Diluir un vaso de lejía en el agua de la bañera: por qué lo recomiendan y para qué sirve
En las últimas semanas se ha viralizado un 'truco' para mejorar el aspecto de la piel: llenar la bañera como si fueses a darte un baño y, antes de entrar en ella, diluir en el agua un vaso de lejía. Y lo más sorprendente no es el baño con lejía, sino que los expertos lo defienden.
Para el doctor, dermatólogo y divulgador Angelo Landriscina, diluir lejía en el agua de la bañera no es más que "el truco más viejo del mundo" para el cuidado de la piel. El especialista explicó, en una publicación que compartió en sus redes sociales, que "cuando diluyes lejía en agua, lo que obtienes es ácido hipocloroso (HClO)".
El HClO es un potente agente antimicrobiano y desinfectante, y mientras que el cloro y la lejía (ambos soluciones acuosas de hipoclorito de sodio) pueden irritar, resecar e inflamar la piel, el HClO la calma, limpia y protege sin dañarla.
Landriscina aseguró que "diluir una pequeña cantidad de lejía en una bañera llena es un enfoque que nosotros, los dermatólogos, recomendamos bastante a menudo, específicamente a las personas con eccema". Es una práctica que "hace décadas" que se lleva a cabo, añadió.

"Inicialmente, se creía que ayudaba a tratar a las personas con eccema porque, en algunos casos, su piel puede albergar una mayor carga bacteriana de estafilococos, que se cree que causaban más inflamación en las lesiones del eccema; por lo que eliminarlas mejoraría los síntomas", explicó el doctor. Pero eso no es todo.
Tal y como explicó el doctor Landriscina, los avances médicos y científicos han permitido descubrir muchas más propiedades beneficiosas del HClO para la piel. "Se ha descubierto que el ácido hipocloroso puede ser antiinflamatorio y, además, que actúa específicamente sobre marcadores que están regulados al alza en personas con dermatitis atópica", prosiguió, "por lo que un baño de lejía no es una idea tan loca como parece".
Cómo preparar el baño con lejía
Para preparar el baño con HClO de forma segura, los médicos de Mayo Clinic apuntan que, para una bañera de unos 125 litros de capacidad llena de agua hasta arriba, basta con añadirle "aproximadamente 59 mililitros de lejía".
Recomiendan llenarla de agua tibia hasta los orificios de desagüe de desbordamiento, sumergirse "del cuello hacia abajo o solo las zonas afectadas de la piel" entre cinco y diez minutos y repetirlo una o dos veces por semana para notar sus efectos.
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