Contraloría detecta irregularidades en cuidado de menores de edad en residencia de Mejor Niñez de Antofagasta

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Tras una inspección en terreno, la Contraloría Regional de Antofagasta detectó una serie de irregularidades en la atención y cuidado de niños, niñas y adolescentes (NNA) de la Residencia de Protección para Lactantes y Preescolares Antay, administrada por la Fundación Creeser, entre ellas errores en la administración de medicamentos, déficit de personal y deficiencias en las condiciones de habitabilidad.
Los antecedentes quedaron consignados en el Informe de Inspección en Terreno N° 452 de 2026, elaborado tras una fiscalización realizada el pasado 14 de mayo al recinto, supervisado por la Dirección Regional del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia.
Uno de los hallazgos más graves estuvo relacionado con la administración de medicamentos, debido a que la residencia no contaba con un sistema claro y actualizado para controlar las dosis y horarios de los tratamientos. Esta situación se produjo en un contexto de incidentes registrados durante el año, entre ellos la hospitalización de un menor por una sobredosis de risperidona y la interrupción durante dos días consecutivos del tratamiento médico prescrito a otro residente.
Asimismo, los fiscalizadores constataron que un niño diagnosticado con varicela no había recibido el tratamiento indicado por un servicio de urgencia. Posteriormente, el menor debió ser trasladado a un centro asistencial para una nueva evaluación médica, donde se le prescribió un tratamiento distinto. A esto se sumó la demora en la derivación de otro residente que sufrió una lesión en un dedo y requería atención médica.
Déficit de cuidadoras y falta de antecedentes laborales
La inspección también evidenció incumplimientos en la dotación mínima de personal, luego de establecer que cuatro de los cinco turnos analizados presentaban déficit de cuidadoras. Según el informe, para una población de 21 residentes se requería un mínimo de cuatro trabajadoras por turno, estándar que no se cumplía en determinadas jornadas hábiles, fines de semana y festivos.
A ello se agregó que 13 trabajadores que mantenían contacto directo y habitual con los menores no contaban en sus carpetas administrativas con todos los antecedentes necesarios para acreditar su idoneidad. Si bien Contraloría verificó que ninguno registraba inhabilidades para trabajar con menores de edad ni sanciones relevantes por maltrato, el recinto no acreditó haber efectuado oportunamente las revisiones exigidas por la normativa.
Frente a estos antecedentes, Contraloría determinó que la Dirección Regional de Antofagasta del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia deberá instruir un procedimiento disciplinario, con el objetivo de establecer eventuales responsabilidades administrativas.
Sobreocupación y problemas de seguridad
En materia de habitabilidad, el organismo fiscalizador constató que la residencia mantenía a 21 niños, niñas y adolescentes, pese a disponer de solo 15 plazas autorizadas, lo que representaba una sobreocupación del 40%. Esta situación se reflejaba en dormitorios con alta ocupación y camas de dimensiones reducidas instaladas a nivel de piso, afectando las condiciones de descanso y circulación de los residentes.
También se detectaron vulneraciones en el acceso a la educación. En particular, un niño permaneció durante 145 días corridos sin matrícula ni acceso a una oferta educativa desde su ingreso al recinto, el 11 de marzo de 2026. La situación se mantuvo hasta el 3 de agosto, cuando finalmente fue incorporado a un aula hospitalaria.
Finalmente, la fiscalización advirtió que la residencia prestaba servicios de alimentación sin contar con la autorización sanitaria correspondiente. Además, las instalaciones interiores de gas carecían del Certificado de Inspección Periódica con calificación de Sello Verde, una deficiencia que ya había sido observada previamente por el Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, conocido como Mejor Niñez.
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