La ciencia confirma lo que los ancianos contaban: un análisis genético revela una población de Ecuador que conservó sus raíces durante más de 1.500 años
El análisis genético de cuatro antiguos habitantes de la costa ecuatoriana revela una continuidad de 1.500 años y una inesperada prueba de tuberculosis anterior a la llegada de los europeos.
Publicado por Christian Pérez
Redactor especializado en divulgación científica e histórica
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Durante siglos, la costa del actual Ecuador fue escenario de profundas transformaciones. Sus habitantes levantaron aldeas, desarrollaron complejas tradiciones funerarias, establecieron rutas comerciales y sobrevivieron a las consecuencias de grandes acontecimientos naturales. Sin embargo, bajo todos aquellos cambios parece haber existido una continuidad que hasta ahora había pasado inadvertida. La respuesta estaba escondida en los huesos de cuatro personas que vivieron en épocas muy diferentes.
Un equipo internacional de investigadores, encabezado por John Lindo, de la Universidad de California en Berkeley, ha conseguido recuperar y analizar el ADN de cuatro individuos enterrados en el yacimiento arqueológico de Salango, situado en la costa central ecuatoriana. Los resultados, publicados el 27 de octubre de 2026 en la revista científica PNAS Nexus, revelan que esta población conservó importantes vínculos genéticos durante aproximadamente 1.500 años.
Pero la investigación ha deparado otra sorpresa. Entre los restos analizados se encontraban los de un bebé que vivió hace unos 2.300 años y que presentaba señales de una enfermedad infecciosa. El análisis molecular ha permitido identificar ADN de bacterias del complejo responsable de la tuberculosis, proporcionando una prueba excepcional de su presencia en Sudamérica mucho antes de la llegada de los europeos.
Cuatro individuos separados por más de mil años
Salango ocupa un lugar destacado en la arqueología sudamericana. Sus primeros asentamientos se remontan aproximadamente al 4000 a. C., cuando comunidades dedicadas principalmente a la pesca y la recolección de moluscos comenzaron a ocupar este sector del litoral del Pacífico. Con el paso de los milenios, el enclave adquirió nuevas funciones y terminó convirtiéndose en un importante centro ceremonial y comercial.
Para reconstruir su historia biológica, los científicos estudiaron cuatro genomas antiguos correspondientes a individuos de tres periodos culturales. Dos vivieron hace aproximadamente 2.300 años, otro hace unos 1.900 y el más reciente hace 740 años. La comparación permitió examinar si las transformaciones que experimentó la región estuvieron acompañadas de grandes cambios en la ascendencia de sus habitantes.
Los resultados mostraron una notable semejanza genética entre los cuatro individuos, a pesar de la distancia temporal que los separaba. También revelaron conexiones con poblaciones antiguas y actuales de Ecuador, Colombia y Perú. Estas coincidencias sitúan a Salango dentro de una amplia red de ascendencias compartidas que se extendía por el noroeste de Sudamérica y diferentes territorios andinos.
El hallazgo resulta especialmente relevante porque Ecuador constituía hasta ahora un importante vacío en los estudios de genómica antigua. La mayoría de las investigaciones se habían concentrado en otras regiones del continente, particularmente en Perú y Chile. Estos cuatro genomas ofrecen, por primera vez, una referencia directa para estudiar la historia genética de las antiguas comunidades ecuatorianas.

Una población que mantuvo sus raíces durante siglos
La historia de Salango no estuvo exenta de acontecimientos traumáticos. Hacia el 330 a. C., la erupción del volcán Pululahua alteró profundamente el panorama regional y coincidió con el final de una larga tradición cultural. Posteriormente surgieron nuevas prácticas funerarias, estructuras de poder y formas de organización social.
Durante los siglos siguientes, el asentamiento experimentó otra transformación significativa. Lo que había sido un espacio asociado a enterramientos y ceremonias terminó integrándose en las redes marítimas de la cultura manteña, conocida por sus intercambios comerciales y por la circulación de productos tan apreciados como las conchas de Spondylus.
A pesar de estos cambios, los análisis genéticos apuntan a la persistencia de una parte importante de la ascendencia local. Esto no significa que Salango permaneciera aislado ni que sus habitantes fueran descendientes directos unos de otros. Los resultados tampoco descartan movimientos migratorios o mezclas con comunidades vecinas. Lo que muestran es una continuidad genética considerable entre los individuos estudiados.
Los investigadores fueron todavía más atrás en el tiempo mediante modelos demográficos. Uno de ellos situó la diferenciación de la ascendencia representada en Salango respecto a otras ramas indígenas sudamericanas alrededor de hace 9.800 años. No obstante, los propios autores advierten de que esta fecha depende de los supuestos utilizados en los cálculos y no debe interpretarse como una separación poblacional definitivamente establecida.
El bebé de hace 2.300 años que escondía otra sorpresa
La investigación también ha permitido recuperar una parte especialmente delicada de la historia de estas comunidades: las enfermedades que afectaban a sus habitantes. Uno de los individuos examinados, identificado como SLG-12B, era un bebé cuyos huesos presentaban lesiones compatibles con una infección tuberculosa.
Los especialistas identificaron alteraciones en las costillas, los brazos, las escápulas y diferentes regiones del cráneo. La distribución de estas lesiones sugería que el pequeño pudo sufrir tuberculosis congénita o una meningitis tuberculosa durante sus primeros momentos de vida. Sin embargo, las alteraciones óseas, por sí solas, no bastaban para demostrar qué microorganismo había provocado la enfermedad.
La respuesta llegó con el análisis del ADN antiguo. Los investigadores identificaron material genético perteneciente al complejo Mycobacterium tuberculosis y reconstruyeron parcialmente el genoma del patógeno. Las características de degradación del ADN respaldaron su autenticidad y permitieron vincular la infección con los restos arqueológicos.
Este resultado constituye una de las evidencias moleculares tempranas de tuberculosis en la Sudamérica anterior al contacto europeo. Aunque la cobertura genética obtenida no permite determinar con precisión la variedad bacteriana ni reconstruir su historia evolutiva, confirma que estas enfermedades ya formaban parte de la vida de las poblaciones americanas hace más de dos milenios.

Una nueva mirada al pasado de Sudamérica
El trabajo publicado abre nuevas posibilidades para comprender cómo se relacionaron las poblaciones que ocuparon la costa del Pacífico y los Andes. La continuidad observada en Salango demuestra que los cambios culturales y políticos no necesariamente implicaron una sustitución de sus habitantes.
Los resultados deben interpretarse con prudencia, pues proceden de únicamente cuatro individuos. Será necesario analizar nuevos enterramientos de diferentes épocas y regiones para conocer hasta qué punto esta continuidad fue representativa de otras comunidades ecuatorianas.
Aun así, los restos de Salango han proporcionado dos testimonios extraordinarios: una ascendencia que perduró durante siglos y la huella de una enfermedad que afectó a un niño mucho antes de la llegada de los conquistadores. Dos historias conservadas en los huesos que permiten conocer mejor la vida, las relaciones y los riesgos de quienes habitaron la antigua costa sudamericana.
Referencias
- Ancient Ecuadorian genomes reveal millennia of genetic continuity on the Pacific Coast of South America, PNAS Nexus (2026)
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