que impulsaría su agenda ante Trump si participaban en el fondo. Él quería la normalización de las relaciones con Israel para que los negocios pudieran despegar”.
Las cuentas Alpha y Beta
El yerno de Trump tendría dos cuentas bancarias para realizar las transacciones. La primera de ellas, la cuenta Alpha, estaba abierta en el First Abu Dhabi Bank, el mayor banco de los Emiratos, bajo la supervisión de su presidente, Tahnoon bin Zayed, hermano de MBZ. A partir de 2017, saudíes y emiratíes transfirieron cerca de 750 millones de dólares a esa cuenta, que funcionaría como un fondo para la política exterior gestionado en parte por Kushner y MBZ.

Todo el dinero llegaba en dólares desde un banco de Azerbaiyán. Además, según el extracto del libro, la inteligencia de Países Bajos no habría advertido que Kushner figuraba como firmante de una cuenta propiedad de la Fundación Watani Al Emarat, una organización benéfica financiada por el gobierno emiratí.
El director de la fundación, Dherar Belhoul Al Falasi, facilitó bajo esa cobertura los programas secretos de adquisición de armamento de los Emiratos, según una fuente con conocimiento directo del asunto citada en el libro.
Así, Watani Al Emarat servía como fachada para financiar operaciones militares y de inteligencia en el extranjero.
El autor compara el papel de Kushner con el de un director de la CIA, cargo que requiere la confirmación del Senado y está sujeto a la supervisión del Congreso, mientras que Kushner solo habría operado y respondido ante su suegro, Trump.
Cuatro altos funcionarios del gobierno de Trump, entre ellos un exdirector de la CIA, indicaron que no existía constancia de una autorización presidencial para que Kushner accediera a una cuenta de un gobierno extranjero.
Las normas federales y del Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos obligan a Kushner a declarar su acceso a la cuenta, por lo que, si no lo hizo, es posible que haya infringido la legislación estadounidense.
La segunda cuenta, la Beta, habría recibido, para la primavera de 2018, cerca de 1.000 millones de dólares que MBZ transfirió a Israel a través de Azerbaiyán.
Una persona al tanto de la existencia de esta cuenta indicó que los fondos estaban destinados al beneficio personal de Kushner y que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, le sugirió depositarlos en el Banco Central de Israel, que solo custodia fondos gubernamentales y opera con un sistema de “doble llave” de seguridad.
La negación
Netanyahu habría dicho a Kushner que le informara antes de cualquier transacción, y este transmitía sus mensajes a través del embajador David M. Friedman. “No sé absolutamente nada sobre ninguna de estas acusaciones”, afirmó Friedman, quien agregó que “las acusaciones concretas contra mí, o sobre mi supuesta implicación en este presunto entramado, son 100 % falsas”.
A través de su abogado, Kushner -hoy enviado especial de paz de Trump- rechazó todas las acusaciones. Dijo que su cliente “no tiene ni idea” de la existencia de esa cuenta.
Su defensa insistió en que “no existen cuentas, ni han existido nunca”.
— Jared Kushner (@jaredkushner) October 23, 2026I appreciate seeing a publication willing to take a closer look at the underlying facts rather than simply repeat these allegations.
This story will not withstand scrutiny. To date, no verifiable evidence has been presented to substantiate these false claims.
I hope others,… https://t.co/l6OiFRo1Pg
La información asegurada por el adelanto del libro había sido replicada en un artículo publicado por The Jerusalem Post. Sin embargo, fue retirado por el medio israelí debido a “dudas significativas en torno a las presuntas transacciones”, según un comunicado publicado en X.
“Las acusaciones de Cole fueron presentadas sin registros bancarios que identifiquen al titular de la cuenta, a los firmantes autorizados o el establecimiento del acceso de Kushner a sus fondos”, añadió el diario.
El comunicado del Jerusalem Post fue posteriormente citado por el mismo Kushner en la misma red social. “Agradezco ver una publicación dispuesta a examinar más a fondo los hechos subyacentes, en lugar de limitarse a repetir estas acusaciones”, dijo al respecto.
“Esta historia no resistirá un análisis riguroso. Hasta la fecha, no se ha presentado ninguna prueba verificable que sustente estas afirmaciones falsas”, agregó.
“Espero que otros -incluidos quienes comentan en X- se tomen el tiempo de analizar los hechos antes de repetir estas acusaciones. La credibilidad es importante, y las acusaciones graves merecen un examen serio”, terminó el actual enviado especial de paz de Estados Unidos.
El enviado de Trump
En su rol de enviado especial de Trump, Kushner se reunió el 5 de septiembre en Moscú con Vladimir Putin, junto al enviado Steve Witkoff.
Según recogió el medio ucraniano The New Voice of Ukraine, Putin aseguró que sus fuerzas ocuparían todo el Donbás en unos meses.
Sin embargo, Kushner puso en duda la afirmación del presidente ruso. “Con todo el respeto, usted nos dijo lo mismo hace un año”, dijo.
“¿Qué probabilidades hay de que volvamos aquí dentro de un año y nos diga exactamente lo mismo? ¿Quizá podríamos evitar perder otro año?”, cuestionó.
Más tarde, en la conferencia Estrategia Europea de Yalta, celebrada en Kiev, Kushner reconoció que Ucrania no estaba dispuesta a retirarse hasta la línea definida por Moscú. “Si Ucrania quisiera retirarse hasta esa línea, entonces, obviamente, ya tenemos el resto del acuerdo preparado y estructurado”, afirmó.
“Por ahora, Ucrania no quiere hacerlo”, agregó, antes de señalar que Washington busca una “solución creativa” a la disputa territorial, que sigue siendo el punto central de desacuerdo en las negociaciones.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.