En 2017, los científicos arrojaron un colorante rosa dentro de un sumidero para rastrear los movimientos del agua: los resultados sorprendieron a los investigadores

En la mañana del 19 de septiembre de 2017, un buzo introdujo un tubo unos 6,7 metros dentro de Porter Hole Sink, un sumidero ubicado en el fondo de Lake Jackson, Florida. Durante seis minutos y medio, los investigadores inyectaron allí 45,4 kilos de Rodamina WT, un tinte fluorescente utilizado para seguir el recorrido del agua.
El objetivo era comprobar hacia dónde se desplazaba el líquido después de desaparecer por aquella abertura. A diferencia de un río o un arroyo, en este paisaje el agua puede ingresar directamente al subsuelo y avanzar por una compleja red de conductos formada en la piedra caliza.
Treinta y cinco días después, los instrumentos detectaron el mismo tinte en Wakulla Spring, a 30,6 kilómetros de distancia. El hallazgo confirmó que existía una conexión hidráulica entre ambos puntos y aportó información sobre uno de los sistemas de aguas subterráneas más complejos de Florida.

La investigación también mostró que el recorrido no era el de una única tubería subterránea. El tinte apareció en varios manantiales, una señal de que el sistema contiene ramificaciones y conexiones que dificultan conocer con precisión cómo circula el agua.
Una ruta invisible bajo la piedra caliza
La Rodamina WT fue elegida porque sus propiedades fluorescentes permiten detectar concentraciones extremadamente pequeñas mediante instrumentos especiales. El tinte viaja con el agua y puede ser identificado incluso cuando ya se encuentra muy diluido.
En Wakulla Spring, los sensores registraron el primer pico significativo el 24 de octubre de 2017, exactamente 35 días después de la inyección. También se detectó en Sally Ward Spring y otros puntos monitoreados, lo que reforzó la evidencia de una red subterránea conectada.
El estudio calculó una velocidad promedio del orden de 0,8 kilómetros por día para el desplazamiento dentro de los conductos. La investigación concluyó que el sistema funciona mediante canales que pueden dividirse y volver a conectarse, en lugar de seguir un recorrido único.
El misterio que todavía permanece
Uno de los resultados más llamativos fue que muy poco del tinte introducido en Porter Hole Sink terminó siendo recuperado en Wakulla Spring. Los investigadores consideran que gran parte se dispersó dentro de la matriz de piedra caliza que rodea los conductos.

Esto significa que confirmar una conexión entre dos puntos no implica que todo el volumen de agua siga necesariamente ese recorrido. El comportamiento del acuífero es mucho más complejo y parte del líquido puede dispersarse hacia otras zonas antes de reaparecer.
Los autores también advierten que el balance exacto de la masa de tinte es todavía exploratorio, porque resulta imposible controlar cada posible salida dentro de un sistema tan extenso y complejo como el acuífero de Florida, y dificulta establecer con precisión el recorrido completo del trazador.
El experimento, sin embargo, dejó una conclusión concreta: un líquido que desaparece en un sumidero puede reaparecer semanas después y a más de 30 kilómetros de distancia. Para los investigadores, conocer esas conexiones es fundamental porque el mismo sistema que transporta agua también puede trasladar nutrientes y contaminantes rápidamente por debajo de la superficie.
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