El ejército estadounidense compró 21 cazas rusos MiG-29 Fulcrum Mach 2.3 para impedir que Irán obtenga un sistema de lanzamiento de armas nucleares

Los Estados Unidos e Irán se encuentran en un conflicto bélico activo que comenzó en 2026 y el futuro incierto. Sin embargo, ambos países mantienen una larga historia de hostilidades que comenzó tras la Revolución Islámica de 1979. Una historia militar detalla cómo los negocios estratégicos sirven para la defensa bélica a nivel global.
Un informe del sitio digital "19FortyFive" (1945), portal especializado en seguridad y asuntos militares americanos, recopiló el relato de cómo la compra de 21 cazas MiG-29 y 500 misiles a Moldavia (ex república Soviética) en 1997, ayudó a mantenerlos alejados de Irán y un posible sistema de lanzamiento de armas nucleares.

Catorce de ellos eran MiG-29C Fulcrum, descritos por funcionarios estadounidenses como equipados para el lanzamiento de armas nucleares.
Se indica que el valor total del acuerdo nunca se hizo público oficialmente, aunque el ministro de finanzas de Moldavia en ese momento cifró el pago en efectivo en unos 40 millones de dólares. Washington también proporcionó ayuda humanitaria y equipo militar no letal, como camiones.
"No era chatarra obsoleta": el MiG-29 y la compra estratégica
El Mikoyan-Gurevich (más conocido como MiG-29) son cazas rusos de cuarta generación, diseñados por la Unión Soviética en los años 1970. El ex secretario de Defensa William Cohen, quien en la actualidad tiene 86 años, anunció en aquel momento la adquisición y dijo que el avión figuraba en la lista de compras de Irán.
Esos cazas soviéticos bimotor alcanzaban aproximadamente Mach 2.3 (más de dos veces la velocidad del sonido), y portaban un cañón de 30mm y hasta seis misiles aire-aire.

Las aeronaves tenían una aceleración y maniobrabilidad necesarias para amenazar a los cazas de la OTAN de la época a corta distancia. Por esto, la compra significó más que un simple traslado de los cazas, ya que fue el retiró del mercado internacional antes de que Irán u otro gobierno los quiera comprar.
El informe del especialista en el texto de 19FortyFive explica que la llegada a Ohio de los aviones también le dio a los ingenieros estadounidenses acceso a sistemas de recopilación de inteligencia remota que nunca antes habían estado a su alcance.
En aquel entonces los aviones aún conservaban su valor de mercado, e Irán ya operaba con MiG-29 de generaciones anteriores. Durante la década de 1990, el país islámico buscó equipos rusos más avanzados para poder armarse.
Capacidad nuclear y cómo se disipó una amenaza difícil de concretar
Moldavia había heredado una flota de cazas que, tras el colapso de la Unión Soviética, mantenerla era más costosa que lo que su capacidad institucional podía, por lo que la venta fue su primera opción. Sin embargo, EE.UU. no desconocía que, aunque Moldavia tuviera capacidad nuclear, no tenía bombas nucleares.
Así tampoco Irán tenía una bomba nuclear lista para ser instalada bajo un misil Fulcrum en esos aviones. Sin embargo, funcionarios estadounidenses no descartaron que esos MiG conservaran el cableado y las interfaces que permitían el lanzamiento de armas nucleares, por lo que Washington no descartó el riesgo.
Prefirió comprar y retirarlos del mercado, lo que terminó siendo una escena de la posguerra fría: tripulaciones estadounidenses transportando un antiguo regimiento de cazas soviéticos fuera de Europa del Este.
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