Dos fósiles hallados en Taiwán muestran que algunos denisovanos fueron excepcionalmente robustos
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Dos huesos humanos recuperados del fondo del canal de Penghu ofrecen una imagen inesperada de los denisovanos. Un estudio preliminar atribuye a este linaje extinto un fémur y una tibia de gran tamaño, bautizados como Penghu 2 y Penghu 3.

Según las estimaciones, sus individuos podrían haber medido alrededor de 1,80 y 1,90 metros y pesado aproximadamente 83 y 91 kilos, respectivamente. Las dimensiones de ambos fósiles se encuentran entre las mayores conocidas para el género Homo durante el Pleistoceno, aunque la muestra es demasiado reducida para saber si esa constitución era habitual entre los denisovanos.
Una identificación basada en proteínas
La identificación no se ha basado en el ADN, difícil de conservar en ambientes cálidos y húmedos, sino en la paleoproteómica. Los investigadores analizaron proteínas antiguas preservadas en el colágeno de los huesos y detectaron la variante COL1A2 R996K, característica de los denisovanos y distinta de la habitual en neandertales y humanos modernos.

Los restos proceden del lecho marino del canal de Penghu, donde también apareció la mandíbula Penghu 1, identificada en 2025 como perteneciente a un varón denisovano. El nuevo hallazgo amplía el escaso registro fósil disponible para conocer la anatomía de estos humanos arcaicos. La mandíbula y los dos huesos aportan evidencias distintas: la atribución de Penghu 2 y Penghu 3 se apoya en el análisis de proteínas conservadas en el colágeno.
Una constitución excepcionalmente robusta
Penghu 3 ha sido fechado en torno a hace 45 000 años. Los análisis isotópicos sugieren, además, que su dieta contenía una elevada proporción de proteína animal y que vivió en un paisaje abierto dominado por plantas C4. Estos indicios ofrecen información sobre el entorno y la alimentación de ese individuo, pero no permiten por sí solos generalizar sus características a todo el linaje.
Las dimensiones de ambos huesos están entre las mayores conocidas para el género Homo durante el Pleistoceno. Sin embargo, los datos invitan a la prudencia: solo se dispone de dos individuos y los fósiles fueron recuperados sin un contexto estratigráfico preciso. Además, las estimaciones de estatura y peso son aproximadas, por lo que deben entenderse como cálculos y no como medidas directas.
Por ahora, los restos permiten afirmar que algunos denisovanos fueron excepcionalmente robustos, no que todo el linaje fuera «gigante». Harán falta más fósiles y evidencias para determinar hasta qué punto estos dos individuos representaban la diversidad corporal de los denisovanos.
Por ahora, los restos permiten afirmar que algunos denisovanos fueron excepcionalmente robustos, no que todo el linaje fuera «gigante».
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