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Tuesday, October 27, 2026

La psicología dice que buscar vuelos a ciudades lejanas, comparar alojamientos o preparar itinerarios para vacaciones que todavía no tienen fecha es una actividad habitual para muchas personas. Algunas incluso organizan viajes completos que finalmente nunca realizan, pero disfrutan cada etapa de la planificación

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Hay personas capaces de organizar durante horas unas vacaciones que quizá jamás reserven. Comparan hoteles, estudian mapas, calculan trenes, buscan restaurantes y construyen un itinerario casi perfecto.

Si después el viaje queda archivado en una carpeta, puede parecer tiempo perdido. Pero desde la psicología del bienestar existe otra forma de mirarlo: parte del placer asociado a las vacaciones comienza mucho antes de subir al avión.

Una de las investigaciones más conocidas fue realizada por Jeroen Nawijn y Ruut Veenhoven, de Erasmus University Rotterdam y Miquelle Marchand y Ad Vingerhoets, vinculados a la Tilburg University.

El estudio evaluó a 1.530 adultos de Países Bajos, de los cuales 974 se fueron de vacaciones. El trabajo encontró que quienes tenían un viaje próximo mostraban niveles de felicidad ligeramente superiores antes de partir que quienes no tenían vacaciones programadas. Los propios investigadores señalaron que la anticipación podía explicar parte de esa diferencia.

Los investigadores llegaron a señalar que para muchas personas el disfrute comienza semanas e incluso meses antes del viaje. Foto: Shutterstock

Tras el regreso, la diferencia prácticamente desaparecía para la mayoría: solo quienes calificaban sus vacaciones como “muy relajadas” conservaban durante un período breve un aumento adicional de felicidad.

Qué tiene que ver planificar con la inteligencia

Cuando una persona compara hoteles, estudia rutas o arma un itinerario, su cerebro no distingue entre un plan firme y uno imaginario: simula la experiencia y responde como si algo bueno estuviera por pasar. Esa simulación es la que explica por qué el proceso de planificar genera bienestar por sí solo.

La conexión con la inteligencia tiene respaldo. Eric Schumacher, psicólogo de Georgia Tech, realizó un estudio de escáneres cerebrales y pruebas cognitivas a 112 personas y encontró que quienes tendían más a lo que la psicología llama mind-wandering -la capacidad de divagar y construir escenarios mentales- obtenían puntuaciones más altas en inteligencia fluida y creatividad.

Una parte del disfrute asociado con las vacaciones puede aparecer antes de que comience el viaje

Sus cerebros mostraban conexiones más eficientes entre regiones, lo que les dejaba capacidad de sobra para ese tipo de actividad.

Lo que refleja este trabajo, en definitiva, es que planificar un viaje imaginario no es perder el tiempo. Puede ser una forma de explorar posibilidades y disfrutar por anticipado algo que todavía no ocurrió.

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