Día de la Madre: macanas que me mandé y de las que me arrepiento

Se viene el Día de la Madre y quiero hablar de madres. De cagaditas que nos mandamos en el intento de hacer las cosas bien.
Por ejemplo, el otro día vi a una madre con su nena chiquita, tenía chupete, estaba en el cochecito leyendo un libro en remera. La mamá le dice “ponéte la campera” y la nena, como corresponde a su edad, empezó a hacer un berrinche. La mamá le arrancó el libro y la nena se puso a llorar a los gritos.
La mamá se enojó. También estaba la mamá de la mamá, o sea la abuela de la criaturita, que si hay una figura que nos mete presión en nuestro desempeño como madres es nuestra propia madre.
La abuela de la criatura metía fichas para que la nena se abrigara, entonces la mamá se sacaba cada vez más. Yo tenía ganas de llevarla a un costado y decirle “Yo sé que ahora estás pasada, sin poder de reflexión, pero yo vengo del futuro y quiero decirte algunas cosas”.

Quería decirle que no le arranque el libro así ni le grite, que se lo diga con firmeza y listo. Pero si cuando yo tenía hijos chiquitos, una señora en pleno desquicio me llegaba a decir algo así, iba a terminar todo a las trompadas, así que no le dije nada.
Pero me quedé con la ganas de compartir con aquellas que están en pleno ejercicio del rol más hermoso, agobiante y desestabilizante que existe, que es lidiar con gente chiquita, algunas de esas cagaditas que me mandé y hoy evitaría:
--A mi hija mayor la ayudé a vestirse como hasta los 10 años. Error garrafal. Es IMPERIOSO enseñarles a hacer las cosas por sus propios medios para que vayan aprendiendo, Y bancarse que al principio las hagan para el culo. Esto evitará ser su eterna esclava.
--Obligarlos a ir a actividades que vos querés que hagan. Lo ideal es llevarlos a lo que ellos te pidan, son las únicas actividades que tienen chance de sostenerse en el tiempo.
--Algo importante en los tiempos que corren: No exponerse en un chat de un mamis. Yo lo hice (más de una vez) y NO lo recomiendo. En un minuto sos la “mami loca". Aunque seas recontra compleja como yo, esforzate por ser lo más “easy going” posible y sumate a lo que quiera la mayoría. A menos que sea algo que ponga en riesgo al chico, si a todos les gusta el buzo verde y a vos no, intentá adaptarte.
--Tema escolarización. Es importante considerar los horarios laborales de los progenitores. Por ejemplo, yo hago teatro a la noche. Haberlos mandado siempre a la mañana fue una tortura. Al menos al jardín podría haberlos mandado a la tarde. Además el otro día escuché que como la vida laboral de la gente cambió tanto, empezaron a abrir jardines turno noche. ¡Lo bien que me hubiera venido en aquellos años!
--Gritarles como loca porque estaba sacada. Yo sé que es una etapa en la que una vive un poco alterada. No está mal la opción de irte a un lugar donde el niño no escuche, gritar, morder la almohada, revolear la almohada... Yo lo empecé a implementar cuando mi hija ya tenía como 12, pero vos que estás a tiempo empezá antes.
Por supuesto, hasta el día de hoy sigo intentando evitar los gritos, pero no siempre me sale. Porque es imposible no sacarse cada tanto de quicio y seguir mandándonos cagadas con nuestros hijos durante toda nuestra vida. Ninguna de nosotras zafa de esto.
Por eso, le pregunté también a otras madres qué me cuenten las suyas y me dijeron cosas como:
“Seguir métodos de libros, como el Duérmete Niño, cuando ves que con tu hijo no es por ahí”.
“Cuando te dicen que el bebe rola y se puede caer, porfa hacele caso”.
“Querer que se haga amigo de los populares” .
“Elegirles la ropa y los colores cuando ellos ya lo pueden hacer”.
“Intentar que no se pasen a tu cama. Igual un día no se pasan más”.
“Darle el celu desde chiquito”.
“Sacarles el pañal o el chupete antes de tiempo. Grave error. Un día todo llega, se los juro.”
“Recomiendo que insistan con que se laven los dientes, siempre”.
“Yo quería mucha perfección, hoy sería una madre mucho más relajada”.
“Querer que hagan las cosas según el promedio, darle sus tiempos sin apurarlos”.
“Sobreprotegerlos, evitarles la frustración, salen muy frágiles”.
“Hacer por ellos cosas que pueden hacer solos”.
Tener en cuenta factos como “el juguete más caro será ignorado”.
Otra cosa que sigo tratando de aprender como madre es a no estar siempre tan preocupada y confiar más en los procesos y sobre todo en ellos. No tenerle tanto miedo a que se frustren o decepcionen. Un poco es necesario para constituirse como personas fuertes que es, en definitiva, lo que queremos que ellos sean.
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