Antonio Naranjo, reumatólogo: “Se puede tener osteoporosis sin presentar ningún síntoma, ya que la enfermedad suele hacerse evidente cuando aparece una fractura”

Una caída dentro de casa, un resbalón en el baño o un tropiezo en la calle pueden terminar en una fractura. Aunque en ocasiones se atribuyen únicamente al golpe o a la edad, cuando un hueso se rompe como consecuencia de un traumatismo leve, puede existir un problema de fragilidad ósea, según los especialistas. Este tipo de fracturas cobran más importancia a partir de los 50 años, ya que pueden ser la primera señal de una pérdida de resistencia del hueso y alertar de un mayor riesgo de sufrir nuevas fracturas.
La osteoporosis es una enfermedad que puede desarrollarse sin provocar síntomas y que, en muchos casos, no se detecta hasta que se produce la primera fractura. En España, afecta a casi tres millones de personas, de las cuales aproximadamente el 80% son mujeres, según un documento de consenso publicado en 2026 en la revista Atención Primaria. Antonio Naranjo Hernández, jefe del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín y catedrático de Medicina de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), explica para La Vanguardia cuáles son las señales de alarma, qué fracturas suelen pasar inadvertidas y cómo debe estudiarse la salud ósea.
¿Qué entendemos por fractura por fragilidad?
Se consideran fracturas por fragilidad aquellas que se producen como consecuencia de un traumatismo leve, por ejemplo, desde la propia altura: un resbalón en el baño, una caída dentro de casa o un tropiezo en la calle. También pueden aparecer sin una caída, como al agacharse para levantar un peso, o descubrirse de forma casual al realizar una radiografía u otra prueba de imagen. Por el contrario, las fracturas provocadas por traumatismos importantes, como un accidente de tráfico o una caída desde una escalera de varios peldaños, se consideran fracturas traumáticas y no de fragilidad.
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¿Por qué adquieren especial importancia a partir de los 50 años?
La importancia de las fracturas por fragilidad aumenta especialmente a partir de los 50 años, ya que pueden ser una señal de que el hueso ha perdido resistencia y, sobre todo, indican un mayor riesgo de sufrir nuevas fracturas en el futuro.
¿Cuáles son las más frecuentes según la edad?
Entre los 50 y los 65 años, la fractura por fragilidad más habitual suele ser la de muñeca. Con el paso de los años, aumentan las fracturas de otras localizaciones y, alrededor de los 80 años, la fractura de cadera se convierte en una de las más características y graves. Sin embargo, muchas fracturas por fragilidad pasan inadvertidas o se atribuyen simplemente al golpe o a la caída, sin considerar que pueden ser la primera señal de una pérdida de resistencia del hueso.
¿Cuáles suelen pasar más inadvertidas o confundirse con molestias propias de la edad?
La fractura vertebral es la que tradicionalmente se ha relacionado de forma más directa con la osteoporosis. Sin embargo, muchas fracturas vertebrales pasan inadvertidas, ya que pueden producir poco dolor o confundirse con un simple dolor de espalda. Cuando se diagnostican, son una señal importante de fragilidad ósea y deben llevar a valorar el riesgo de nuevas fracturas y la necesidad de tratamiento.
¿Es habitual atribuir una fractura de cadera simplemente al envejecimiento?
La fractura de cadera se atribuye con frecuencia al envejecimiento, pero no debe considerarse una consecuencia inevitable de la edad. En muchos casos está relacionada con la fragilidad del hueso y requiere una valoración de la salud ósea y un tratamiento adecuado para prevenir nuevas fracturas.
¿Se puede tener osteoporosis durante años sin saberlo hasta que aparece una primera fractura?
En efecto, se puede tener osteoporosis sin presentar ningún síntoma, ya que la enfermedad suele hacerse evidente cuando aparece una fractura. Por ello, es importante identificar a las personas con mayor riesgo antes de que esta ocurra. Entre ellas se encuentran, por ejemplo, las mujeres con una menopausia precoz, las personas que reciben tratamiento prolongado con corticoides y quienes tienen determinados antecedentes familiares de fractura de cadera.
¿Es necesario realizar una densitometría a todas las personas para conocer su riesgo de osteoporosis?
Los antecedentes personales y familiares, junto con otros factores de riesgo, permiten estimar la probabilidad de sufrir una fractura mediante diferentes escalas de valoración del riesgo. A partir de esta estimación, se decide en qué personas es necesario realizar una densitometría ósea para completar el estudio.
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