La decisión del presidente (y sus razones) para no hacer un cambio de gabinete
La mañana del miércoles, poco después de concluir su encuentro con el Papa León XIV en la biblioteca del Palacio Apostólico del Vaticano, el Presidente José Antonio Kast tuvo un abrupto regreso a la contingencia política chilena. Fue advertido por sus asesores que comenzaba a tomar fuerza una versión sobre un cambio mayor en el diseño político del gobierno, que incluiría la salida del cuestionado ministro de Justicia, Fernando Rabat. También ajustes en el Segundo Piso que lidera el ingeniero comercial -y amigo del mandatario- Alejandro Irarrázaval.
Había sido una jornada redonda, que había partido con el saludo de cumpleaños a la presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich; continuado con reunión con el Pontífice que se había extendido por 40 minutos, y un recorrido del presidente, su esposa, María Pía Adriasola, y el resto de la delegación por la imponente Capilla Sixtina.
Sin embargo, las noticias provenientes de Santiago, que la prensa se aprestaba a consultarle, descolocaron al mandatario, según fuentes de la delegación. Lo más preocupante era que, a todas luces, los rumores de cambio habían trascendido desde el propio Palacio.
El día anterior, para sofocar la rebelión de los partidos de Chile Vamos (UDI, RN y Evópoli), el biministro Claudio Alvarado (Interior y Segegob) y el vocero Gonzalo Arenas les transparentaron a sus presidentes -Guillermo Ramírez, Andrea Balladares y Luciano Cruz-Coke, respectivamente- que se encontraban trabajando en un nuevo diseño político para presentarle a Kast al regreso de su viaje. Ello, con el fin de descomprimir la crisis causada por las 56 rebajas de condenas concedidas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores de edad, que ya se extendía por tres semanas y estaba produciendo un daño enorme al sector.
En el oficialismo era un secreto a voces que la postura de Kast, de no dar su brazo a torcer, solo era apoyada por el jefe del Segundo Piso. En su visita a La Moneda, los jefes de partidos advirtieron que el diseño político con Irarrázabal por sobre Alvarado y otros ministros, como el canciller Francisco Pérez y el titular de Defensa, Fernando Barros, estaba haciendo agua. A la rebelión se fueron sumando otras figuras de la derecha, como el diputado Diego Schalper (RN) y el senador Rojo Edwards (Indep).
Aunque hasta ahora se mantienen a puertas cerradas, el malestar y la presión por remover a Rabat también ha ido permeando las filas del Partido Republicano.
Por estas y otras razones, la posibilidad de un ajuste mayor cobraba sentido en el oficialismo. El propio Kast se había reunido con Alvarado y Rabat la tarde del viernes 30 de octubre, en su despacho de La Moneda, antes de emprender su gira por Europa.
“Por supuesto, siempre tenemos conversaciones con los partidos que apoyan al gobierno, pero no hay nadie pensando en un cambio de gabinete”.
En el Congreso también llamó la atención la presencia del ministro de la Segpres, José García Ruminot (RN), en la gira, en momentos en que la tramitación de la Ley de Presupuestos 2027 entraba en tierra derecha, con una dura postura de la izquierda en el Congreso, que condicionó los recursos del Ministerio de Justicia a la salida de Rabat. Pese a que el bloque opositor no tiene los votos para concretar su amenaza, aquella presión generó el momento más tenso de la discusión presupuestaria.
Muchos interpretaron la participación de García en la gira como un viaje de despedida. Una especie de “funeral vikingo”, dijeron algunos, lo cual desde Palacio salieron a desmentir, recordando que el titular de la Segpres es el encargado de las relaciones con la Iglesia y que en octubre de 2025 el expresidente Gabriel Boric visitó al Papa acompañado de su ministra Segpres, Macarena Lobos.
Otra señal inequívoca de que se venía trabajando en un nuevo esquema que diera aire al gobierno es que cuando Kast le ofreció a Arenas asumir la vocería de gobierno, le habría anticipado que, con ocasión de un próximo cambio, él sería nombrado ministro de la Segegob (actualmente Arenas tiene el cargo de subsecretario de esta cartera).
Kast tiene cinco días, antes de partir el sábado a una gira a Asia, para intentar convencer a sus partidos que su decisión -mantener a Rabat en su cargo y no hacer un cambio de gabinete- va en la línea correcta, lo cual no ha podidon hacer desde que explotó la bomba. De lo contrario, el tema seguirá arriba por cuarta semana consecutiva y presente en sus visitas a Vietnam, China -donde participará en la cumbre de líderes de la APEC en Shenzhen y se reunirá con el mandatario chino, Xi Jinping- y Japón.

Camino al aeropuerto Fiumicino para abordar el Boeing 767 de la FACH rumbo a Madrid, el presidente instruyó que La Moneda saliera a desmentir, en forma tajante, y lo más pronto posible, un cambio de gabinete.
Alvarado y Arenas le habrían explicado que la información había surgido desde los partidos de Chile Vamos, tras la preocupación que existe por descomprimir una crisis y cuando sus parlamentarios y dirigentes comienzan a perder la paciencia.
A las 12.15, misma hora en que el gobernante y sus acompañantes aterrizaban en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz, en Madrid, para participar en la XXX Cumbre Iberoamericana, Arenas cumplió al pie de la letra la orden presidencial.
“Nadie en el gobierno está pensando, discutiendo ni analizando un cambio de gabinete, y solamente esa decisión corresponde al presidente”, afirmó el portavoz en uno de los patios interiores de La Moneda.
Cuando los periodistas le preguntaron a Arenas específicamente por la cita del martes con la cúpula de Chile Vamos, respondió: “Por supuesto, siempre tenemos conversaciones con los partidos que apoyan al gobierno, pero no hay nadie pensando en un cambio de gabinete”.
El jueves, frente a la Puerta de Alcalá, en Madrid, el Presidente Kast cerró su gira a Europa, volvió descartar un cambio y envió un mensaje a sus partidos: “No sé por qué se genera tanta controversia. A los ministros los convoca el Presidente y les pide dejar de participar, en caso de que corresponda, el mismo Presidente y no las colectividades políticas”.
Quienes estuvieron esta semana con Kast en su gira por España, Italia y El Vaticano cuentan que defendió la permanencia de Rabat con la misma convicción que lo ha hecho desde que explotó el escándalo por las rebajas de penas, e incluso ha desdramatizado su impacto público.
Reiteró que Rabat ha sido un ministro “sobresaliente”, que ha realizado un muy buen trabajo, y que él -como jefe de Estado- había asumido el “error político” por la rebaja de condenas a pedófilos y “puesto el pecho a las balas”. De esta manera, dejaba de lado -explicó- la lógica imperante que dice que los ministros son “fusibles” del presidente.
No era la primera vez que el líder republicano rompía con los códigos tradicionales de la política para imponer una decisión de carácter estrictamente personal.
Su trayectoria pública ha estado marcada por múltiples episodios en que fue en contra del sentido común, sumando derrotas dolorosas y también aciertos inimaginables para muchos de sus pares. Desde haber renunciado a la UDI -el 31 de mayo de 2016- e iniciar un largo camino para levantar, a pulso, un nuevo partido de derecha que lograra conectar con un electorado menos politizado, hasta llegar a La Moneda eludiendo participar en elecciones primarias del sector.
A raíz de su estilo personalista, que cultivó durante sus tres periodos como diputado y dirigente del partido, fue varias veces menoscabado por los llamados “coroneles” de la UDI -Jovino Novoa, Juan Antonio Coloma, Pablo Longueira, Andrés Chadwick-, quienes controlaban la colectividad.
Kast siempre estuvo en una segunda línea del partido y se perfiló en los temas valóricos, como el rechazo a la ley de divorcio y a la “píldora del día después”.
Otra apuesta ruda fue convertirse en duro opositor al segundo gobierno de Sebastián Piñera y llamar “derecha cobarde” a los políticos de Chile Vamos que se opusieron a sacar a los militares a las calles durante el estallido social y accedieron a plebiscitar un cambio a la Constitución como forma de descomprimir las protestas.
“Todos conocen bien al presidente”, afirma una voz influyente de la UDI. Desde que ingresó a la colectividad, recuerdan, el abogado de la Universidad Católica cultivó un estilo propio, distante de las formas tradicionales del partido: muchas veces resistía las directrices de sus dirigentes, perseveraba en sus convicciones y no se guiaba por las encuestas.

Contracorriente
En público y en privado el mandatario descartó -en los últimos días- que estuviera en sus planes inmediatos realizar una cirugía mayor, como se había especulado.
Es más, según fuentes de la delegación que lo acompañó al Viejo Continente, les señaló que mantenía intacto su plan inicial de evaluar a su equipo tras un año de trabajo, que se cumple el 11 de marzo de 2027. Pero que las actuales circunstancias podrían adelantar para este diciembre o enero del próximo año.
Ahí, concuerdan diversas fuentes oficialistas, se podría concretar la salida de Rabat, si es que logra sortear la acusación constitucional, en el marco de un cambio mayor, que no ponga el peso en el abogado y académico de 53 años.
“(El salón va contracorriente) no porque le guste pelear por pelear, sino porque sabe que tiene un propósito y sabe dónde quiere llegar. Hoy vuelvo a contarles que el salmón llegó al lugar que quería llegar”.
Entre las carteras donde podría haber cambios se menciona a Ciencia y Tecnología, que ha estado marcada por las desavenencias entre la ministra Ximena Lincolao y sus equipos, y Mujer y Equidad de Género, que encabeza Judith Marín, la secretaria de Estado más joven del gabinete y la única militante del Partido Social Cristiano. Algunos añaden a Trabajo, cuyo titular, Tomás Rau, no ha logrado controlar el alto desempleo y tampoco sostener una buena conexión con Quiroz.
El 22 de julio del año pasado, en plena campaña presidencial, el entonces candidato republicano se comparó por primera vez con un salmón que nada a contracorriente. “El salmón es terco, porque se atreve a nadar contra la corriente. En un Chile que parece arrastrado por una corriente del miedo, del desgobierno y de la mediocridad, hay quienes aún creemos que vale la pena resistir”, dijo en el Salmón Summit, realizado en el Teatro del Lago de Frutillar, donde también participaron Jeannette Jara y Evelyn Matthei.
Como presidente, volvió a utilizar la metáfora el 6 de mayo, en el mismo escenario: “(El salón va contracorriente) no porque le guste pelear por pelear, sino porque sabe que tiene un propósito y sabe dónde quiere llegar. Hoy vuelvo a contarles que el salmón llegó al lugar que quería llegar”.
Un cercano pone como ejemplo de su andar a contracorriente su rechazo a la Ley de 40 horas y a la Ley Cholito, dos iniciativas que tenían un fuerte respaldo de la ciudadanía.
Sin embargo, para muchos dirigentes del sector, una cosa es desoír a la ciudadanía como diputado o líder del Partido Republicano, como lo hizo en el segundo proceso constituyente, y otra muy distinta es hacerla como jefe de Estado.
Kast ha comentado que desde que explotó la crisis por la rebaja de penas ha sentido la misma buena recepción entre la gente en sus diversas actividades, lejos de la “odiosidad política” que ha enarbolado la oposición.
Algo muy distinto arrojan las encuestas.
Según Criteria (1 de noviembre), un 95% rechaza el haber concedido rebajas. En Cadem, un 90% considera que los condenados por violación o abuso sexual de menores nunca deberían acceder a este beneficio, incluso si cumplen requisitos como la buena conducta.
Por ahora, el apoyo de Kast a Rabat se encuentra más firme que nunca. Así lo planteó el viernes en un extenso comité político donde aparte de este tema, se abordó el complejo escenario económico. Y para que no quedaran dudas, horas antes, en una cuidada puesta en escena, Kast -acompañado de la primera dama- invitó a Rabat al izamiento de la Gran Bandera Bicentenario.
El problema es que en el Congreso comienza a configurarse una suerte de “ley del hielo” al titular de Justicia. La oposición, además, del rechazo al presupuesto, está poniendo trabas a la agenda que busca impulsar Rabat.

La sombra de un “Piñera 3″
“Yo partí cambiando muchas lógicas políticas, desde la conformación del gabinete, que nadie se lo esperaba”, ha dicho Kast, apuntando a la llamada derecha tradicional que tuvo un espacio muy marginal en su gobierno.
Justamente, en esa oportunidad, varios de sus cercanos le advirtieron que su diseño -elaborado principalmente por Irarrázaval- era muy riesgoso, al no contar, salvo excepciones, con políticos experimentados y con conocimiento del tejemaneje del Estado.
Sin embargo, al poco andar, el tiempo terminó dándoles la razón a los detractores de su apuesta. La noche del martes 19 de mayo, Kast marcó un hito inédito desde el retorno a la democracia al remover a sus ministras Trinidad Steinert (Seguridad Pública) y Mara Sedini (Segegob), apenas 69 días después de haber asumido sus cargos.
Cuando el cuestionamiento parecía ya superado, la publicación de la rebaja de penas -publicada por el medio Interferencia- reabrió un flanco que el gobierno creía cerrado: la ausencia de expertise política en su gabinete.
En las últimas semanas se ha vuelto a recordar lo ocurrido en Piñera 1, cuando el entonces mandatario debió recurrir a figuras políticas de fuste, varias de ellas en el Parlamento, apenas 10 meses después de asumir. Ello, tras enfrentar la crisis del gas en Magallanes y luego las movilizaciones estudiantiles que golpearon su popularidad.
Andrés Allamand y Evelyn Matthei, primero, y Pablo Longueira y Andrés Chadwick, después, reemplazaron a ministros con perfiles mucho más técnicos
Kast, sin embargo, ha evitado este tipo de comparaciones con el fallecido expresidente y ha defendido un sello propio. De hecho, en su entorno reconocen que le molesta abiertamente que se hable de la posibilidad de que su administración termine convirtiéndose en un “Piñera 3”, con la entrada de un contingente político ligado a Chile Vamos a su gabinete.
Ello, no quita que ya estén sobre la mesa algunos nombres de diputados y senadores, con un alto perfil público, que podrían saltar del Congreso al gobierno.
No aparecer cediendo a la izquierda
Otro factor que pesa en la decisión presidencial, según su entorno, es que Kast no está dispuesto a que la salida de Rabat sea leída como una victoria de la izquierda. Aparecer débil ante sus adversarios es, precisamente, uno de los escenarios que más busca evitar.
El jueves, en Canal 13, el diputado José Antonio Kast Adriasola resumió los cuestionamientos a la oposición que su padre ha comentado en privado. “Hay algunos que están abocados a buscar una cabeza más que una solución (...). Que llevan anunciando una acusación constitucional una semana y media y que todavía no son capaces de armar un argumento lineal (...). Más que una prueba de lealtad al gobierno, es lealtad con Chile (...). Por qué si el ministro hace lo que la ley le dice lo que tenía que hacer están votando a favor, no hay sustento jurídico”.
Desde la oposición reconocen que han tenido dificultades para elaborar el libelo ante la falta de información, pero que en los últimos días le cayó un argumento del cielo: en su intervención ante la Cámara de Diputados, Rabat habría “faltado a la verdad” al asegurar que ante la orden de la Corte Suprema de rebajar las penas a abusadores de menores no le había quedado otra alternativa que firmar los decretos.
Factor humano
Finalmente, el voluntarismo de Kast también estaría cruzado por un factor humano. El presidente ha comentado que Rabat y su familia lo han pasado muy mal durante estas semanas y su “deber moral” es apoyarlo. Más aún si el abogado -a quien no conocía- aceptó ser su ministro inmediatamente, renunciar a su trabajo en el prestigioso estudio jurídico Rodríguez, Vergara y Cía., sin ningún tipo de condiciones, como le pusieron otros de sus secretarios de Estado.
Hasta ahora Kast ha evitado responder si en este trance Rabat ha puesto su cargo a disposición. Desde Justicia se limitan a señalar que el ministro fue lunes, martes y miércoles al Congreso en Valparaíso y está abocado a sacar adelante una legislación que impida rebaja a pedófilos.
“Vamos a tomar decisiones difíciles, con transparencia, y no vamos a retroceder”
Lo que sí ha trascendido es que, ante esta posibilidad, La Moneda ha sondeado algunos nombres para un eventual reemplazo. Primero se pensó en otro abogado de la plaza. Pero, esta vez, hasta el propio Irarrázaval se habría convencido de que un eventual sucesor de Rabat debiese ser un político con conocimiento del Estado.
Según señala una fuente republicana, Kast cree que el haber dejado caer a Rabat, sin defenderlo, podría haber tenido un efecto disuasivo sobre otros profesionales para ser parte de su gobierno en un futuro.
“Siente una lealtad, bien o mal entendida, de defender a su equipo. Le quedan tres años más en el gobierno y tiene que ser fiel con su gente, porque si no, cree, nadie va a querer asumir responsabilidades”, cuenta una persona que conoce bien a Kast, intentando descifrar su actuar modus operandi.
“Vamos a tomar decisiones difíciles, con transparencia, y no vamos a retroceder”, dijo Kast en una entrevista a La Tercera, el pasado 22 de marzo, a poco más de una semana de haber llegado a La Moneda.
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