La psicología habla claro de los que siempre intentan afrontar las dificultades solos
Responsabilizarse de uno mismo no solo significa cuidarse y seguir las pautas que nos da el médico. También implica una responsabilidad a nivel mental y emocional en la que, como personas adultas, debemos asumir las consecuencias de nuestras acciones y adaptarnos a las distintas situaciones que van apareciendo en nuestro día a día.
Para la psicóloga Montse Escobar, de Monarka Clinic, "responsabilizarse de uno mismo no significa pensar que todo depende de nuestras decisiones, sino aprender a distinguir qué aspectos de nuestra vida sí están en nuestras manos y qué podemos hacer con ellos". Una reflexión, añade, que resulta "especialmente relevante" cuando se habla de salud.

"Hay enfermedades y situaciones que pueden suceder sin que sea culpa nuestra, y responsabilizarnos de nuestra vida no significa cargar con la culpa por lo que nos ocurre, sino hacernos cargo de nosotros mismos y preguntarnos qué parte de aquello que vivimos sí está en nuestras manos", explica.
"Asumir responsabilidad implica pasar de sentirnos únicamente víctimas de las circunstancias a preguntarnos qué podemos hacer ante aquello que estamos viviendo", añade. No se trata de "pensar que podemos controlar todo lo que ocurre", sino de identificar lo que sí depende de nosotros para actuar.

Escobar también plantea: "Ante una situación difícil, podemos quedarnos en la queja, preguntándonos por qué nos ha pasado algo, o podemos sentir el dolor, el miedo o la rabia y preguntarnos qué podemos hacer ahora". En esta segunda es donde "recuperamos nuestro poder".
"La responsabilidad sobre uno mismo tampoco significa afrontar las dificultades en solitario, sino que buscar ayuda médica o psicológica, apoyarse en otras personas o reconocer que necesitamos acompañamiento también puede formar parte de ese proceso", asegura la psicóloga.
"Empoderarnos no significa pensar que podemos con todo ni que no necesitamos a nadie", sentencia la experta, que afirma que "pedir ayuda también es tener responsabilidad". Incluso cuando una persona necesita más apoyo, existe una parte de su vida sobre la que puede seguir tomando decisiones, como la alimentación, el sueño, el movimiento o las relaciones. Todas ellas forman parte de "ese espacio en el que podemos participar activamente en nuestro propio cuidado".
"Recuperar ese margen de decisión no consiste en cargar con la culpa por aquello que nos ocurre, sino en reconocer qué está en nuestras manos y utilizarlo para cuidarnos, pedir ayuda cuando sea necesario y afrontar de una manera diferente las circunstancias que nos toca vivir".
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