"Un fiasco y un insulto hacia los espectadores": 'American Horror Story: 13' concluye como lo peor de la serie

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"El mejor reparto en la peor temporada", "No me van a convencer de que esta temporada no fue escrita por una IA. Trajeron de vuelta a todos estos actores solo para hacerles perder el tiempo" o "Esta temporada fue un desastre total. Será recordada como la mayor caída en desgracia de la serie". Son tres de los comentarios con más likes en la publicación de la cuenta oficial de 'American Horror Story' en Instagram que anuncia que ya están disponibles en Disney+ todos los episodios. Tras ellos, una ristra de quejas que van en la misma línea.
En efecto, la tan esperada temporada 13 de 'American Horror Story', que se suponía que sería la última (luego se ha confirmado que habrá 14) y que recuperó el interés por la franquicia al traer de vuelta a los personajes más memorables de temporadas pasadas (sobre todo de 'Coven' y 'Murder House') ha sido un fiasco, una pérdida de tiempo y un insulto hacia los espectadores más devotos. No hay forma humana de defender una propuesta tan abyecta.

Si algo se puede celebrar de '13' es que nos ha devuelto la ilusión por ir al encuentro de una serie semana a semana, como un ritual que ya pocas ficciones consiguen (en mi caso, 'La casa del dragón', 'The Last of Us', 'Separación' y poco más), pero esa religiosidad no ha tenido su recompensa. Ni la temporada ha sido emocionante (cabría preguntarse, incluso, si siquiera tiene trama) ni el supuesto homenaje que se quería brindar se ha conseguido. Al contrario, más que darle brillo ha ensuciado su propio legado.
A partir de aquí, desgranamos la temporada 13 de 'American Horror Story' con spoilers
Con episodios de solo media hora, suponemos que para estirar una historia raquítica en trece entregas, los primeros compases de la temporada vinieron acompañados de una queja constante: que no pasaba demasiado o que, para el tiempo del que se disponía, la serie se entretenía en conversaciones que no aportaban mucho, números musicales introducidos porque sí o escenas de relleno. Y mientras el espectador esperaba que se desarrollase la trama de las brujas de 'Coven', la serie se perdía explorando a un personaje tan poco carismático como Ben, aunque se intuía que sería clave más adelante.
Sin embargo, nos manteníamos expectantes, aferrados a una esperanza como a un clavo ardiendo: la de que en temporadas pasadas, las buenas, también hubo cierto caos pero luego las piezas encajaban y todo cobraba sentido. Aquí, lamentablemente, no ha sido así. Por no tener sentido, ni siquiera lo ha tenido el concepto del número 13 y la triscaidecafobia, tan cacareada en el primer tramo de la temporada, como si fuese el eje en torno al que todo giraba, y luego olvidada en el tramo final. Se mencionaba porque sí, porque esta era la temporada 13, pero han sido tan vagos que luego no le han dado un verdadero significado.

Lo otro que nos mantenía inasequibles al desaliento era la promesa de ver a nuestros personajes favoritos; que ellos (o, más bien, ellas) tendrían la suficiente fuerza para impulsar la temporada. Y eso, en realidad, ha sido lo que más nos ha enfadado. ¿Cómo puedes traer a tantos personajes icónicos de vuelta a la vida para no darles una trama interesante, no crear nuevos momentos memorables y que parezca que apenas recuerdas quiénes son ni cuáles son sus motivaciones?
Salvo el enfrentamiento entre las brujas y los asesinos de 'Hotel', quizás el único punto de la temporada donde creímos que la trama cogía impulso, el aquelarre no ha hecho nada más que preocuparse y pensar cómo enfrentarse a una amenaza, la del diablo, contra la que apenas ha tenido fricciones. Los apariciones de Papa Legba han sido desesperantes, la vuelta de Marie Laveau no ha aportado nada y la coincidencia de tres Supremas en la misma línea temporal no tenía ni pies ni cabeza. Uno agradece, ahora, que Lily Rabe no haya podido participar en esta temporada y que Misty Day se haya quedado a salvo de tanta tontería.
Porque, sinceramente, traer de vuelta a Frances Conroy, actriz ya retirada de la interpretación, para lo poco que ha aportado Myrtle Snow es bastante triste. Con ella hemos vivido uno de los momentos más vergonzosos de '13' (no por culpa de la actriz, sino del guion), que fue cuando vuelve a la Academia Miss Robichaux al grito de "¡Balenciaga!". Es algo que hemos visto toda la temporada: personajes que dicen de nuevo su frase más icónica en un contexto en el que no viene a cuento, solo para que los fans esbocen media sonrisa al oírlo. Pero cuando esto se repite una y otra vez deja de producir un efecto positivo y se vuelve en contra; te están colando el fanservice más vago posible.

Eso ha sido 'American Horror Story: 13', una temporada sin ningún tipo de inspiración, que vive de las rentas y que parece un fanfic hecho por un guionista mediocre (os miramos a vosotros, Ned Martel y Charlie Carver) que abusa de pedirle ayuda a ChatGPT. Una que prometía temporada que prometía ser un "All Stars" de todas, pero que ha explotado hasta el ridículo a unos pocos personajes emblemáticos y no ha sabido qué hacer con muchos otros. ¿Para qué traer de vuelta a Evan Peters con personajes como Tate o Kai para que sean prácticamente extras?, ¿cómo puedes tener el morro de poner a Kathy Bates entre las protagonistas en los títulos de crédito para que no aparezca más de 20 segundos?, ¿fichas a John Waters para esto?
Pero lo peor de todo fue el cruce entre temporadas, con doble mortal con tirabuzón, que se marcó el penúltimo episodio. La serie decidía que, para darle al espectador lo que quiere, iba a unir las biografías de tres personajes de Jessica Lange: la hermana Jude, cuando estaba en el manicomio, había sido seducida por Satán y fruto de ello había tenido dos hijas, que no eran otras que Fiona Goode y Constance Langdon, gemelas separas al nacer. Huelga decir que esto no tiene ninguna lógica, ni por fechas, ni por esencia de personajes, ni por nada. Incluso en 'Asylum', la temporada de Jude, ya había otra representación del demonio que era la hermana Mary Eunice.
Ese crossover que pretendía ser excitante, en realidad, consiguió el mayor enfado de los fans y fue el momento de tirar la temporada a la basura. Tradicionalmente, las conexiones entre temporadas de 'American Horror Story' solían ser sutiles (como se aprecia en este artículo que hicimos hace una década), pero esta ha sido con brocha gorda. Ver a Jessica Lange interpretar a dos de sus personajes en la misma habitación no se convertía en un momento culmen de 'American Horror Story' sino en uno de sus puntos más bajos y que Constance aprenda finalmente a ser una bruja lo único que da es un terrible bochorno.

Tras eso, llegamos al episodio final con la sensación de que la trama aún no ha arrancado y este recoge todo el desaguisado con aún menos fuste. Después de pasarnos trece capítulos viendo al carcamal del señor Nas postrado en la cama, esperando a que cumpliese cien años y con ello su objetivo de dominar el mundo, el diablo decide que no, que se ha aburrido de su propio objetivo y que cancela todo. ¿QUÉ--? Y a las prisas, Cordelia, resucitada por segunda vez esta temporada, por su propio rival además, y Mallory, que hizo mucho más en 'Apocalypse' aquí, se buscan un plan de último momento para cerrar todo de la forma más rápida y chapucera posible.
Podríamos seguir y seguir analizando todas las cosas que no tienen sentido de esta temporada y criticando las decisiones tomadas o el poco respeto que se ha tenido por los personajes, pero vamos a dejarlo aquí. Intentemos olvidar que esta temporada ha existido, aunque la lección nos sirva para no dejarnos engañar con la siguiente.
Puntuación 1/10

Nací en Wisteria Lane, fui compañero de piso de Hannah Horvath y 'Chicago' me volvió loco porque Roxie Hart soy yo. Tengo la lengua afilada, pero, como dijo Lola Flores, "me tenían que dar una subvención por la alegría".
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