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Thursday, October 1, 2026

Una muestra de agua recogida en un motel de menos de 100 dólares la noche acaba de revelar un secreto sobre el origen de las plantas

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Hace unos 1.600 millones de años, un organismo unicelular se tragó a una cianobacteria y, en lugar de digerirla, "se la quedó". Esto es algo que se puede ver como algo muy tonto, pero que en realidad dio origen a los cloroplastos responsables de la fotosíntesis, y por tanto 'inventó' a las plantas, cambiando a la Tierra para siempre. El problema para los biólogos evolutivos es que aquel evento crucial, conocido como endosimbiosis primaria, ocurrió hace tanto tiempo que sus pistas moleculares están prácticamente borradas. 

La solución para tener más información de este momento tan vital era encontrar un organismo que esté haciendo exactamente lo mismo, pero lógicamente ahora mismo. Y esto es lo que ha sucedido gracias a unas muestras de agua con una alta salinidad recogidas durante unas vacaciones en un motel de Carolina del Norte con un precio por noche inferior a 100 dólares. 

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Un hallazgo familiar. Con esta muestra, la investigadora Julia Van Etten ha descrito dos nuevas especies de amebas fotosintéticas que han sido bautizadas como Paulinella marae y Paulinella murrayi. Y estos nombres no son casuales, puesto que rinden homenaje a Mara y Murray, los familiares que la acompañaban en aquel viaje y que, viéndola dudar, la animaron a tomar muestras en el entorno del motel donde se alojaban. 

Este descubrimiento ha sido publicado en el Journal of Phycology y supone el hecho de que pasemos de tener cuatro a seis el número total de especies conocidas de este tipo de amebas. Y es que hasta hace poco la ciencia solo conocía a P. chromatophora tras ser descubierta en el siglo XIX, pero ahora, en los últimos años, la lista empezó a crecer sustancialmente. 

Su importancia. La gran pregunta que nos debemos hacer es: ¿qué tienen de especial estas amebas para haber ganado tanta repercusión? Pues todo este revuelo se debe a que son el único caso documentado de una "segunda endosimbiosis primaria" como la que dio lugar a un cambio radical en nuestro planeta y que ahora nos da pistas sobre qué ocurrió hace millones de años. 

"Hackeando" a la cianobacteria. Mientras que el ancestro de las plantas atrapó a su bacteria hace 1.600 millones de años, el ancestro de Paulinella lo hizo hace apenas entre 90 y 140 millones de años. En términos evolutivos, esto es casi como si hubiera ocurrido ayer por la mañana. 

Lo más interesante es que, al observar a estas amebas, los científicos están viendo un órgano plasto "en pleno proceso de fabricación". Aquí, el orgánulo fotosintético de Paulinella, llamado cromatóforo, procede de una cianobacteria totalmente distinta a la que originó los cloroplastos vegetales que hemos comentado antes. Y esto es fundamental para entender exactamente cómo se pudo dar un evento crucial en la evolución. 

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Lo que se ha visto. La investigación de Van Etten y su equipo ha logrado secuenciar los genomas completos de los cromatóforos de estas dos nuevas especies de amebas, y han descubierto que, aunque el contenido de genes se conserva, existen curiosos reordenamientos genéticos que aún están en el aire. Además, los árboles filogenéticos nucleares y los del orgánulo no coinciden del todo, algo que los autores atribuyen a que aún nos faltan muchos taxones por muestrear. 

Y aquí es donde la historia del motel cobra su mayor significado, puesto que los datos aportados por redes de aficionados a la microscopía apoyan la idea de que estas especies están repartidas por todo el planeta, pero apenas les hemos prestado atención. Esto hace ver que los grandes secretos de la evolución no necesitan de una inversión multimillonaria, sino tener un poco más de ojo científico en cosas habituales de la naturaleza. 

Vía | The New York Times

Imágenes |  turek

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