Escándalo en la previa de Boca-Racing: conflicto con la policía y varios hinchas con entradas se quedaron afuera

El partido todavía no había empezado y en el Gigante de Arroyito ya se había arrancando en las tribunas. La previa del cruce entre Boca y Racing por los cuartos de final de la Copa Argentina no se dio por el cruce de hinchas, sino que terminó con corridas, palazos, vallas tiradas y balas de goma, tanto afuera como adentro del estadio.
El primer lío se armó en los accesos. La Policía de Rosario cerró los ingresos a las tribunas y una multitud de hinchas que tenía su entrada en la mano quedó afuera. Sí, con ticket y sin poder entrar. La situación se fue calentando cada vez más, hubo empujones y corridas y los efectivos de la Policía, incluso con la montada, avanzaron contra la gente y se vieron palazos en medio del tumulto.
Mientras los hinchas de Boca se disponen a ingresar al Gigante de Arroyito, el operativo policial tiene problemas para contener a la multitud. Video: @nicolaroccanarvaez | @gonzalosuli | @nicolasmontala - enviados Olé
Pero el problema no quedó en las inmediaciones del estadio. Ya adentro del Gigante, la tensión siguió en la tribuna de Racing. Para evitar un cruce con la gente de Boca, se habían cerrado los codos de la popular de la Academia. La decisión generó bronca entre los hinchas, que comenzaron a reclamar por el operativo y por las condiciones para ingresar y ubicarse.
En ese contexto, un grupo empezó a enfrentarse con la Policía. Las vallas de seguridad fueron corridas y algunas terminaron cayendo hacia la popular de abajo. La respuesta de los efectivos fue inmediata: balas de goma para intentar contener la situación, mientras en la tribuna se sucedían las corridas y los incidentes.
Rosario. Racing Boca en arroyito. Foto sebastian granata - FTP CLARIN IMG_20260927_162549.jpg Z Invitado
Y hubo otro punto que generó malestar: el reparto de entradas. No hubo mitad y mitad. Racing tuvo unas 21.000 localidades, mientras que Boca recibió alrededor de 30.000.
Así arrancó Boca-Racing en Rosario: mucho antes de que la pelota empezara a rodar, el Gigante de Arroyito ya era un hervidero. Afuera, hinchas con entrada que no podían pasar y la Policía a los palazos. Adentro, vallas volando, corridas y balas de goma.
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