Copa Davis: Argentina confirma el favoritismo y mira adelante obligada a no cometer errores del pasado

NEUQUÉN (enviado especial).- “Interpreto que las cosas en la vida tienen sus momentos, sus situaciones.. Sacás los aprendizajes necesarios, cerrás la puerta y seguís. No se puede estar mirando atrás, lo entiendo de esa manera. A aprender y a seguir”. Javier Frana, el capitán del equipo nacional de Copa Davis desde el inicio de 2025, eligió cuidadosamente las palabras, al final de la exitosa, con un previsible 2-0, primera jornada de la serie entre la Argentina y Turquía, para archivar lo sucedido hace siete meses. Aquella vez, un desconocido (por lo masivo) mal de ausencias redujo el poderío del grupo en Busan frente a Corea del Sur, un conjunto que, sin tradición en la superelite del tenis, terminó imponiéndose por 3-2 en la primera ronda de los Qualifiers.
Es inevitable analizar la serie de este fin de semana, la primera de la historia en la Patagonia y frente a un rival de menor jerarquía (ubicado en el puesto 33 de la Federación Internacional de Tenis), sin rememorar lo que sucedió en febrero. Las nueve ausencias en Asia, una cifra inédita para un desafío en los 103 años de historia argentina en la Copa Davis, condicionaron abruptamente las posibilidades del equipo. Frana valoró el compromiso de los cinco debutantes que lo acompañaron, pero después masculló bronca y se aisló durante un tiempo. Incluso, con contrato vigente, evaluó si valía la pena continuar en el cargo, hasta que se serenó y entendió que dar un portazo habría ido contra su mensaje.
La vida sigue, es verdad; pero el traspié en Corea del Sur fue un cimbronazo que dejó secuelas. Deportivas, por lo pronto. Mientras llegaban este sábado las noticias desde Seúl, del 3-1 de los surcoreanos contra India y, por ende, una clasificación histórica del país asiático para los cuartos de final, en el estadio Ruca Che la Argentina se medía con un rival inferior con el objetivo de no descender a la Zona Americana y empezar 2027 otra vez entre los mejores.
“Ante la realidad, este es el mejor escenario: jugar en casa y tener un equipo con variantes, aunque el equipo termina siendo de miles de personas que apoyan desde las tribunas”, apuntó Frana en la sala de conferencia montada debajo de una tribuna del rejuvenecido Ruca Che, estadio inaugurado en 1995 y emblemático porque aquí se empezó a escribir la leyenda de la Generación Dorada de básquetbol, en agosto de 2001, con el título de campeón del Premundial, frente a Brasil. Pero aquella es otra historia. Hoy, veinticinco años más tarde y ante unos 3000 espectadores (entre ellos, el gobernador neuquino, Rolando Figueroa, y el presidente de YPF, Horacio Marín, piezas clave para que la sede fuera esta ciudad), la atracción es el tenis, con una serie amigable.
En el mundo de las raquetas, el de la Copa Davis es, sin dudas, el torneo en el que mayores sorpresas y batacazos se producen. Partidos que en el circuito ATP no tendrían equivalencias, en la centenaria competencia colectiva por equipos pueden resultar distintos y maliciosos. ¿Por qué? Porque se activan otros aspectos emocionales en los jugadores. Por ello, lo más trascedente de la primera jornada en esta capital fue que los singlistas nacionales hicieran valer sus rangos.
Francisco Cerúndolo (23° del ranking; ausente en Corea del Sur) abrió la serie derramando su favoritismo: venció por 6-0 y 6-4 a Yanki Erel (329°, 25 años), en 1h13m. Luego, Thiago Tirante (52°), que saborea el momento más destacado de su carrera, venció a Mert Alkaya (296°, primer singlista visitante) por 6-2 y 6-4, en 1h16m, colocando el 2-0 y el match point en la serie para lograr la permanencia, cuando todavía restan tres puntos por jugar.
La velocidad, la precisión y la intensidad de Cerúndolo y Tirante fueron una pesadilla para los turcos, jugadores que suelen desempeñarse en el Challenger Tour o en los Future, la segunda y la tercera categorías del profesionalismo. “Tuve un rival que no está acostumbrado a nuestro nivel. Entonces, quise enfocarme en mí mismo y llevarlo al límite, porque él no iba a estar acostumbrado a ese ritmo. Quise imponerme desde el principio y dio resultados”, apuntó Cerúndolo, que sumó su octava victoria en la Copa Davis (debutó en 2022). Y añadió, sobre el hecho de legitimar el favoritismo, condición que a veces es traicionera: “Relajación, nunca. Sabemos que somos favoritos por el ranking, la gente iba a esperar que ganáramos y con cierta comodidad, y por eso hubo que abstraerse del clima. En la Copa Davis pasan muchas cosas, hay que entrar enfocados”.
El festejo de Cerúndolo
“Lo que viví fue superlindo. Creo que no lo viví nunca en mi vida... El festejo [con euforia] fue como un agradecimiento a la gente, a mí, a todo el equipo, a Javi [Frana] por la oportunidad. Fue un alivio jugar mi mejor tenis, enfocado y muy concentrado”, expresó Tirante, uno de los que sí estuvieron en Busan (como Marco Trungelliti, Federico Gómez, Guido Andreozzi y Juan Pablo Ficovich) y logró, a la distancia y de cierta manera, un desquite. El platense, que hace un mes derrotó a Novak Djokovic (en Cincinnati), volvió a mostrarse fulminante con el saque. Lo mismo Cerúndolo, que prácticamente no le dio chances al zurdo Erel, campeón de dobles en Wimbledon siendo junior hace ocho años, pero hoy en otra escala que la de Francisco.
Este domingo, desde las 11, la Argentina intentará cerrar la serie y sostener la permanencia en el grupo mundial con el tercer punto, el del dobles, variante en la que también hay diferencias de jerarquía: Andreozzi (14° de la especialidad) y Andrés Molteni (58°) jugarán contra Arda Azkara (205°) y Tuncay Duran (493°). A continuación, se desarrollarán los otros dos singles; el último, sólo si es necesario.
La primera jornada de Copa Davis en el Ruca Che tuvo un desenlace rápido, como se podía aguardar (más allá de que hay que jugar). La música acompañó el festejo de Frana y de los jugadores, y también la salida del público: muchos espectadores aprovecharon los más de 20 grados de temperatura y permanecieron en el predio, bebiendo y comiendo.
Salvo una catástrofe deportiva, el equipo argentino cerrará este domingo el desafío y mirará adelante, a la espera del sorteo para 2027. Pero los jugadores, el cuerpo técnico y los dirigentes de la Asociación Argentina de Tenis, sobre todo, el presidente Agustín Calleri y el vicepresidente Mariano Zabaleta, saben que lo ocurrido hace siete meses no puede volver a suceder. Si se ha aprendido la lección, se podrá cerrar la puerta.
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