"Nunca hemos visto nada parecido": la misteriosa estatua neolítica de 11.000 años que muestra a un humano dominando a un leopardo
En uno de los asentamientos más antiguos del mundo aparece una escultura inédita: una figura humana dominando a un leopardo, símbolo de poder según los expertos.
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Hace casi 12.000 años, en las colinas del sureste de Anatolia, alguien tomó un bloque de piedra y esculpió dos figuras: una humana y otra animal. Esa pieza, que fue tallada cuando el Neolítico daba sus primeros pasos y mucho antes del nacimiento de la escritura, permaneció enterrada bajo capas de sedimento hasta el verano de 2026.
El hallazgo de una talla con una figura humana sentada sobre el lomo de un leopardo es el primero que se documenta en una fecha tan temprana. Se produjo en Karahan Tepe, en la provincia turca de Şanlıurfa, uno de los asentamientos más antiguos conocidos del planeta. Según el comunicado oficial del Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía, la pieza mide unos 70 centímetros de altura y presenta un estilo que, en palabras del propio ministro Mehmet Nuri Ersoy, "no se parece a nada visto hasta el momento". ¿Sabemos por qué los primeros agricultores y cazadores del mundo sentían la necesidad de representar figuras humanas frente a las bestias más temidas de su entorno?
Hace 11.000 años, alguien esculpió en piedra la idea de que un ser humano podía dominar a la fiera más temida de su entorno.
El hallazgo en Karahan Tepe: una estatua sin precedentes
Karahan Tepe fue descubierto en 1997 por el arqueólogo Bahattin Çelik y forma parte de una constelación de asentamientos del Neolítico Precerámico que también incluye Göbekli Tepe, su vecino más célebre. Los investigadores sitúan la fundación del poblado hacia el 9750 a.C., lo que lo convertiría en una de las aldeas humanas más tempranas jamás excavadas.

La nueva escultura apareció sobre una plataforma, adosada al muro, de una estructura circular de unos tres metros de diámetro, un tipo de edificio característico de estos primeros núcleos de población del sureste de Turquía. La talla representa a una persona sobre el lomo de un leopardo, un felino que en aquella época recorría libremente las llanuras y las montañas de la región de Urfa.
Para los arqueólogos, el descubrimiento formula nuevas preguntas sobre los periodos más tempranos de la historia humana. Por su antigüedad, cada nueva pieza que sale de Karahan Tepe obliga a revisar planteamientos previos sobre las creencias y la organización social de estas comunidades neolíticas.
La estatua de Karahan Tepe demuestra que el pensamiento simbólico complejo existía miles de años antes de las grandes civilizaciones urbanas conocidas.
Humanos y depredadores: un motivo que se repite en el arte neolítico
Las representaciones de una persona junto a un animal peligroso no son una novedad absoluta en esta región de Anatolia. En 2023, en el propio yacimiento de Karahan Tepe ya se había desenterrado otra estatua de 11.000 años de antigüedad que representaba a un hombre sujetando su propio miembro viril, posiblemente la efigie de un antepasado relevante para la comunidad. Y en 1993, en el propio yacimiento de Göbekli Tepe, apareció una escultura de tamaño casi natural conocida como el Hombre de Urfa, con un gesto muy similar.
¿Y qué hay de los felinos? En 2022, en el yacimiento de Sayburç, los arqueólogos hallaron un relieve narrativo con dos leopardos, un toro y un hombre sujetándose los genitales. Puesto que en Karahan Tepe ya se había documentado una estatua de una persona con un leopardo sobre la espalda, hoy conservada en el Museo de Şanlıurfa. Jens Notroff, arqueólogo del Instituto Arqueológico Alemán, considera que la nueva pieza parece una versión invertida del tipo ya conocido de animal montado sobre un humano. Este patrón repetido, en el que se combinan humanos, felinos y gestos de dominio o vulnerabilidad, sugiere que estas representaciones formaban parte de un lenguaje simbólico compartido entre varias comunidades vecinas del Neolítico.
Cazadores, leopardos y símbolos de poder se repiten en el arte neolítico de la región de Urfa. Así lo demuestra más de un siglo de excavaciones.

¿Qué significaba montar un leopardo hace 11.000 años?
En sociedades ágrafas del pasado, entender el significado exacto de estas escenas resulta complicado. Sin embargo, los especialistas disponen de pistas indirectas. Notroff explica que los leopardos eran depredadores frecuentes en la región, animales peligrosos y llenos de vigor que debían ser una presa muy difícil incluso para los cazadores más experimentados. Esa dificultad, señala, pudo reforzar su carga simbólica.
Mostrar a una persona controlando o cabalgando a una fiera semejante, en lugar de huir de ella, probablemente transmitía una idea de dominio sobre el peligro. Una figura humana que aparece sin miedo entre estos animales, o incluso dominándolos, podría leerse como un símbolo de poder y de control sobre esa fuerza salvaje.
Esta interpretación conecta con la hipótesis, ya planteada a raíz de hallazgos anteriores en Karahan Tepe y Göbekli Tepe, de que buena parte de este arte primitivo giraba en torno a la virilidad, la masculinidad y el estatus dentro del grupo. Imaginemos a un cazador que regresa victorioso de un encuentro con un depredador: su historia, contada una y otra vez junto al fuego, podría haber terminado convertida en piedra por sus vecinos como recordatorio permanente de coraje.
Cada pilar y cada escultura hallados en Karahan Tepe amplían un mapa mental que hace décadas parecía imposible de reconstruir.

Poder y pensamiento simbólico en el Neolítico
El valor de esta estatua no reside únicamente en su antigüedad, sino en lo que revela sobre las comunidades que vivían antes de la implementación de la agricultura a gran escala, de la cerámica o de la rueda, y que ya poseían un pensamiento simbólico sofisticado. Karahan Tepe y sus vecinos demuestran que el arte monumental y las creencias compartidas no nacieron con las grandes civilizaciones urbanas, sino miles de años antes, entre los cazadores-recolectores y los primeros agricultores del Creciente Fértil. Aunque esta estatua de un individuo con un leopardo no resuelve todas las preguntas sobre el Neolítico anatolio, sí muestra que, 11.000 años atrás, los seres humanos ya usaban la piedra para contarse historias sobre el valor, el miedo y el dominio de la naturaleza.
Referencias
- Çelik, B. 2011. Karahan Tepe: a new cultural centre in the Urfa Area in Turkey. Documenta Praehistorica, 38, 241-254. DOI:
- https://doi.org/10.4312/dp.38.19
- Güler, G., Çelik, B. y Güler, M. 2013. New Pre-Pottery Neolithic sites and cult centres in the Urfa Region. Documenta Praehistorica, 40. DOI:
- https://doi.org/10.4312/dp.40.23
- Killgrove, K. 2026. 'Unlike anything seen before': Archaeologists unearth a unique, 11,000-year-old statue of a person riding a leopard from one of the world's earliest settlements. Live Science. URL: https://www.livescience.com/archaeology/middle-east/unlike-anything-seen-before-archaeologists-unearth-a-unique-11-000-year-old-statue-of-a-person-riding-a-leopard-from-one-of-the-worlds-earliest-settlements
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