Ormusa alerta que cambios en la jornada laboral podrían ampliar la carga de cuidados para las mujeres en El Salvador

Una eventual reorganización del horario laboral en El Salvador podría traducirse en jornadas reales de hasta 13 o 14 horas para las mujeres que combinan empleo remunerado, traslados y responsabilidades de cuidado, según advirtió la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (Ormusa) en un informe de su Observatorio Económico y Laboral de las Mujeres.
El documento, difundido en el contexto de las discusiones sobre posibles reformas a la jornada y a la organización del tiempo de trabajo, plantea que el análisis debe incluir los efectos sobre la igualdad, los cuidados, la salud, la seguridad y la calidad de vida de las personas trabajadoras.
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El Código de Trabajo establece una jornada ordinaria diurna de hasta ocho horas y una semana laboral de hasta 44 horas. ORMUSA sostiene que una eventual concentración de esas horas en menos días no implicaría una reducción del tiempo de trabajo, sino una ampliación de las jornadas diarias.
Ormusa señala que el tiempo laboral no se limita al que una persona pasa en su puesto de trabajo. También deben considerarse los traslados, la alimentación, el descanso, las tareas domésticas, los cuidados, el estudio y otras responsabilidades familiares.
La advertencia apunta de manera particular a las mujeres que tienen a su cargo hijas, hijos u otros familiares dependientes. Según el documento, una jornada remunerada de 11 horas, sumada a los desplazamientos, puede llevar el tiempo total de actividad a 13 o 14 horas.
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“La doble jornada, laboral y de cuidados, no desaparece con la compactación del horario, sino que se agrava”, señala el informe de ORMUSA.

El texto menciona que las mujeres jefas de hogar y las trabajadoras responsables del cuidado de personas dependientes enfrentarían mayores obstáculos para sostener su empleo si los horarios fueran más largos o rígidos. También advierte que, ante ese escenario, algunas personas podrían verse obligadas a renunciar para atender esas responsabilidades.
El informe sostiene que los servicios públicos de cuidado infantil y de atención a personas adultas mayores o con discapacidad son limitados. Añade que los horarios escolares y los centros de salud no están diseñados para acompañar jornadas laborales de 11 horas.
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Para la entidad, nadie debería verse obligado a elegir entre trabajar y cuidar. El documento vincula esa discusión con la necesidad de garantizar cuidados, no discriminación, salud y seguridad, participación laboral y conciliación entre la vida laboral, familiar y personal.
El documento señala que las jornadas más extensas pueden concentrar la fatiga hacia el final del turno, elevar el riesgo de accidentes y reducir las horas de sueño y descanso. En el caso de las mujeres, agrega, a ese desgaste se suma la segunda jornada de trabajo doméstico y de cuidados.

ORMUSA plantea que los efectos no serían iguales en todas las actividades. En la maquila, donde la fuerza laboral es mayoritariamente femenina, 11 horas de trabajo de pie o repetitivo tendrían consecuencias diferentes a las de un empleo de oficina. En el comercio y los servicios, muchas trabajadoras ya enfrentan horarios variables, turnos rotativos o más de un empleo.
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La organización pide evaluar las características de cada ocupación, entre ellas la permanencia de pie, el trabajo repetitivo, la exposición al calor, la conducción, el uso de maquinaria, las pausas, los períodos de descanso y el trabajo nocturno.
Antes de adoptar una reforma, Ormusa propone que instituciones públicas, empresas, organizaciones de trabajadores y otros actores evalúen las alternativas desde una perspectiva de igualdad sustantiva y derechos humanos.
El documento menciona el impacto sobre la no discriminación por sexo, discapacidad, edad y condición de salud; los derechos laborales, salarios, horas extraordinarias, prestaciones, protección de la maternidad y seguridad social.
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También pide considerar el tiempo de movilidad, la compatibilidad de los horarios con la vida cotidiana, las responsabilidades familiares y las situaciones de especial desigualdad que enfrentan trabajadoras domésticas, de maquila, rurales, a domicilio, mujeres jefas de hogar y personas con discapacidad.
En su planteamiento, cualquier reforma a la jornada laboral debe colocar a la persona trabajadora en el centro y evitar retrocesos en sus derechos.
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