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Friday, September 25, 2026

Septiembre no tiene que ser enero: cómo volver al gimnasio sin querer recuperar en dos semanas 'todo lo perdido' en verano

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Septiembre se parece mucho a enero. Volvemos de vacaciones, nos miramos al espejo, notamos el cuerpo diferente y aparece esa frase tan repetida: “Ahora sí, me pongo en serio”. El problema es que muchas mujeres vuelven al gimnasio con demasiada prisa, intentando compensar en dos semanas todo lo que creen que han perdido durante el verano. Más entrenamiento, menos comida, cardio todos los días y una rutina perfecta desde el primer lunes. Pero volver a cuidarse no debería convertirse en un castigo.

Septiembre no tiene que ser el mes de compensar el verano. Tiene que ser el mes de recuperar la rutina. Lo primero que me gusta recordar es que el cuerpo no cambia por completo de un día para otro. Después del verano puedes sentirte más pesada, hinchada o con menos tono, pero eso no significa necesariamente que hayas perdido todo tu progreso.

La retención de líquidos, los cambios en el descanso, una mayor ingesta de sal o alcohol, menos actividad física o digestiones más pesadas pueden influir en cómo te ves y cómo te sientes. Por eso, no conviene volver al gimnasio desde el drama. Volver a entrenar no debería nacer de la culpa, sino del deseo de cuidarte otra vez.

En verano, a muchas mujeres les importa el aspecto de su abdomen
En verano, a muchas mujeres les importa el aspecto de su abdomenPatricia Vera

El error de querer compensarlo todo de golpe

Uno de los errores más frecuentes es entrenar demasiado fuerte durante la primera semana para “compensar” el verano. Pero el cuerpo necesita estímulos y recuperación. Pasar de varias semanas con menos rutina a entrenar al límite puede generar demasiada fatiga, agujetas intensas o molestias.

Y cuando las primeras sesiones se convierten en una experiencia desagradable, mantener la rutina resulta mucho más difícil. No necesitas salir reventada del gimnasio. Necesitas volver a coger ritmo.

La vuelta ideal no tiene por qué comenzar con la rutina más exigente. Una primera semana de readaptación puede ayudar a recuperar sensaciones y preparar al cuerpo para aumentar progresivamente la carga:

  • Menos peso
  • Menos volumen
  • Más técnica
  • Más atención a cómo responde el cuerpo

Ejercicios básicos como sentadillas, zancadas, peso muerto con mancuernas, puente de glúteo, remos, press, trabajo de core y caminatas pueden ser suficientes para comenzar, siempre adaptados al nivel de cada persona. El objetivo de la primera semana no es batir marcas. Es terminar cada entrenamiento pensando: “Puedo repetir”. Ahí empieza la constancia.

No hagas solo cardio para “quemar” el verano

Muchas mujeres vuelven en septiembre pensando que necesitan hacer cardio todos los días para compensar los excesos de las vacaciones. Caminar, correr, montar en bicicleta o utilizar la elíptica puede ser beneficioso, pero si el objetivo es mejorar la composición corporal y recuperar fuerza, el entrenamiento de fuerza también debería formar parte de la rutina.

Trabajar la fuerza permite estimular la musculatura de piernas, glúteos, brazos, espalda y abdomen y mejorar la capacidad para realizar movimientos cotidianos. La fuerza no debería ser el complemento del entrenamiento: debería tener un papel protagonista. El cardio puede acompañarla, pero no tiene por qué convertirse en una herramienta para “pagar” las comidas del verano.

Patricia Vera con bandas elásticas para entrenar la fuerza
Patricia Vera con bandas elásticas para entrenar la fuerzaPatricia Vera

En septiembre no hace falta cambiarlo todo. No necesitas entrenar seis días, comer perfecto, eliminar todos los alimentos que te gustan y controlar cada paso. Es mejor empezar con tres compromisos sencillos:

  1. Entrenar fuerza dos o tres días por semana.
  2. Caminar más durante el día.
  3. Volver a una alimentación más ordenada, con proteína, verduras y una buena hidratación.

Cuando estos hábitos estén consolidados, puedes añadir nuevos objetivos. Porque intentar hacerlo todo perfecto desde el primer lunes puede acabar pasando factura. La constancia no nace de la perfección. Nace de lo posible repetido muchas veces.

Después del verano, muchas mujeres se pesan y se frustran al ver que el número ha cambiado. Pero el peso corporal puede variar por diferentes motivos. Los líquidos, la cantidad de sal consumida, el ciclo menstrual, el descanso o los cambios digestivos pueden influir en lo que marca la báscula. Por eso, el peso no debería ser la única medida de progreso.

También conviene observar otras señales: más energía, mejor descanso, más fuerza, mejor postura, mayor movilidad o una mayor sensación de bienestar. A veces el cuerpo empieza a mejorar antes de que la báscula lo confirme.

Septiembre debe ser una vuelta, no un castigo

Cuidarte no significa pagar por lo que hiciste durante el verano. Significa volver a moverte. Volver a entrenar. Recuperar el descanso. Volver a comer con más calma. Volver a sentirte fuerte y activa.

El abdomen es una de las partes más cambiantes del cuerpo femenino
El abdomen es una de las partes más cambiantes del cuerpo femeninoPatricia Vera

No necesitas recuperar todo en dos semanas. Los cambios que se mantienen en el tiempo necesitan paciencia y continuidad. Septiembre tampoco tiene que convertirse en otro enero lleno de promesas imposibles. Puede ser simplemente el mes en el que recuperas tus hábitos sin exigirte hacerlo todo perfecto desde el primer día. Sin castigo. Sin culpa. Sin querer compensarlo todo en dos semanas.

La clave está en empezar progresivamente, entrenar fuerza, caminar más, ordenar la alimentación y construir una rutina que puedas mantener cuando desaparezca la motivación inicial. Porque no se trata de quién vuelve más fuerte la primera semana. Se trata de seguir entrenando cuando llega octubre.

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