Juan Pablo Duch: Apuntes postsoviéticos
ún no empieza la esperada nueva ronda de negociaciones trilateral entre Rusia y Ucrania, con la mediación de Estados Unidos y dejando fuera a un cuarto participante; los tres países de Europa más involucrados en el conflicto, que son Alemania, Francia y Gran Bretaña, y no hay ningún indicio que presagie que esta vez no terminará como hace seis meses: con cero avances hacia la cada vez más necesaria paz.
Tras la reciente visita a Moscú y Kiev de Steve Witkoff y Jared Kushner, emisarios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, necesitado de anotarse el enésimo éxito imaginario como pacificador sin sonrojarse por su desastrosa y criminal aventura bélica contra Irán, tanto en Rusia como en Ucrania se empezó a decir que los presidentes ruso, Vladimir Putin, y ucranio, Volo-dymir Zelensky, se mostraron interesados en estudiar las “nuevas ideas” –ninguna– que trajeron de ultramar los estadunidenses, y se da por hecho que a ambos les conviene no rechazarlas de plano para no poner al volátil inquilino de la Casa Blanca abiertamente del lado de su rival.
Tanto Putin como Zelensky han dejado claro que no puede haber solución negociada si ésta no se da bajo sus condiciones, hasta ahora inaceptables para el otro. El Kremlin reiteró que mantiene su vigencia el ultimato que formuló el mandatario ruso en 2024: la guerra cesará cuando Kiev retire sus tropas de todo el territorio de Donietsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia, y se comprometa a no ingresar a la OTAN. Y Zelensky insiste en que Ucrania no va a ceder ni un metro de su territorio por antojo de nadie, sin perderlo a consecuencia de una debacle militar, y no va a renunciar a la OTAN sin recibir antes sólidas garantías de seguridad.
Como la guerra, cuatro años y medio después de iniciada, se encuentra en una suerte de pausa estratégica, en que ninguna de las partes puede ganar e imponer sus condiciones, parece ilusorio esperar que Rusia o Ucrania acepte modificar su posición sólo para agradar a Trump.
Aunque se ha dicho infinidad de veces, conviene repetirlo: cualquier negociación puede tener sentido sólo si ambas partes están dispuestas a hacer concesiones recíprocas o si una se impone a la otra por la fuerza. Mientras esto no ocurra, se llegará, más pronto que tarde, al punto donde estaban antes de comenzar a negociar.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.