Los expertos en pilates coinciden en que este es el mejor ejercicio para quitar la “joroba de búfalo”: la grasa acumulada en la nuca no se va solo con ejercicios

Un estudio reciente sugiere que tan solo tres minutos de ejercicios de alta intensidad podrían provocar cambios moleculares más amplios en la sangre que 90 minutos de actividad física moderada. Según la investigación, este esfuerzo breve e intenso modifica diversas proteínas y metabolitos relacionados con el funcionamiento del organismo. De hecho, estos cambios podrían estar vinculados con procesos que favorecen la salud cardiovascular y metabólica, principalmente en personas que buscan fortalecer su musculatura. Sin embargo, uno de los problemas posturales que afecta a algunas personas es la llamada “joroba de búfalo”. Esta puede desarrollarse, entre otros factores, por mantener la cabeza inclinada hacia el celular o la computadora durante periodos prolongados. Ante ello, un reconocido especialista en pilates propuso una serie de entrenamientos para mejorar la postura y aliviar la tensión en la zona cervical. En la siguiente nota te contamos todo lo que debes saber al respecto.
En primer lugar, debemos entender que la joroba de búfalo es una acumulación de grasa ubicada en la parte posterior del cuello que no necesariamente está asociada a una enfermedad. Si bien es cierto, una mala postura puede hacer que sea más visible, no constituye su causa. Por ello, el ejercicio puede ayudar a mejorar su apariencia, pero no elimina la grasa acumulada. Ahora, en caso el bulto aparece repentinamente o aumenta de tamaño en poco tiempo, los especialistas recomiendan acudir a un médico.
Por su parte, el experto en pilates Pablo Iglesias aconsejó a quienes padecen de esta joroba de grasa a realizar un ejercicio frente a la pared para mejorar la postura y aliviar la tensión cervical. Según explica, el movimiento consiste en apoyar los codos, elevar los talones y bajar el pecho durante un minuto. Así, la práctica ayuda a estirar la espalda y evitar que la cabeza se incline hacia delante, aunque no elimina totalmente la grasa acumulada en el cuello, conforme comparte OkDiario.
En una entrevista para la plataforma Clara, el entrenador Antonio Pastor advirtió que los dolores musculares, que aparecen entre 12 y 24 horas después del ejercicio, forman parte del proceso de recuperación y adaptación muscular, pero no garantizan mejores resultados. Por ello, como consecuencia ese dolor puede reducir temporalmente la fuerza, la movilidad y la coordinación. En ese sentido, recomendó ajustar el entrenamiento según la intensidad de las molestias y evitar esfuerzos que puedan comprometer el rendimiento físico.
Asimismo, sugirió equilibrar el esfuerzo físico con una recuperación adecuada para mejorar la condición física. Según Pastor, es posible entrenar con agujetas leves o moderadas, siempre que no limiten los movimientos. Sin embargo, si el dolor afecta la movilidad, instó adaptar la sesión y evitar ejercicios que agraven las molestias. De esta manera, el especialista destacó la importancia de priorizar la constancia y la progresión por encima del agotamiento. “Una sesión suave o adaptada no tiene por qué perjudicar la progresión si tenemos agujetas; el problema es acumular fatiga y repetir esfuerzos exigentes”, explicó.
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