MasterChef Celebrity: de las lágrimas de Julieta Poggio y la evocación de Martita Fort al reproche para Grego Rossello

Después del primer programa de MasterChef Celebrity de la nueva temporada, en el que la mitad de los concursantes fueron divididos en duplas para enfrentar el primer desafío, llegó el turno de la otra docena de famosos. En este caso, la prueba que debieron enfrentar fue distinta, porque no solo fue individual, sino que incluyó una de las instancias más temidas: el mercado.
Pero antes, al ingresar al estudio, Lizy Tagliani, Diego Ramos, Julieta Nair Calvo, Rocío Robles, Pachu Peña, Karina Mazzoco, Hernán Coronel, Sebastián Presta, Julieta Poggio, Martita Fort, Pablo Giralt y Grego Rossello se encontraron con una sorpresa sobre sus estaciones: un bloque de hielo del tamaño de una pecera con algunos ingredientes en el centro.
“Esta noche hay que trabajar con mucha precisión para poder lograr el mejor resultado. Van a tener que trabajar duro para conseguir todos los ingredientes, porque están dentro del cubo de hielo”, les explicó Damián Betular, uno de los miembros del jurado. Y continuó: “Cuentan con tres grupos de elementos. Uno tiene limón, langostinos y pepinos. Otro tiene sardinas, jengibre y jalapeño. Y el último, chipirones, apio y cebolla morada. La forma, el momento y el tipo de cocción corre por cuenta de ustedes”.
El desafío, entonces, fue presentar un plato libre que contenga los tres ingredientes que les tocaron en suerte. “Van a tener una hora para cocinar y por primera vez tres minutos para ir al mercado. Ahí buscan lo que necesitan para completar el plato. Cuando empiece a correr el tiempo, van a poder empezar a romper el hielo. Y recién cuando hayan podido liberar el primer ingrediente, ahí pueden empezar a cocinar”, les indicó la flamante miembro del jurado, Maru Botana.
Cada uno pudo elegir su estación, pero no todos quedaron contentos con los ingredientes que les tocaron en suerte. El paso por el mercado, como era de esperarse, fue caótico, pero cuando entró la conductora, Wanda Nara, los guio hacia donde estaban los elementos que precisaban y les dio un dato clave: que llevaran especias y condimentos.
Una vez de regreso en sus estaciones, y con sus gafas de seguridad puestas, comenzaron a golpear los bloques, y el estudio se transformó en el escenario de una extraña lluvia de hielo.
Presta y Mazzocco fueron los primeros en liberar el primer elemento y pudieron comenzar a cocinar antes que sus compañeros. Tagliani, Robles y Poggio fueron las últimas en lograrlo. La finalista de Gran Hermano terminó contando con la ayuda de Diego Ramos y la novia de Adrián Suar fue asistida por Rossello.
Martita, a su vez, también requirió la ayuda de uno de sus compañeros en más de una oportunidad y Presta aceptó con gusto golpear su bloque de hielo. Pero cuando le pidió a Rossello que le destapara la botella de aceite, el influencer lo hizo, pero remató la acción con una frase polémica: “Yo me voy a terminar yendo por ayudar a todos los los b...”.
Con el correr de los minutos, la hija del chocolatero más famoso del país se cortó las manos. Al pasar por su estación, además, Germán Martitegui le recomendó que ordenara antes de seguir cocinando. Algo similar pasó con Robles, y el jurado terminó tirando su bloque de hielo en la bacha para hacer espacio.
Poggio, a su vez, terminó llorando después de haberse quemado la mano. “Nunca voy a olvidarme en mi vida de Wanda Nara secándome las lágrimas”, expresó una vez repuesta.
La hora de la verdad
La primera en pasar al frente para que los tres miembros del jurado evaluaran su preparación fue Mazzocco, que presentó langostinos salteados con manteca y oliva, ensalada de hinojo, pepino y naranja.
“Debo decir que empezó muy bien la noche. Hay una resolución muy buena, respetaste la consigna y todo está muy bien”, consideró Betular. Martitegui, en tanto, elogió el punto de cocción de los langostinos, la marinada y la frescura de la ensalada.
Después, llegó el turno de Ramos con su risotto de chipirones. “Es difícil que de ahora en adelante hagas algo peor que esto”, resumió Martitegui, después de probar el plato. Y explicó: “El arroz está crudo, el chipirón está sin limpiar, no tiene sabor, el vino no se evaporó y está como ácido”.
En tercer lugar pasó Poggio, que decidió preparar langostinos salteados con fideos de arroz, berenjena, pepino y limón. “Los fideos están bien. La berenjena quedó muy bien con el limón. Es un plato que me gustó. Le faltaría, por ahí, un poquito más de salsa, pero tiene distintas texturas y temperaturas”, indicó Botana. Y Martitegui coincidió: “Es un buen comienzo. Hay buenos sabores. Todos los ingredientes están bien por separado. Quizás, como próximo paso, trataría de que esos ingredientes formen un solo plato”.
Tagliani, a su vez, presentó chipirones a la sartén con guarnición de almendras, ralladura de apio y manzana más vegetales grillados. “En mi vida vi que un chipirón se corte en ruedas. La parte del plato de los chipirones y los morrones está muy bien. Yo hubiera cambiado la presentación. La manzana le baja un poco la estética y el valor al plato”, juzgó Betular. Martitegui, en tanto, consideró que la preparación estaba hecha “con mucho amor” y “mucho cuidado”, pero marcó la presencia excesiva de ajo.
Inmediatamente después pasó Giralt con sus langostinos grillados con papines al pimentón y yogur de pepino. “Los langostinos hay un punto en el que se ponen pastosos y pierden textura. A los papines los herviste y los salteaste y terminaron absorbiendo mucho aceite. Mucho para mejorar”, señaló Martitegui. Y Botana agregó: “Es un plato que empezaste con mucha fuerza y con ganas de ganar, pero lo terminaste empatando en la última jugada. Le falta fuerza”.
Hernán del grupo Mala Fama pasó luego con sus sardinas fritas con ensalada caliente y papines con chauchas hervidas. Una de las primeras cosas que cuestionó Botana fue la presencia de un pedazo de pan. “Porque me gusta mucho comer con pan y a la mayoría de la gente también”, fundamentó el músico, sin inmutarse, despertando los aplausos de sus compañeros.
“Yo cuando vi el pan me emocioné. Es lindo tener una buena rebanada de pan con las dos sardinas fritas. Pero si al jengibre lo procesás sin picarlo es imposible de comer, y si a eso le agregás jalapeño, es una bomba”, explicó Betular. Martitegui, en cambio, decidió “apostar” por una cierta “intuición” del participante.
Después, llegó el momento de Presta y su arroz con langostinos. “El arroz está muy bien”, sintetizó Betular. Botana, en tanto, indicó: “Yo no sé si sabías cocinar, pero pensaste un plato que se vio muy bien reflejado. Tiene mucho sabor”.
Robles, a su vez, presentó arroz yamaní con chipirones y ensalada fresca. “Hay que trabajar un poco más. La ensalada a un costado es un recurso que si lo usás, tiene que estar perfecta. En este caso, quizá una ensalada fría de yamaní con chipirones, pepino, tomate hubiese sido mucho mejor”, aseguró Martitegui. Botana señaló que el plato tenía “mucho gusto a ajo” y aseguró que si hubiese salteado los chipirones en aceite de oliva y no en manteca no hubiese quedado “todo tan pastoso”.
Julieta Nair Calvo se acercó después con sus sardinas a la sartén, puré de zanahoria con kale al horno y salsa de eneldo. “El plato me gusta. Me gusta lo que plasmaste y que limpiaste las sardinas”, indicó la pastelera. Y su colega estuvo de acuerdo: “Hay un trabajo bueno”.
Rossello también presentó sardinas, pero preparadas al horno con vegetales y papines escarchados. Los miembros del jurado le recordaron, antes de probar su presentación, que el año pasado él estaba a cargo de las reacciones del programa y que varias veces habló mal de ellos.
Mientras la conductora le contaba a Botana que el influencer una vez se apareció en la puerta de su casa con un ramo de flores y un frasco de perfume, Betular, que estaba probando el plato, casi se atraganta con una espina. “Es mucho más fácil hablar que hacer. Yo lo quiero invitar a Agustín ‘Cachete’ Sierra que ahora está comentando, pero que realmente pasó por acá, a que comente lo que vos estás haciendo. Porque como ves, no es tan fácil”, le retó Martitegui. Betular se limitó a decir que el plato era “pretencioso” y Botana lo alentó a volcar su “canchereada” en los platos.
Sin muchas pretensiones pasó luego Martita Fort, con su arroz con chipirones. Frente a las reacciones sin palabras del jurado, la influencer no dudó en lanzar una de las frases más famosas de su padre, Ricardo Fort: “¡Basta, chicos!“. “Algo pasó... O no se terminó de cocinar o se evaporó la crema, pero está crudo”, indicó Martitegui luego de probar su plato, al tiempo que Betular le recomendó que tuviera más cuidado con las proporciones.
Para el final quedaron Peña y sus sardinas salteadas con papas hervidas y al horno, chile hervido, jengibre y champiñones. “Un plato raro... Parece como que todo hubiese quedado a medias... El jengibre en pedazos, las papas crudas, las sardinas las podrías haber hecho hermosas”, consideró Botana. Y Martitegui cerró: “Te faltó trabajo”.
Solo faltaba saber cuáles de los participantes, gracias a su buen desempeño, pasaban al balcón y cuáles pasarían directamente a la noche de última chance. Y no hubo muchas sorpresas: los mejores de la noche resultaron ser Presta y Mazzocco, pero también pasaron a la gala de beneficios Poggio, Calvo, Giralt y el cantante de Mala Fama.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.